Friday, August 31, 2018

CUBA: A BOTELLAZOS TERMINA EL BAILE

ICLEP-COCODRILLO CALLEJERO: Granizada de botellas. La guerra de las botellas, como ya muchos catalogan en el pueblo, entre dos pandillas y en el interior de la discoteca.


Wilfredo Fajardo.Periodista ciudadano
Los Arabos, Matanzas, 31 de agosto, 2018
A botellazos entre pandillas juveniles termina el bailable conocido como matiné. Varias muchachas con heridas en el rostro.
Hay males que de tan reiterativos parecen un elemento más del paisaje; algo semejante a un cáncer en forma de banco en el centro del parque municipal.
La gente insensible pasa por su lado, sabe que algo está mal y continúan con sus vidas. Pero nos debemos a cualquiera, a nuestros lectores; y no cesan las denuncias días tras días, sobre todo los lunes en la mañana, de padres y otros familiares sobre el horror que se vive en las calles las madrugadas de los fines de semanas; después que los hijos traspasan el umbral de la puerta en busca de un poco de diversión, un hecho inevitable por estar ajustado a la edad de los muchachos.
Del amplio rosario de sucesos trágicos, solo analizaremos en el comentario de hoy, por su impacto social, dos hechos: la guerra de las botellas, como ya muchos catalogan en el pueblo, entre dos pandillas y en el interior de la discoteca; la otra, la agresión salvaje a un inofensivo retrasado mental por una turba juvenil drogada y en busca de más adrenalina.
En la  noche del domingo 8 de julio, con cielo despejado, muchas personas en Los Arabos pensaron que estaban a punto de presenciar un nuevo fenómeno meteorológico, único en la zona y quizás en el resto del universo: “la lluvia seca”. Desde cualquier rincón del pueblo se escuchaba, habían detenido la música, el estampido discontinúo, pero incesante de muchos vidrios quebrándose.
A ambos extremos de la pista bailable, en un local cerrado, se enfrentaban las pandillas de turno: el batey macagua y un grupo de jóvenes de la cabecera municipal, aún sin definir a que barrio pertenecían; de eso se trata, de tribus urbanas para imponer la ley de la selva en las calles los fines de semana.
En tales trajines anda el hombre nuevo arabense. Como secuela de la contienda anterior varias muchachas, que nada tenían que ver con el lanzamiento de misiles, terminaron con heridas en el rostro.
La reacción fue en cadena: comenzaron las pandillas, pero a todo el que le pasaba una botella por el costado y bajo los efectos del alcohol, a su vez, se convertía en una nueva ranfla de lanzamientos y a cualquier lugar.
Después que las pandillas iniciaron el enfrentamiento, aquello se convirtió en una verdadera locura. Un campeón mundial juvenil de boxeo, oriundo de Macagua, no tenía nada que envidiar a una Katiusha rusa de múltiples cañones (la variante más difundida del arma contaba con 12 tubos lanzadores de cohetes).
Dicen que ya no boxea, pero para algo sirvieron los años de entrenamiento deportivo; quiera Dios que no perfeccione el asunto y termine en una BM-21(40 tubos lanzadores), porque no se pierde una reyerta. No imaginemos más capacidad de fuego. “La Katiusha Macaguera”. Devino de tal magnitud la opinión pública, incluido el grueso de llamadas de alerta al recinto policial, que solo dos policías se aproximaron corriendo casi al final de la batalla; sin embargo, contra aquella masa enfurecida nada se podía hacer.
Es evidente que algo desastroso ocurre los fines de semana, no hay ley ni orden. Utilizando solo un tercio de la corteza prefrontal cualquier individuo da con la salida del laberinto: basta con destinar a patrullaje el grueso de las fuerzas sábado y domingo y descansar los días intermedios; cuando muchas veces nada tienen que hacer, sino otra cosa que bostezar.
El otro hecho, todavía más sensible por la muestra de protocolos inhumanos de instituciones públicas fallidas, otrora banderas de un poderío social de nuevo tipo y entronizado en medio del mar Caribe, lo analizaremos oportunamente en la segunda parte de este comentario.

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