Sunday, July 30, 2017

EN VENEZUELA MADURO Y LA CONSTITUYENTE. PESE A LAS AMENAZAS DE MADURO HOY ES EL GRAN TRANCAZO. RESUMEN NOTICIOSO

Barricadas y compras nerviosas marcaron la víspera de la votación de la constituyente cubana


  Venezuelan citizens line up to buy food at a store after a strike called to protest against Venezuelan President Nicolas Maduro's government in Caracas, Venezuela, July 29, 2017. REUTERS/Ueslei Marcelino
Venezolanos hacen cola para compra comida en Caracas, 
Venezuela, July 29, 2017. REUTERS/Ueslei Marcelino
  
Trancazo a partir de las 4 am en el interior del país 
y mega marcha en Caracas a las 10 am #30Jul
Foto: Gabriela Gómez / LaPatilla.com
Foto: Gabriela Gómez / LaPatilla.com
El diputado y dirigente de Voluntad Popular, Freddy Guevara, convocó a los venezolanos en los 23 estados del interior del país a un trancazo este domingo 30 de julio y a los caraqueños a una mega marcha desde diferentes puntos a la Avenida Francisco de Miranda.




Ortega Díaz: Este domingo se decide si seguimos existiendo como República

VEN06. CARACAS (VENEZUELA), 28/06/2017.- La fiscal general venezolana, Luisa Ortega Díaz, ofrece una rueda de prensa hoy, miércoles 28 de junio de 2017, en Caracas (Venezuela). Ortega Díaz afirmó hoy que hay un "proceso progresivo de desmontaje del Ministerio Público" y aseguró que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) pretende hacer con su institución lo mismo que hizo con el Parlamento, aunque recalcó que continuará con sus funciones. EFE/Miguel Gutiérrez
La fiscal general venezolana, Luisa Ortega Díaz.
 EFE/Miguel Gutiérrez

La fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, advirtió hoy del riesgo de que la Asamblea Nacional Constituyente que se elegirá mañana suponga la instauración de “un sistema personalista y totalitario”, en una entrevista con el medio digital local Crónica Uno.
“Este domingo se va a decidir si seguimos existiendo como República o si se instaura un sistema personalista y totalitario”, afirmó en la entrevista publicada hoy la fiscal, quien se opone a un proceso para redactar una nueva Carta Magna al considerarlo inconstitucional e innecesario.
“Nos estamos jugando el futuro del país, la existencia del Estado de Derecho como la hemos conocido desde la segunda mitad del siglo XX, que con sus aciertos y errores, el sistema democrático es el que nos permite dirimir nuestras diferencias de forma civilizada”, explicó.
La titular del Ministerio Público alertó de que cualquier propuesta distinta a este sistema democrático “no contribuirá a la construcción de la convivencia”, y pidió al jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, escuchar al pueblo y retirar la Constituyente: “Todavía está a tiempo de hacerlo”.
Ortega afirmó además que teme “que la violencia se exacerbe” en el actual contexto de protestas contra el proceso del oficialismo para cambiar la Constitución, y emplazó al Gobierno y a la oposición a apostar por un diálogo que considera “fundamental” para salir de la situación en que se encuentra Venezuela.
“Los actores políticos del Gobierno y de la oposición deben entender que no pueden pretender sustituir la política por la guerra, que debemos aceptar la existencia del otro”, dijo también, y recriminó al Ejecutivo de Maduro de estar en un estado de negación de la realidad.
Ante el reciente anuncio de la excanciller y candidata a la Asamblea Constituyente Delcy Rodríguez de que propondrá modificar las competencias del Ministerio Público, la fiscal lo consideró una prueba de su falta de “cultura política y republicana”, y le recriminó querer destruir la institución por estar en desacuerdo con su titular.
Tras romper filas este año con el oficialismo, Luisa Ortega Díaz se ha convertido en una de las voces más críticas dentro de las instituciones con Maduro, a quien ha acusado de practicar “terrorismo de Estado” y convertir a Venezuela en un “Estado policial”.
La oposición, la propia fiscal e importantes actores sociales venezolanos rechazan una Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Gobierno sin un referendo previo de aprobación, y que tendrá plenos poderes para reorganizar el Estado y sus instituciones.
Venezuela vive desde abril una oleada de protestas, algunas de las cuales se han tornado violentas y se han saldado con 109 muertos y más de mil detenidos. EFE




Maduro lleva al país hacia el aislamiento con su Constituyente

El mundo se le está haciendo chiquito al chavismo y se le podría reducir aún más si el presidente Nicolás Maduro insiste en elegir, este domingo 30, la polémica Asamblea Nacional Constituyente y si ese organismo no sólo redacta una nueva Constitución sino que disuelve a la Asamblea Nacional dominada por la oposición y remueve de su cargo a la fiscal general de la República, la ahora voz disidente Luisa Ortega Díaz.
Por Juan Francisco Alonso / Diario Las Américas
La advertencia fue formulada por el experto en leyes internacionales Raúl Arrieta y el politólogo Luis Salamanca, quienes aseguraron que si el mandatario no da marcha atrás a la propuesta de modificar la máxima ley de la nación, la presión internacional aumentará, lo cual podría conducir al aislamiento total del país.
“La comunidad internacional no acepta la Constituyente. La Unión Europea (UE), por ejemplo, ha dicho que la desconocerá y ello podría conllevar al desconocimiento del régimen de Maduro, que es quien ha impuesto la revisión, agravando la situación de alejamiento del mundo que ya vivimos”, apuntó Arrieta, quien alertó: “Hay un conjunto de sanciones y medidas que no se han aplicado y que países como Estados Unidos o la propia UE aplicarán si no sus llamados a la sensatez no son escuchados, y de ocurrir Venezuela podría verse aislada totalmente”.
En similares términos se pronunció Salamanca, quien afirmó: “El mundo democrático está presionando a Maduro para que no haga la Constituyente, pero si esa presión no resulta se tomarán más medidas, porque Venezuela se ha vuelto un problema no solo para los vecinos y la región sino para otros continentes. La Organización de Estados Americanos (OEA) seguramente volverá a tratar el tema venezolano, lo mismo que el Mercado Común del Sur (Mercosur), mientras que Washington podría aplicar más y más duras sanciones, lo mismo que la UE”.
El miércoles, tras anunciar que prohibía la entrada a EEUU a otros 13 funcionarios chavistas, y que además congelaba sus bienes en el país, entre los cuales destaca la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, el Departamento del Tesoro en Washington dejó claro que en breve se podrían producir más medidas de esta naturaleza. “Cualquier persona que se incorpore a la Constituyente se expone a sanciones de EEUU”, con lo cual las 545 personas que podrían integrar la instancia encargada de reescribir la Constitución podrían ser blanco de sanciones.
Posibles escenarios
Para los expertos el papel que la comunidad internacional jugará en las próximas semanas en la crisis venezolana será preponderante.
“EEUU no sancionó a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) porque esa es su última carta y más radical de todas, pero seguramente podría terminar usándola si ve que las otras medidas no resultan”, afirmó Salamanca.
A mediados de este mes, el presidente Donald Trump emitió un comunicado, en el cual alertó que su país “no se quedará quieto mientras Venezuela se desmorona. Si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, EEUU tomará fuertes y prontas acciones económicas”.
Días después voceros de la Casa Blanca y de otros organismos han reconocido que estudian ampliar los castigos a otras áreas claves, como la congelación de los pagos por la venta de petróleo, lo cual causaría un daño letal a la ya maltrecha economía del país.
Venezuela exporta diariamente a EEUU 764.000 barriles diarios del crudo, de acuerdo a cifras del Departamento de Energía, lo cual al precio actual equivalen a unos 30,6 millones de dólares por día y como la venta de petróleo representa más del 95% de las divisas del país, cualquier medida que las afecte representa un gravísimo riesgo para las finanzas públicas.
Pero no solo la venta de crudo venezolano podría ser el blanco de Washington, sino también las exportaciones de crudo estadounidense hacia ese país, las cuales rondan entre los 100 y 200.000 barriles diarios de productos y crudo ligero, lo cual obligará a Caracas a adquirirlos a precios superiores en Europa o Asia.
Este escenario no es bien visto en la oposición, donde se teme que acciones de esta naturaleza produzcan los mismos efectos que en Cuba ocasionó el embargo; es decir que refuerce al régimen y asegure su permanencia en el poder, lejos de expulsarlo.
“Esto no es un juego de PlayStation. Es la vida real. Las sanciones generales empeorarían dramáticamente lo que vivimos hoy. Es incomparable”, escribió recientemente el analista Luis Vicente León.
Venezuela padece en la actualidad una aguda escasez de alimentos y medicinas, el cual en algunos rubros ronda el 70% debido que la política de expropiaciones y de controles de precios han reducido al mínimo la producción nacional y depende, en buena medida, de las importaciones, también limitadas por la caída de los precios del petróleo. Por ello, las eventuales sanciones a la venta de petróleo agravarían este ya complejo cuadro.





NYT: Crece el temor de que la constituyente ponga en riesgo a la democracia en Venezuela

Votantes en Caracas que participaron en una consulta convocada por la oposición en rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente, el 16 de julio. Credit Meridith Kohut para The New York Times
Votantes en Caracas que participaron en una consulta convocada
 por la oposición en rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente,
 el 16 de julio. Credit Meridith Kohut para The New York Times
 Una por una han empezado a caer las fichas de la democracia venezolana.
Primero el Tribunal Supremo de Justicia fue modificado para estar compuesto por simpatizantes del gobierno, que decidieron que algunos legisladores de la oposición no podrían tomar posesión de sus cargos en la Asamblea Nacional.
Por Nicholas Casey / New York Times
Luego, los jueces revirtieron algunas leyes a las que se oponía el presidente y se suspendieron las elecciones locales para alcaldes y gobernadores.
Acto seguido, el tribunal falló a favor de deshacer por completo la asamblea, una decisión que provocó tal clamor tanto en Venezuela como en el exterior que tuvo que ser revertida.
Ahora, el presidente Nicolás Maduro impulsa un plan radical para afianzarse en el poder: busca reescribir la Constitución del país y cambiar las atribuciones de los poderes considerados desleales – o sencillamente desaparecerlos–.
Se prevé que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) le dé una autoridad prácticamente ilimitada al chavismo. Los venezolanos están citados este domingo para elegir a los integrantes de ese órgano, pero no tendrán la opción de rechazar que siquiera se establezca, pese a que sondeos muestran que la mayoría de la población está en contra. En cambio, los votantes solo podrán elegir a los futuros constituyentistas entre candidatos chavistas.
En las listas hay integrantes poderosos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como el diputado Diosdado Cabello y Cilia Flores, la primera dama.




Manifestantes antigubernamentales en Caracas durante una protesta en mayo Credit Meridith Kohut para The New York Times
Manifestantes antigubernamentales en Caracas durante una protesta
 en mayo Credit Meridith Kohut para The New York Times
La ANC, además, estará por encima de todos los otros poderes de gobierno (técnicamente también por encima del presidente) con una autoridad sin contrapesos.
“Esta es una amenaza existencial a la democracia venezolana”, dijo David Smile, analista de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su sigla en inglés).
El impulso para consolidar el poder también deja al país en una encrucijada.
Por una parte, las acciones de Maduro encaminan al país hacia un posible enfrentamiento con Estados Unidos, que compra casi la mitad del petróleo venezolano. El gobierno de Donald Trump ya implementó sanciones esta semana contra trece funcionarios cercanos a Maduro, incluidos Néstor Reverol, el ministro de Interior, Justicia y Paz, así como los comandantes del ejército, la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana.
El gobierno de Trump amagó con que se podrían tomar medidas más severas de celebrarse la votación del domingo. En un comunicado, Trump calificó a Maduro como “un mal líder con sueños de ser dictador”.
Por otro lado, está el polvorín a punto de estallar en las calles venezolanas: ante la ira hacia el gobierno de Maduro, los opositores se han manifestado durante más de tres meses, lo que ha colapsado a varias ciudades por los paros, protestas y saqueos. Han sido asesinadas más de cien personas, la mayoría en enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes armados. Es difícil adivinar qué harán los venezolanos que protestan en respuesta a los nuevos líderes que se les impondrán.
Los mismos constituyentistas aumentan la incertidumbre: tendrán tanto poder que podrían incluso remover a Maduro del cargo, de acuerdo con analistas, para poner fin a una presidencia que ha sido muy impopular hasta entre sectores chavistas.
“Es una cuestión de azar, una caja de Pandora”, dijo Alejandro Velasco, politólogo venezolano que trabaja en la Universidad de Nueva York. “Haces esto y tienes muy poco control sobre cómo se desenvuelve”.
Maduro afirma que es necesario reestructurar el gobierno para prevenir que se derrame más sangre en las protestas callejeras y para “perfeccionar” la Constitución. El presidente ha rechazado dialogar con los manifestantes, a quienes califica de terroristas y los acusa de ser financiados por gobiernos extranjeros que quieren derrocarlo. Maduro y otros chavistas aseguran que una nueva carta magna le daría las herramientas “para construir la paz”.
“Necesitamos orden, justicia, paz, un país que se reencuentre”, dijo Maduro hace poco. “Tenemos una sola opción, y el camino es la Asamblea Nacional Constituyente”.
La agitación en las calles de Venezuela es muestra del declive de la popularidad del chavismo desde la muerte de Hugo Chávez en 2013.
Fue el mismo Chávez quien supervisó la última asamblea constituyente en el país, en 1999, que obtuvo el respaldo mayoritario de los votantes que también lo habían impulsado al cargo con la promesa de que las nuevas leyes ya no favorecerían a los ricos sobre el resto del país.
Esa Constitución, junto con el aumento de los precios del petróleo, desató una transformación socialista en Venezuela. Permitió que Chávez redistribuyera parte e la riqueza estatal a los pobres, nacionalizara bienes extranjeros y se volviera sumamente popular entre sus partidarios. La Constitución de 1999 también preveía la posibilidad de una constituyente en el futuro.
Ahora Maduro ha puesto en marcha esa opción, en momentos en que el chavismo enfrenta su peor crisis en décadas.
“Este es un último esfuerzo para reforzar su base”, dijo Velasco. “Lo está haciendo durante un momento de debilidad”.
De acuerdo con la reglamentación del voto del domingo, la ANC asumiría las riendas 72 horas después de la certificación oficial de los resultados, pero no queda claro qué sucederá después de eso.
Algunos políticos han sugerido que los alcaldes y gobernadores serían sustituidos por consejos comunales. Integrantes del PSUV han indicado que Luisa Ortega, la fiscala general que se ha vuelto una de las chavistas más críticas de Maduro, sería remplazada inmediatamente.
Sin embargo, muchos suponen que un primer paso será la disolución de la Asamblea Nacional; Chávez hizo algo similar en 1999.
Como lo era en ese entonces, la Asamblea Nacional es controlada por la oposición. Durante más de un año las cortes cercanas a Maduro han minado las atribuciones de los legisladores, al revertir medidas como una ley para la liberación de presos políticos o el que pudieran modificar el presupuesto.
La oposición dijo que más de 7 millones de personas participaron en un plebiscito simbólico el 16 de julio pasado.

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