Wednesday, August 29, 2018

ARGENTINA: LA BOTELLA AL MAR, DE CUMPLEAÑOS

18 AÑOS DE "LA BOTELLA AL MAR"

 

 
Cosme Beccar Varela
El Sábado 25 de Agosto pasado se cumplieron 18 años de "La Botella al mar". ¡Cuánta agua ha pasado bajo los puentes o, mejor dicho, cuanta miasma ha corrido por las cloacas religiosas, sociales y políticas desde aquel 25 de Agosto del 2000, Fiesta de San Luis Rey de Francia en que salió el primer artículo de "La botella al mar"!

Acorralado por la conspiración del silencio que me impedía, y me sigue impidiendo, publicar mis ideas (eso de la "libertad de prensa" es un cuento chino), por inspiración de mi Madre del Cielo que no quiere que yo esté ocioso,  rabiando a solas y dándome la cabeza contra las paredes, como buena Madre hizo que se me ocurriera publicar esta página en el mar de Internet. La idea, como expliqué en el número uno, es la del "náufrago que está en una isla desierta, que no tiene otro medio de comunicarse con sus semejantes que una botella vacía, un lápiz (pequeño a fuerza de sacarle punta) y una hoja de papel. Escribe un mensaje esperanzado, lo inserta en la botella y la arroja al mar." Tal vez lo recoja algún navegante o llegue a alguna playa y caiga en manos una persona de buena voluntad que lo lea, le sugiera a alguna buena idea y le ayude de alguna manera.

Hace 18 años que estoy en esta labor ilusoria y por cierto que, o las botellas no flotan, o los hombres no recogen botellas del mar, porque la verdad es que salvo algunos amigos de la aventura de leer lo que no sale en ninguna parte, tengo la sensación de que no estoy consiguiendo mi objetivo y la conspiración del silencio sigue tan campante y exitosa en su pérfida labor de apagar la mecha que aún humea. Ningún medio de comunicación ha citado jamás "la botella al mar"...

En teoría, la Internet puede llegar a miles de millones de personas, entre ellos a millones de argentinos. Hay cerca de 4.000 subscriptores que la reciben gratuitamente. Luego, en teoría y en principio, aunque más no sea por curiosidad, debería haber miles de lectores y miles de amigos y de enemigos que la leyeran, aunque más no sea para echar pestes contra ella, sobre todo porque "La botella al mar" no hace acepción de personas, trata problemas de actualidad con el más común de los sentidos y se basa en los más claros principios de la doctrina católica, tratando de no atosigar a los lectores con tiradas teológicas, cosa que he cumplido respetuosamente como puede verse leyendo al azar los 1574 artículos y 5880 pequeños artículos como respuesta a lectores, que he publicado hasta ahora.

Pero lo que en mi "ingenuidad rural" -como decía un señor de cuyo nombre no quiero acordarme- no percibía es que siendo la curiosidad el principio de la filosofía, la curiosidad de leer ideas basadas en la vieja escolástica no existe, porque nadie quiere filosofar para conocer la verdad, porque el sentido común es el menos común de los sentidos, como suele decirse, y porque la doctrina católica pocos la saben y a los que la saben no les interesa aplicarla, de manera que los incentivos para leer este periódico están por debajo del nivel del mar.

La “botella”, por lo tanto se hunde en un pantano de displicencia cosa que no me importa demasiado porque lo que Dios pide es que luchemos, no que tengamos éxito y eso por cierto que lo estoy haciendo, empezando por luchar contra mí mismo pues que no se crean que es fácil escribir a sabiendas de que es inútil.

Hay amigos, como un lector que vino ayer a visitarme, que dicen que me equivoco, que es muy útil porque es una semilla que algún día será un árbol. Agradecí a ese señor de todo corazón su benevolencia que me levantó el ánimo, pero para que una semilla llegue a ser árbol deben pasar muchos años y el que yo estoy sembrando debe ser uno de los de crecimiento más lento pues en 18 años no se ve ni una ramita asomar sobre la tierra... Me consuela pensar que debe ser un roble, el rey de los árboles, que tarda mucho en crecer y cuando lo hace es un gigante entre las otras especies arbóreas.

Los dieciocho años pasados han sido paradigmáticos en la historia de las decadencias nacionales. Han sido todos años peronistas o sometidos al peronismo, años de corrupción, años de incontables injusticias, de crímenes que aún están curso de ser consumados con la excusa de servir los "derechos humanos", años en los que los peores han tiranizado al país monopolizando los cargos públicos y han destruido toda esperanza de recuperarlo. Todo eso está relatado, execrado y sus personajes marcados a fuego en "La botella al mar", una especie de "Libro de Bitácora" del naufragio argentino.

También están allí registrados los varios intentos que hice de reunir a los "buenos patriotas" para ofrecer a los argentinos de bien un nuevo instrumento  de acción política que acabara con la "dirigencia" corrupta e inepta, dirigencia de m.... como la calificó Duhalde (que confesó ser parte de ella) en sus declaraciones aparecidas en "La Nación" el 16/11/2000. Hasta propuse un programa político claro y honesto para recuperar el país a partir de la presidencia de un argentino de bien, ajeno a esa "dirigencia".

Eso ha sido y será "la botella al mar". Doy gracias a Dios, a Su Santísima Madre por haber podido escribirla y publicarla por este aleatorio medio del Internet, que es muy poco pero es mejor que nada, y gracias a los lectores entre los cuales mis enemigos son de los más asiduos (a esos no les agradezco). Algunos sacan ideas para imitar la defensa de la buena causa sin abrazarla (como “La Nación”)  y otros, como el archi-enemigo Verbitzky hasta se inspiró en la originalidad del nombre ("La botella al mar") que no designa un substantivo sino una acción, para publicar su página "El cohete a la luna" cuando dejó "Página 12".  Eso quiere decir que interesa, aunque nadie lo reconozca....

Y así empieza el año 19 de "La botella al mar", con un idealismo católico y patriótico servido con testarudez a pesar de todas las evidencias que demuestran su inoperancia...

Cosme Beccar Varela

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