Monday, January 2, 2017

NO HAY MUERTO MALO, AUNQUE ESTÉ EN EL INFIERNO

NO HAY MUERTO MALO, AUNQUE ESTÉ EN EL INFIERNO

¿Quién será este santo, desprovisto de toda amargura y de todo odio contra el pueblo, quién será ese genio?



  Gustavo Coronel
2 de enero, 2017
La ruina venezolana es casi total y está a la vista. Pero más triste que la ruina material ha sido la ruina espiritual. Muchos venezolanos se han embrutecido, han sido capturados por un total sentimiento de dependencia hacia quienes han destruido al país en nombre de los pobres. Chávez y su pandilla han hablado en un lenguaje que encontró eco en la mente de esos compatriotas, para quienes ha sido más importante la ruina de la clase media que el progreso propio. Hoy en día, igualmente pobres que antes, ven con gozo la aniquilación de lo que una vez fue una clase media próspera y llena de deseos de superación. Y ello los lleva a pensar que viven en el mejor de los mundos y a adorar al fantasma de Hugo Chávez. Una muestra de esta adoración es el artículo de Manuel Taibo en APORREA, titulado “El Más Dulce de los Valientes”,
verlo en:
Dice el Sr. Taibo, en este artículo no apto para diabéticos:
Su manera de expresarse estaba impregnada de una libertad de espíritu de la más completa, de esa comodidad magnífica, propia de los genios. La característica de su verbo era un amor hacia el pueblo tal como no lo había encontrado nunca en un hombre desprovisto de toda amargura y de todo odio contra el pueblo.
 ¿Quien será este santo, desprovisto de toda amargura y de todo odio contra el pueblo, quien será ese genio?  Aunque usted no lo crea, el Sr. Taibo habla de…. Hugo Chávez.  El energúmeno que deseaba freír la cabeza de sus enemigos en aceite, el que le daba “lo suyo” a la esposa, el que definía la victoria de la oposición en televisión como “de mierda”, aparece en APORREA vestido de humildad y amor.  
Agrega el adorador, refiriéndose al estilo de Chávez: “La cólera lleva consigo la declamación, la grosería y con frecuencia, las injurias. El desprecio, por el contrario, produce casi siempre un estilo elegante y pleno de dignidad”. Para este adorador de Chávez, el difunto nunca fue grosero, nunca injurió. Su estilo era “elegante, pleno de dignidad”. Quien recuerde así a Chávez, el soez paracaidista que injuriaba hasta a sus mismos cómplices, está perdido para el país, nunca dejará de ser parte de la carga muerta que deberá arrastrar el venezolano digno. 
Y prosigue el autor, con una gran exhibición de adulación y de cursilería: “Desde los cincuenta hasta su fin, vive sólo ya para el sentido y conocimiento de la vida, luchando con lo incompresible, amarrado a lo inaccesible; y es entonces cuando se plantea la gran tarea, la misión infinita; no solamente salvarse a sí mismo, sino salvar a todo el pueblo. Pero la mirada de Chávez, aún dirigida a ese pavoroso abismo, permanece aguda y clara, pues es la vista más llena de sabiduría y más espiritual que ha existido en nuestros tiempos. Nunca, ningún hombre ha emprendido con más fuerza que él la gigantesca lucha contra lo Ignoto, contra la tragedia de la Fatalidad. El emprender esa gran misión le convirtió en un héroe, casi en un santo. …”.

Este artículo es bastante representativo de lo que piensa el grupo que aún sigue a Hugo Chávez, es decir, a lo que queda de él. Para esta gente,  Chávez vive ya en Sorte, al lado de María Lionza.
El mayor crimen que cometió Chávez no fue material, aunque dejó al país en ruinas. Fue generar el colapso de las expectativas de mejoramiento de buena parte del pueblo, reduciéndolos a ser limosneros en lo material y adulantes en lo espiritual. Chávez cultivó el odio de clases y le inyectó a la gente  una dosis tal de embrutecimiento que los ha llevado a pensar en él como “un héroe, casi un santo” y en la ruina de la clase media y en la nivelación hacia abajo como en un acto de reivindicación de la pobreza. 
Por esto es que va a tomar mucho tiempo y educación ciudadana poner de nuevo a Venezuela sobre los rieles del progreso.

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