Friday, January 17, 2020

FISCALÍA PIDE NUEVE AÑOS DE CÁRCEL PARA LÍDER DE UNPACU

Nelva Ismarays Ortega Tamayo y José Daniel Ferrer en una foto de archivo.
La fiscal Idania Miranda Ferrer, de la provincia de Santiago de Cuba, pide una sanción de nueve años de cárcel para el líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), José Daniel Ferrer, de acuerdo con el documento de la Fiscalía que él le entregó a su esposa Nelva Ismarays Ortega Tamayo el jueves en la Prisión de Aguadores.
Las autoridades carcelarias le permitieron a la doctora Ortega Tamayo visitarlo durante cerca de dos horas la mañana del jueves con el bebé de siete meses de ambos, Daniel José, y en compañía de dos de los hijos mayores de Ferrer: Fátima Victoria y José Daniel.
“Me entregó un documento, que es la petición fiscal donde, además de un relato distorsionado, bien falso de los hechos, hay un sinnúmero de mentiras que expresan los supuestos delitos de lesiones y privación de libertad”, le dijo Ortega Tamayo el viernes a la periodista de Radio Martí Ivette Pacheco.
El jueves Ferrer cumplía 107 días en prisión sin haber sido llevado ante un juez, y todavía no tiene fecha de juicio. Lo mantienen incomunicado en una celda de castigo, y recientemente le pusieron en la celda de al lado un preso común que estará allí 15 días.
“La fiscalía está pidiendo que se le impongan sanciones de uno y de ocho años de prisión; es decir, una sanción conjunta de nueve años de prisión”, dijo la también activista de UNPACU. “Según ellos, por lesiones es un año, y por privación de libertad, ocho años”.
La privación de libertad y las lesiones –que no están tipificadas como lesiones graves—habrían sido cometidas presuntamente el 21 de septiembre de 2019 contra Sergio García González, cuya esposa, Maribel Cabreja Leyva, declaró públicamente que García González resultó lesionado en un accidente de motocicleta, no a consecuencia de una agresión física.
Por los mismos cargos la Fiscalía pide uno y seis años –siete en total-- para Roilán Zárraga Ferrer y Fernando González Vaillant, dos de los miembros de UNPACU detenidos con José Daniel Ferrer. La sanción conjunta solicitada contra el tercer integrante del grupo, José Pupo Chaveco, es de ocho años por un supuesto delito acontecido durante su cautiverio “preventivo”.
“Según ellos ha ocurrido algo, pero como nadie ha podido verlo [a Pupo Chaveco], no sabemos qué pueda estar pasando”, dijo Ortega Tamayo.
No le permitieron entregarle sus medicamentos, aunque reiteró que los necesita, porque allí “los tiene en el puesto médico”. También le impidieron dejarle alimentos que en otras ocasiones han permitido.
La visita fue en la misma oficina donde los grabaron sin su consentimiento, en presencia de varios oficiales, relató la esposa de Ferrer en la entrevista con Radio Martí: “el mayor Ariel, que es el segundo al mando en la prisión; el mayor Montoya, jefe de la celda, y un oficial a quien llaman El Zurdo”.
Fueron el mayor Montoya y “El Zurdo” quienes lo arrastraron el 9 de noviembre y lo tiraron en un hormiguero, dijo. En el momento en que lo abrazaron él le quiso decir algo al oído, y les advirtieron que no, que debían hablar solo mientras estuvieran frente a frente.
Los oficiales no sabían prácticamente dónde meter la cabeza mientras presenciaban la conversación, relata. “El que trataba de hacerse el burlón era el mayor Montoya, y a la misma vez bajaba los ojos, miraba para arriba, los nervios y el miedo se le notaban a la legua”, dice.
Lo vieron mucho más delgado que la vez anterior.
José Daniel Ferrer Cantillo y Nelva Izmaray Ortega, con su bebé en brazos, exigen la liberación de José Daniel Ferrer (Foto: Archivo).
José Daniel Ferrer Cantillo y Nelva Izmaray Ortega, con su bebé
 en brazos, exigen la liberación de José Daniel Ferrer (Foto: Archivo).
“Dice que se está negando a comer la comida de allí, porque está en muy mal estado; que la calidad es pésima”, cuenta Ortega Tamayo. “Él está exigiendo que mejoren la calidad de los alimentos para él y para todos los presos”.
Ha estado comiendo los pocos alimentos que nos habían dejado pasarle, manifiesta: lo que está ingiriendo cada día es un vaso de leche, un vaso de agua con azúcar y un puñado de galletas.
“Continúa en celda de castigo bajo las mismas condiciones que ya hemos denunciado: por el día no tiene ninguna de sus pertenencias; de tarde noche es que le dan el colchón sucio con la toalla y la sábana, pero ya cerca de las 5 o 6 de la mañana se lo retiran”, explica Ortega Tamayo.
No le entregaron los bolígrafos y las libretas que le han llevado. “Él nos decía: 107 días sin haber leído, sin haber podido escribir nada”.
“Nos quiso dictar algunas cosas que tenía en mente, y no lo permitieron”, denuncia la esposa del opositor encarcelado. “No solamente no le permiten a él escribir allí: a nosotros tampoco. Dijeron que estaba prohibido que nosotros escribiéramos allí. Podíamos escribir el listado, pero no una frase que él quería darnos; un poema que quería darnos, y no nos permitieron hacerlo”.
Ferrer le pidió a su familia que no contraten a ningún abogado.
“Dice que todos los abogados cubanos con capacidad legal para asumir su caso están subordinados al Partido Comunista, están subordinados a la dictadura”, añade Ortega Tamayo. “No tendrían ninguna credibilidad durante todo el proceso, en la fase preparatoria y durante el juicio; [él] no podría gozar de ninguna garantía”.
Según la doctora, las únicas lesiones que tiene su esposo en este momento son picaduras de mosquito. “Le preguntamos si lo habían golpeado, si lo habían amenazado; dice que ahora ni lo miran”, relata en la entrevista con Pacheco.
Antes a los jefes de la prisión les encargaban mantenerse en contacto con él; ahora designan unos oficiales de guardia con los que no tiene relación alguna.
“Desde que estuvimos en la [anterior] visita no había salido, no había visto a nadie más; se mantuvo totalmente aislado”, cuenta. “Hasta ahora ni amenazas ni golpes ni nada. Dice que hace tres días le pusieron a un preso [en la celda de al lado] para decir que él no estaba totalmente aislado en esa celda de castigo, pero sí se mantiene con la acidez, con el dolor estomacal, gástrico. Él tiene una gastritis crónica y no le están dando los medicamentos”.
El preso común que le pusieron en la celda de al lado fue la primera persona que Ferrer vio en mucho tiempo. Nunca lo sacan ni le permiten salir afuera, explica.
“El agradece a todas las instituciones, a todos los gobiernos, a todas las personas que se han mantenido luchando no solo por la libertad de él, sino de todos los presos políticos”, declara Ortega Tamayo. “Cada vez que le contábamos los sucesos que están ocurriendo, aquí en la isla y fuera del país, todo lo que se está haciendo, las campañas [que demandan su liberación], a él se le aguaban los ojos”, relata. “Entre la alegría de tener a los niños ahí con nosotros y todo lo que estaba ocurriendo, a él se le aguaban los ojos”.
Asegura que Ferrer tenía los ánimos a flor de piel, con muchas energías, y que le vio muy fortalecido. Le dijo que el juicio sería un show, nada más “otra muestra del miedo que tiene esta dictadura”. Y que el acta de la Fiscalía es un papelucho lleno de mentiras.
“Me decía: agradécele a cada gobierno, a cada institución, a cada persona si es necesario, porque me imaginaba que podían ocurrir estas cosas, pero no así, con tanto furor, eso me llena no solo de alivio, sino de fuerzas, de energías, de mucha fe, de que sí podemos no solo lograr mi libertad y la de los otros tres detenidos, sino de todos los presos políticos y también la libertad de Cuba, que es lo que tanto ansiamos”, declaro la esposa del líder de UNPACU.
Al llegar a la Prisión de Aguadores les hicieron dos requisas porque, según le dijeron, o era mucha comida, o los alimentos que llevaba “no estaban en los estatutos”.
Cuenta que le preguntó su nombre al oficial a quien llaman El Zurdo, y que la reacción del individuo fue sorprendente.
“Se le abrieron los ojos así, asustados, no sé si tenía deseos de salir corriendo o de llorar”, relata Ortega Tamayo. “Rápidamente los mayores Ariel y Montoya le dijeron: ‘Usted no tiene por qué decir su nombre’. Si tiene miedo hasta de decir su nombre, son dignos de lástima”.
Reiteró el llamado a “todas aquellas personas de buen corazón que quieran unirse” al ayuno que hará el día 24.
Habló de una campaña en Twitter --un “twitazo”-- que él quisiera que se haga este domingo 19 de enero en honor al preso político Wilman Villar Mendoza, quien perdió la vida el 19 de enero de 2012 al cabo de una huelga de hambre en la cárcel.
“Él está en la misma celda donde Wilman Villar se complicó en su huelga, y donde empeoró antes de que le llevaran al hospital y falleciera”, dice la esposa de Ferrer. “Él quisiera hacerlo en homenaje a él, a Oswaldo Payá, Harold Cepero, Laura Pollán, Orlando Zapata Tamayo… todos los patriotas que han fallecido en manos de esta dictadura”.
En la requisa que les hicieron al llegar, hasta el pamper del niño revisaron por el miedo que tienen, manifiesta. Ya con él, pudieron hablar mucho, y cree que esta vez sí cumplieron con las dos horas que se debe conceder al prisionero en cada visita.
“Porque fue tanto, que después que hablamos de todo lo que está ocurriendo, la parte internacional, él siempre les da muchos consejos a sus hijos, siempre trata de guiarlos, y se dedicó a cada uno de ellos, a darles sus regaños y sus premios, y en eso fue que terminó la visita”, declara. “Tuvimos tiempo para hablar de la familia, todo lo de los niños, la mamá, muy preocupado por Amelia [García Vega], los niños que no pudieron estar en la visita, de los hermanos…”
La próxima visita de Ferrer está programada para el jueves 30 de enero, dijo Ortega Tamayo.

No comments:

Post a Comment