Saturday, April 27, 2019

EL COSTO DE LA CAUSA

Por Esteban Fernández
26  de abril de 2019
Ni idea tengo de cómo funciona la tesorería de la disidencia y de los opositores cubano actúales. Para mí eso es un mundo ajeno.
Sin embargo, les voy a hablar del lado de acá, del exilio histórico, porque de eso yo sí sé. Una de las grandes mentiras de este proceso es la acusación de que los propios cubanos se robaron el dinero que le pertenecía a la causa de la liberación de Cuba. La falacia fue concebida en los oscuros laberintos del Ministerio del Interior en Cuba, repetido por cuanto ‘tonto útil’ existe en este destierro.
No, voy a meter mis manos en la candela por los desconocidos, ni por lo que desconozco. Simplemente les voy a hablar de mis alrededores y de mis compañeros de ideales a través de 60 años de lucha.
No solamente en mi entorno nadie se ha cogido, ni ha faltado un solo centavo, sino que a todos nos ha costado un dineral esta contienda. Aquí les presento un bono de 92.00 dólares que le compré al JURE -runidos centavo a centavo- cuando estaba laborando en una fábrica ganando $1.25 la hora junto a mi amigo Rafael “El Cabeza” García Callejas.
Si yo hubiera conseguido un enorme baúl y ahí hubiera depositado todos y cada uno de los dólares que he gastado en actos, en gasolina, en bonos comprados, hoy fuera un hombre rico.
¿Ustedes pueden imaginar lo que es pasarse un mes organizando un banquete, vendiendo las entradas, repartiendo la comida, sirviendo de camareros, meseros y cantineros y al comienzo del banquete PAGAR POR LA ENTRADA? Y el militante que tenía mujer e hijos pagar por los cuatro?
Por cada banquete el miembro de la organización que tenía familia pagaba más de 100 dólares y los actos en California, Florida, New York, New Jersey, Chicago, sumaban -y siguen sumando- cientos de cientos.
¿Alguien me cree si les digo que la inmensa mayoría de los Ataques Comandos contra la tiranía se realizaron los fines de semana? ¿Alguien sabe por qué?: Increíble pero cierto, porque los aguerridos combatientes tenían que trabajar durante la semana y utilizar su “week end” para atacar al régimen.
Muy difícil es encontrar un solo miembro del exilio histórico cubano que las Organizaciones Anticastristas puedan señalar con un dedo y decir: “Este tipo jamás nos dio un solo centavo, nunca compró una entrada para un acto”. Y mucho menos enseñarnos a alguien y decir “Este nos robó, y vivió a costillas de nuestra organización”.
Si el anticastrista vivía en California y había que asistir a un Convención en Miami este tenía que pagar su pasaje de avión y su estadía en la Capital del Exilio.
Y viceversa, porque para hablar en nuestros actos vinieron Tomás Regalado, Ariel Remos, Tony Varona, Jorge Mas Canosa, Humberto Medrano, Martín Añorga, ETC. y todos tuvieron que pagarse sus pasajes con su peculio personal. No cuento al ex vicepresidente Rafael Guas Inclán porque su amigo Nicolás Jiménez resolvía su pasaje siempre.
¿Qué ha habido ladrones? No los he conocido, pero acepto que pueden haber existido. Pero ¿robar qué? porque la triste realidad es que robar hubiera sido auto robarnos porque los dineros producto de colectas y actos provenían de nuestro propio peculio personal.
Mucho se rió con tristeza Andrés Nazario -uno de los más calumniados- cuando durante un viaje mío a Florida me recogió en un cacharro y me llevó a comer a su humilde casa y le dije: “Andrés si te hubieras dedicado a vender naranjas y limones a la salida del expressway vivieras muchísimo mejor”.

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