Wednesday, August 1, 2018

CUBA ES UNA PRISIÓN, RUSIA UN PANTANO

“Cuba es una prisión, Rusia un pantano”: La historia de un cubano atrapado en Moscú


Esteban Torres 
/ Cortesia Anastasia Tishenko (Martí Noticias)

 En Cuba todo pertenece al Estado, antiguas mansiones, fábricas de tabaco, ganado, peces en el océano e incluso las vidas humanas. Muchos cubanos se ven obligados a sobrevivir con USD 5 o 10 al mes. Así lo reseña infobae.com
Cansados de esa esclavitud, tratan de abandonar el país. Lo mismo hizo Esteban Torres, un joven que decidió huir a Estados Unidos a través de Rusia con un falso pasaporte mexicano. Pero no pudo llegar a Estados Unidos, y tampoco volver a casa: Cuba no perdona a los “traidores”. Entonces Esteban quedó atrapado en Rusia.
José Esteban Torres Vico nació en una familia de historiadores. Su padre es maestro en un instituto, y su madre metodóloga en el Instituto Nacional de Deportes (INDER). En las clases, a los niños les dicen que Fidel Castro fue un gran líder (de otra forma no se puede hablar, de lo contrario vas a la cárcel), pero en la casa, donde nadie puede oírle, llaman prisión a Cuba.
Dejar la isla es el sueño de muchos cubanos. Y no es solo por política, dice Esteban.
“La vida en Cuba es muy difícil desde un punto de vista económico. Imagínese mis padres, profesores que ganan en un mes 650 pesos cubanos. Eso es alrededor de USD 25. Ese dinero alcanza para pagar el gas, la electricidad, el agua y comprar comida para quince días. Las dos semanas que quedan tienen buscarla de alguna manera. ¿Cómo hacen mis padres? Dan clases particulares para la entrada a la universidad de jóvenes estudiantes, y con este dinero ya es más o menos lo suficiente. Pero hay gente que gana USD 5, que es el salario mínimo en Cuba.
En un mes, las autoridades subvencionan cinco huevos, medio kilo de arroz, aproximadamente 200 gramos de frijoles y 1 kilogramo de pollo. Los niños menores de siete años tienen leche. No puedes durar así dos semanas, ¡morirás de hambre! La medicina es gratis, sí, pero esto es solo para la consulta. Debes comprar medicinas con tu dinero. Lo más que te pueden ayudar es que recibas una tarjeta para alimentos, carne o pescado, si estás inscrito para recibir dieta. Lo recibes una o dos veces. Y eso es todo.
La educación también es gratis. Pero no hay muchas personas que quieren ingresar a la universidad. ¿Y para qué, si el camarero en un café o restaurante gana en propina más que un graduado? Estudian los hijos de familias inteligentes. Hay otra razón para obtener una buena educación: esta es una oportunidad para irse a trabajar en una “misión”. A los ciudadanos “confiables”, el gobierno cubano los envía a trabajar en beneficio del país en el extranjero, a las sucursales de empresas que producen bienes para Cuba. Esto se llama “misión”. Para irse, deben tener una buena educación y experiencia laboral. Además, nadie de tu familia puede ser visto tratando de escapar de Cuba o oponerse al gobierno“.
Esteban tiene dos hermanas: una es médico y la otra economista. Ambas estuvieron en “misiones” varias veces en Brasil, Venezuela, México, Francia. Desde allí trajeron “regalos del extranjero”: equipos electrodomésticos, ropa, comida. En su reventa, puedes ganar un buen dinero, lo que hace que la idea de “misión” sea aún más atractiva y generalmente se convierta en la principal fuente de ingresos. El 75 % del salario que se paga por la “misión”, los cubanos están obligados a devolverlo al gobierno. El dinero que queda alcanza un poco para vivir en el país de la misión.
En 2016, Esteban fue enviado a China por seis meses. Entonces tenía poco más de treinta años. Ya se había graduado de licenciatura en Ingeniería de Telecomunicaciones y Electrónica. Se graduó con una maestría en Dirección de Comercio Internacional, y trabajó durante varios años en una empresa que tiene sucursales en China y Vietnam. En esa “misión” Esteban debía encontrar proveedores de materiales de construcción. Pero terminó en dos semanas.
“Mi hermana me llamó y me dijo: ‘Pepito, perdóname. Mi marido y mi hijo nos vamos para Estados Unidos’- dice Esteban -. Y tan pronto como el Gobierno de Cuba reconoce que uno de los familiares se queda en otro país, todos los demás miembros de la familia ya no son “fiables”. Esto significa que inmediatamente te retiran de la “misión”, nunca más podrás salir del país y no podrás conseguir un buen trabajo en Cuba. No estoy molesto con mi hermana, la entiendo. En las misiones ganas buen dinero, pero casi todo lo das al gobierno, que no hace nada por ti; por ejemplo, me pagaron USD 2.500 al mes, de los cuales recibí solo USD 700. Mi hermana trabajó durante más de diez años. Solo quería salir de esta esclavitud.
Tan pronto como supieron de su escapada en el trabajo, comenzaron a seguirme de cerca. El jefe de la “misión” no me permitió moverme por el país, a veces incluso en la ciudad. Siempre me acompañaba o enviaba a alguien para que me acompañara. Descubrí que mi hermana ya estaba siendo retirada de Francia. Y también ella comenzó urgentemente a planear un escape”.

Pasaporte de Esteban Torres 
/ Cortesía Anastasia Tishenko (Martí Noticias)

 Esteban esperaba, al igual que su hermana, llegar a los Estados Unidos, donde durante varios años funcionó la llamada “política de pies secos, pies mojados”. Si un cubano viaja a Estados Unidos y vive allí durante un año, recibe la tarjeta de residencia. Pero aquellos que son interceptados en el mar, las autoridades los regresaron a Cuba. Miles de personas murieron en el camino. Pero hay quienes prometen ayudarlos a llegar a los Estados Unidos por tierra, continúa Esteban:
“Fue un cubano. Él dijo que tiene una conexión con las embajadas de México en Rusia y en EEUU. Se comprometió a hacer un pasaporte mexicano. Solo tenía que llegar a Moscú y pagar ocho mil dólares. Tenía el dinero, porque he trabajado en empresas internacionales, me relacionaba con extranjeros. Ellos me traían “regalos”, que después revendía. Eso era ilegal, pero en Cuba de una manera diferente es difícil vivir. Al final, me escapé en la madrugada, cuando el jefe de la “misión” estaba todavía dormido. Fui al aeropuerto, compré un boleto y volé. Todo esto pasó en pocos días. En Moscú, además de mí, había treinta cubanos que deseaban viajar a Estados Unidos. Dos meses más tarde, nos dieron el pasaporte y un billete de vuelta. Nos dividieron en varios grupos, y todos volamos con diferentes escalas. Yo y otros cinco volamos de Bielorrusia. En la frontera nos dijeron que nuestros pasaportes eran falsos, y me pusieron en prisión durante 10 meses.
Todos fuimos distribuidos en diferentes celdas, porque creían que éramos cómplices de un crimen. Los primeros 10 días no me permitieron bañarme. Durante un mes anduve con las ropas sucias. No me golpearon, pero a menudo gritaban, estaban enojados, porque no entendía lo que me decían. Presionaban psicológicamente. Pero fue aún peor cuando ya estaba esperando la deportación. Pasé cuatro meses en una celda donde había dos veces más reclusos que camas. Se dormía por turnos. Pensaba que las cárceles cubanas son terribles, pero las de Bielorrusia no son mejores“.
Pero Esteban no tiene planes de regresar a Cuba. De acuerdo con la ley, aquellos que abandonaron la “misión” tienen prohibido ingresar al país por 8 años:
“Creo que esta ley es un intento de detener la fuga de cerebros– dijo Esteban- para que otros puedan ver lo que puede pasar y no les guste. Además, si sales del país por más de dos años (no importa, dejaste la “misión” o simplemente te fuiste, por ejemplo, a Rusia), luego pierdes la ciudadanía de Cuba, pierdes todos los derechos y debes pasar el examen para la repatriación“.
En el juicio, el Embajador de Cuba en Bielorrusia confirmó que para Esteban, a diferencia de otros fugitivos que no abandonaron la “misión”, la entrada al país (Cuba) está cerrada. Por lo tanto, el hombre fue enviado de regreso a Moscú. Con el cubano que le hizo un pasaporte falso, Torres no intentó contactarse. No quiere violar la ley.

Esteban Torres en el albergue de Rusia
 / Cortesía de Anastasia Tischenko (Martí Noticias)

 A su llegada a Moscú, Esteban fue por primera vez a la Embajada de Estados Unidos con la esperanza de que lo ayudaran a reunirse con su hermana. Fue redirigido a Asistencia Civil. Ya vive en Moscú hace más de un año. Cuando solicitó el estatus de refugiado, se lo rechazaron. Ahora está esperando una decisión sobre el asilo temporal. Esteban vive en el albergue de la Madre Teresa junto con otros refugiados, y son dijo, “no deseados, no amados, no acariciados”:
“Aquí hay una gran cantidad de alcohólicos y adictos a las drogas que nadie más ayuda. Discapacitados o huérfanos que no tienen a dónde ir. De acuerdo con las reglas, se vive aquí durante nueve meses hasta que logras los documentos o te desprendes de los malos hábitos. Yo vivo aquí hace ya más de un año. Me es muy incómodo. Sí, trato de ayudar, voy por la comida, pero yo soy un hombre adulto, tengo una buena educación, me gustaría conseguir un trabajo y ganar dinero sin romper la ley, pero no puedo, porque hay un proceso para la consideración de mi solicitud. El proceso puede durar tres años. Sí, Cuba es una prisión, pero Rusia es un pantano“.
La probabilidad de que Esteban pueda legalizarse en Rusia es muy pequeña. No hay un solo ciudadano cubano en el país con estatus de refugiado o asilo temporal.
“El Ministerio del Interior no ve ningún peligro si regresan a su país de origen, ya que no utiliza la información de los países que brindan organizaciones internacionales como la ACNUR”, dice la coordinadora del proyecto Asistencia Pública, Natalia Gontsova.
“Uno de nuestros voluntarios fue a la entrevista con uno de los cubanos que solicitaba el estatus de refugiado. En la entrevista, un funcionario del Ministerio del Interior de Rusia le dijo: ‘Leo en Internet sobre la buena medicina que hay en Cuba, y la vida en general, es poco probable que aprobemos su aplicación’. Ahora, bajo nuestro cuidado, solo hay cuatro cubanos: Esteban, otro hombre y su familia, esposo y esposa. Este último huyó por razones políticas. Trabajó como periodista, criticó al gobierno cubano, comenzó a recibir amenazas. Pero Rusia ya le ha negado el estatus de refugiado.
Si a Esteban se le niega el refugio temporal, puede apelar. Si la decisión no se modifica, existe la opción de solicitar nuevamente un refugio temporal. Pero para esto debe haber nuevas circunstancias, según las cuales no puede regresar a Cuba. De lo contrario, deberá permanecer en Rusia sin documentos. Y el peligro de ingresar al centro de detención de ciudadanos extranjeros, es decir, casi a la cárcel, será muy alto”, dijo Gontsova.
El propio Esteban dice que para él regresar a Cuba es equivalente al suicidio. Pero Rusia no tiene la intención de salvarlo.

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