Thursday, March 15, 2018

LOS SECRETOS DEL EX MINISTRO VENEZOLANO MIGUEL RODRIGUEZ TORRES II PARTE

Los presuntos vínculos cuestionables

Ningún escándalo parecía afectar a Rodríguez Torres hasta que en junio de 2005 el narcotraficante colombiano, y broker de armas de la guerrilla de las FARC, José María Corredor Ibagué, más conocido como “El Boyaco” se fugó de los calabozos de la Disip. Rodríguez Torres fue removido del cargo y el gobierno anunció que se investigarían a los funcionarios de la institución porque la fuga no hubiera sido posible sin contar con complicidad interna. Incluso el propio ministro del Interior y de Justicia de ese entonces, Jesse Chacón, afirmó que se habría negociado un millón de dólares para su escape.
Desde entonces, a Rodríguez Torres lo señalan sus enemigos de tener relaciones con el narcotráfico y con las FARC, a pesar de que su propio padre, Jorge Luis Rodríguez Galvis, militar retirado y exalcalde oficialista de Guasdualito, ha sido un duro crítico de los desmanes de guerrilla en esa zona de frontera.
Aunque no es clara la relación directa del militar con la guerrilla, los medios de comunicación colombianos sí han revelado varios episodios en los que hombres cercanos a él sí han tenido relaciones con este grupo al margen de la ley.
Según un reportaje de la revista Cambio, José Gregorio Guzmán, quien fungía como agregado cultural de la embajada de Venezuela en Colombia, era realmente un agente de inteligencia. Se le conocía con el alias de Cheo y estaba bajo las órdenes de Rodríguez Torres, quien le dio una misión contenida en un documento rotulado de “ultra secreto”, fechado el 26 de diciembre de 2004: “Conociendo la amenaza que representa el vecino gobierno de Colombia por su conflicto interno y además convirtiéndose en refugio para personal golpista contra el gobierno bolivariano, se emite la siguiente función: ubicar personal militar y político involucrado en el golpe de Estado pretendido en el Palacio de Miraflores en abril de 2002”.
Posteriormente, en los archivos del computador del líder asesinado de las FARC, Raúl Reyes, también se menciona que Cheo, a quien describen como un hombre que trabaja para la Disip, se reúne con Rodrigo Granda, el “canciller de las FARC”. Cheo le pasa información a las FARC de sus investigaciones sobre los paramilitares colombianos, pero no es claro si Rodríguez Torres avala esta filtración de información o si es por iniciativa de Cheo. El propio Granda describe así a Cheo: “Ha estado vinculado a la izquierda Venezolana y es uno de los colaboradores más cercanos de Julio. Es hombre allegado a los cubanos. Ojalá y no comente esta conversación con nadie porque nos privaríamos de valiosa información. El es inmaduro políticamente y de llegar a saberse que nos está pasando esa información, lo más seguro es que le corten el contacto con nosotros.”
La revista Semana reveló que Cheo, además de reunirse con guerrilleros, efectivamente se reunió con paramilitares colombianos y mantuvo contactos con el Bloque Central Bolívar, que dirigían ‘Macaco’, ‘Julián Bolívar’ y ‘Ernesto Báez’. Años después el diario El Tiempo revelaría que además existió una reunión entre Rodríguez Torres y el paramilitar Rodrigo Pérez Alzate, alias Julián Bolívar en Caracas. La reunión, aunque secreta, sin embargo habría sido de conocimiento de ambos gobiernos. El objetivo había sido conocer la situación de posibles amenazas de este grupo en la frontera, dentro del marco del proceso de Justicia y Paz que el gobierno colombiano negociaba con las AUC.
En otro correo encontrado en el computador del comandante Reyes de las FARC, mencionan que Rodríguez Torres se reúne con el diputado Amílcar Figueroa, a quien las FARC llaman alias Tino, y quien supuestamente es uno de los intermediarios de la guerrilla en Venezuela. Figueroa les comenta a la esposa e hija de Rodrigo Granda, escondidas en Venezuela, que Rodríguez Torres sabe sobre sus vínculos con la guerrilla y que le hace una especie de interrogatorio pero que luego le dice: “Según le dijo Torres que convenía que nos estuviéramos tranquilas y que no hiciéramos ninguna locura. Que él quisiera darnos protección si la necesitáramos. Tino le dijo que en todo caso la protección seria que le solicitara al presidente que nos diera asilo y que él gustoso le avisaría al abogado de Ricardo para que nos comunicara, a lo que Torres respondió́ que iba a consultar.” Figueroa comenta después que al día siguiente de su reunión con Rodríguez Torres se filtró a la prensa información sobre una de ellas. Y en otro correo, meses después, Granda le dice a Reyes que el ex ministro Julio Montes le advierte a la guerrilla que Rodríguez Torres no es de fiar.
Son pocas las veces que Rodríguez Torres aparece mencionado en los correos de las FARC, lo que sugiere que no era alguien de tratamiento regular de la guerrilla en Venezuela. Uno de los últimos correos en el que aparece mencionado es un informe de agosto de 2006 que le envían a Reyes, clasificando la afinidad de las FANB al proyecto revolucionario. Para entonces, Rodríguez Torres ya no es director de la Disip sino director de la academia militar. A su lado aparece el número 1, lo que indica que es fiel al proceso revolucionario.
Quizás por su lealtad a Chávez y a la revolución es que el presidente decide volver a nombrar a Rodríguez Torres al frente de la Disip en 2009.
Rodríguez Torres remplaza al general Henry Rangel Silva, quien quedó fichado, junto al ex jefe del DIM, Hugo Carvajal, y el actual gobernador del estado Guárico y ex ministro del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, de narcotráfico y vínculos con la guerrilla de las FARC. Esto se desprende no solo de la información contenida en los correos de las FARC, sino también de la decisión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de ponerlos en su lista negra y ordenar el congelamiento de sus bienes.
Con el regreso de Torres se le cambia el nombre a la Disip por Sebin- Servicio Bolivariano de Inteligencia- y la institución empieza un proceso de reestructuración nuevo. A los pocos meses de haber asumido nuevamente como el hombre de la inteligencia nacional, el 23 de octubre de 2009, el diputado de Podemos, y quien antes había militado en el chavismo, Ismael García, denuncia a un grupo de empresarios que habrían estafado al gobierno con su complicidad para enriquecerse a través de operaciones financieras. Miguel Rodríguez Torres es señalado de participar o beneficiarse de negocios, junto con Hugo Carvajal, a través de Ricardo Fernández Barruecos, empresario que terminó en la cárcel por apropiación de fondos.

Patria Segura

Con la llegada de Nicolás Maduro al poder Rodríguez Torres fue más protagonista que nunca. No solo lo nombró ministro del Interior, Seguridad, Justicia, y le añadió “paz”, sino que lo ascendió a rango de Mayor General a finales de mayo de 2013. Durante los primeros meses, además, siguió encargado del Sebin. Fue el único ministro del gabinete con programa de radio propio, “A toda vida”.
Como ministro se le vio muy activo, en giras por todo el país, coordinando la Misión A Toda Vida y el llamado Plan Patria Segura, que involucró el patrullaje militar en las ciudades, y el anuncio de que el gobierno iba a instalar 30 mil cámaras de seguridad, gracias a un acuerdo con el gobierno chino.
Los altos índices de criminalidad y violencia son uno de los aspectos que más se le critican al chavismo. Luego del asesinato de la ex miss Venezuela Monica Spear, a principios de 2014, Rodríguez Torres quedó de nuevo en el ojo del huracán. Como respuesta ante la violencia desbordada, el ministro dio su número telefónico al aire para que lo llamaran ante cualquier amenaza y decidió establecer un plan por cuadrantes de seguridad en coordinación con los alcaldes y gobernadores locales.
Dentro del marco de unas conferencias de paz, a las que convocó el presidente Maduro, Rodríguez Torres fue el primer ministro del gabinete en reunirse con sectores de la oposición para trabajar en conjunto por la seguridad. De ahí que fuese considerado como de los conciliadores en el chavismo. También, se dijo que andaba en una agenda personal y que se habría desmarcado de algunos de sus antiguos aliados, entre ellos, Diosdado Cabello. En una entrevista con el diario El Nacional, al preguntarle si él era su ficha respondió: “Yo no soy ficha de nadie. Ya te lo dije clarito”.
A Rodríguez Torres también le tocó sortear la ola de protestas que se desataron en Venezuela a principios de febrero de 2014 y que dejaron al menos 43 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos. El ministro recorrió entonces todo el país para montar una agenda de “pacificación”, que al menos en el estado Táchira no tuvo nada de pacífica, pues incluyó el arribo de nuevas tropas para aplacar las “guarimbas”, especialmente en la ciudad de San Cristóbal.
En esta crisis política, como en todas las demás en las que ha estado al frente el general, se denunció una conspiración externa, incluida la participación de narco-paramilitares, que cuenta con el financiamiento de la ultraderecha internacional para darle un golpe al gobierno.
Y nuevamente, ha quedado en duda el papel que han jugado hombres cercanos a él. Entre los gatilleros que dispararon balas de fuego contra los estudiantes que estaban en una manifestación el 12 de febrero de ese año en Caracas, están Jonathan José Rodríguez Duarte, asistente del general en el Ministerio, y Andry Joswa Jaspe López, su escolta. Ambos funcionarios han sido detenidos y el caso está en la fiscalía, donde también reposan, desde hace años, otros expedientes que involucran a Miguel Rodríguez Torres.
El 24 de octubre de 2014 fue sustituido en el cargo por Carmen Meléndez, ex ministra para la Defensa, por designación del presidente Nicolás Maduro. Su salida de la cartera de Relaciones Interiores, Justicia y Paz se produjo días después de que el Frente 5 de Marzo -un grupo de colectivos de zonas populares de Caracas- solicitara su destitución: representantes de la organización lo responsabilizaron por el asesinato de cinco de sus miembros por parte de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, en el edificio Manfredi, en la parroquia Santa Teresa de Caracas.
“Ciudadano ministro de Interior y Justicia, le pasa a José Odreman cualquier cosa, lo asumo y le digo la responsabilidad a usted”, dijo -horas antes de ser asesinado por funcionarios del Cicpc- José Odreman, líder del Frente 5 de Marzo, cuando denunciaba que los efectivos habrían limpiado la escena del crimen contra otro líder del colectivo, Carmelo González. “Usted está haciendo estos escenarios”, afirmó ante medios de comunicación.

Chavista disidente

Desde entonces, el antiguo jefe de la Disip se ha desmarcado continuamente del gobierno de Nicolás Maduro y se ha acercado, cada vez más, al grupo de disidentes chavistas, un cúmulo de exministros de Hugo Chávez apartados por Maduro y concentrados casi todos en la organización Marea Socialista, conducida por el politólogo Nicmer Evans, que pretende erigirse en la esfera política venezolana como una “tercera vía”, distinta a la línea de Gobierno y a la Mesa de la Unidad Democrática. Aunque Rodríguez Torres no se ha unido oficialmente al grupo, sus declaraciones críticas hacia el Gobierno han coincidido bastante con las apreciaciones de miembros de la organización.
En 2017, tres años después de las protestas de 2014 que desencadenaron la actuación contra los colectivos y su posterior destitución, Rodríguez Torres se encontró otra vez ante un panorama de constantes manifestaciones antigubernamentales. Esta vez, desde la otra acera, Rodríguez Torres se unió a las voces que criticaron arduamente la iniciativa propuesta por Nicolás Maduro de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, sin previa consulta a la población -aplaudió las palabras y acciones de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, cada vez más separada de los sectores cercanos a Maduro- y denunció como “un ataque al legado de Hugo Chávez”, derogar la Constitución de 1999.
En ese contexto, tras casi 90 días de protestas que dejaron más de 130 muertos, Rodríguez Torres fue denunciado por el Gobierno de supuestamente colaborar con la CIA y con el gobierno estadounidense. Maduro no dijo explícitamente su nombre, pero aseguró que había destituido a un “ministro” por ese caso. Ese mismo fin de semana se filtraría a la prensa un documento, cuestionado por el propio Rodríguez Torres, y presuntamente perteneciente a la agencia de inteligencia estadounidense, en la que se señalaba al antiguo jefe de la Disip de haber dado información al gobierno de Estados Unidos.
El antiguo denunciador de conspiraciones antigubernamentales naturalmente rechazó los señalamientos, los catalogó como falsos y aseguró que eran parte de un “laboratorio de guerra sucia”, montado desde el piso 12 del Servicio de Inteligencia Bolivariano (Sebin).
Días después, sin embargo, ofreció más detalles sobre el documento y reveló que en su momento, por instrucción del Hugo Chávez, tuvo contactos con la CIA. “La instrucción que me dio Chávez fue abrir las mejores relaciones con todos los servicios (de inteligencia) que tuviesen representantes en Venezuela, incluyendo la CIA”, explicó Rodríguez Torres en una rueda de prensa.
Pese a que no precisó fecha, el exministro de Interior aseguró el texto era viejo. “Este documento lo tuvo en sus manos el comandante Chávez. Él lo leyó directamente. Ese documento lo redactó un exprófugo del narcotráfico venezolano, que tuvo preso en el exterior; y un director de inteligencia que estaban coordinando una operación para fracturar los servicios y adueñarse de ellos. Este documento se lo dieron a un empresario que este a su vez se lo vendió al gobierno”.
Más tarde, fue inhabilitado para competir por un cargo de elección popular. En marzo de 2018, con su Movimiento Amplio Desafío de Todos se incorporó al Frente Amplio Venezuela Libre y abogó por incorporar a todos los sectores para combatir a Nicolás Maduro.

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