Wednesday, July 18, 2018

CHAVISTAS AUN CREEN QUE SE MANTENDRÁN EN EL PODER


 
 Rafael Ramírez
Por
Gustavo Coronel
geólogo petrolero venezolano
Viudos de Chávez tienen plan para reconquistar el poder.
 Consiste en hacernos creer que chavismo y madurismo son diferentes
Rafael Ramírez probablemente arregló con plumarios a sueldo la elaboración y publicación de un documento en el cual se le apoya y se le pide su regreso para “salvar a PDVSA”.
En una respuesta instantánea a lo que ya sabía que vendría, Ramírez agradeció a los “trabajadores petroleros” esa conmovedora demostración de cariño y admiración. Les dijo: “He recibido y leído con mucho interés, la Carta abierta de los trabajadores petroleros a Rafael Ramírez que me dirigieran e hicieran pública un grupo de compañeros trabajadores petroleros agrupados en los "Comités Resteados con Chávez".
Es un texto que invito a revisar a los trabajadores de todo el país.
Agradezco sinceramente, las expresiones de apoyo y solidaridad hacia mi persona, y sobre todo, a la posición que mantengo en el ámbito político de lealtad al ideario revolucionario del Comandante Chávez”. Este documento de los petroleros fantasmas es suscrito por un llamado Comité de Resteados con Chávez pero no aparece ningún nombre al pie del texto. Es decir, no hay nada ni nadie que demuestre que el tal documento es realmente producto de un grupo significativo de empleados/obreros petroleros.
Por el contrario, todo sugiere que es una fabricación de los interesados (léase Ramírez) para realzar la imagen de quien fuera el principal destructor de PDVSA y es hoy investigado por un presunto y masivo lavado de dólares. Así como Juan Vicente Gómez les hablaba a los pendejos desde Maracay, así Ramírez les dice a los misteriosos obreros que lo elogian lo siguiente: “Les digo queridos compañer@s que cuentan conmigo, siempre lo podrán hacer, para la tarea, titánica, épica de reconstruir nuestra empresa y al país, la obra de la revolución, revisar y avanzar devolviendo al pueblo trabajador, el protagonismo en la conducción de los destinos de la Patria”.
Ramírez lleva a cabo lo que el Cabito Castro, quien también practicaba el arte del auto-bombo, llamaba “la Aclamación”. Entusiasmado, Ramírez agrega: “Se me ha acusado, sin presentar ni una sola prueba, sin darme la oportunidad de defenderme, se me ha vilipendiado, se ha ofendido mi nombre y reputación junto al de los trabajadores de PDVSA…”.
Sin embargo, la verdad es que el Informe de la Asamblea Nacional, prohibido en su momento por el Tribunal Supremo de Justicia ( cuando Ramírez aún no había incurrido en la ira de Maduro) era bastante detallado y exigía respuesta, la cual nunca llegó de boca del acusado.
La prensa nacional e internacional ha barrido con Ramírez por todos los suelos, sin que él haya jamás tratado de poner su actuación en claro. Y, ¿entonces, Ramírez? Aprovecha Ramírez para poner algunos ladrillos al mítico edificio del chavismo bueno, enfatizando lo malo que ha sido el madurismo, olvidando convenientemente que Maduro es solo la funesta extensión de Chávez impuesta por el agonizante.
Dice Ramírez: “debemos entender que el madurismo no representa al bloque histórico del Chavismo, que es profundo y está en el corazón del pueblo. Por otra parte, ante la desesperanza y el caos que ellos han creado, debemos insistir en que esta crisis sólo puede ser resuelta por la Revolución Bolivariana, y que no tiene nada que ver con el legado del Chavismo, todo lo han destruido en tan sólo cinco años y es responsabilidad de Maduro”.
Maduro, dice Ramírez, no tiene nada que ver con Chávez. Que cinismo exhibe el prófugo. Es necesario denunciar ante el país que está en marcha un plan financiado por los miles de millones de dólares robados a los venezolanos por los chavistas que hoy han caído en desgracia en el gobierno de Nicolás Maduro.
Este plan es sencillo. Se trata de recuperar el poder, utilizando parte del dinero robado para crear un clima de opinión según el cual todo lo que Venezuela necesita para recuperarse es remplazar lo que ellos llaman el “madurismo” por el “chavismo original”.
Este plan pretende facilitar el retorno de los chavistas caídos en desgracia en el actual régimen, alegando que Chávez era el salvador del país y que, al morir, fue remplazado por un traidor y corrupto analfabeta, Nicolás Maduro (todo lo cual suena verídico).
Este plan, repito, está en marcha y su estrategia es diferenciarse del madurismo, al cual le achacan las mayores perversiones en el ejercicio del gobierno, para tratar de salvarse de la acción de la justicia. Olvidan estos “viudos de Chávez” que Maduro fue el elegido de Chávez, que Maduro es el elegido de Cuba, que Maduro representa el legado del chavismo. No hay solución de continuidad entre Chávez y Maduro.
 El robo, la represión y el asesinato continúan intactos, bajo el mismo lema de Chávez: “Una revolución pacífica pero aaaaarmada”. Este plan cuenta con el guabinoso apoyo de venezolanos quienes dicen estar contra el régimen actual pero agregan que Chávez era diferente.
Esa gente propone llegar a acuerdos con los viudos del chavismo, porque ¿para qué ir a la guerra si aquí cabemos todos? Su lema es o nos ponemos de acuerdo o nos matamos, como repite incesantemente Henri Falcón.
La Venezuela digna tiene una titánica tarea entre manos: limpiar al país de chavistas, maduristas y de aquellos invertebrados quienes hoy piensan de una manera y mañana de otra, dependiendo del cuanto hay pá eso.

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