Thursday, January 26, 2017

MIRADAS QUE MATAN

MIRADAS QUE MATAN...



HILLARY CLINTON FULMINÓ CON LA MIRADA A SU MARIDO AL VERLO EMBELESADO MIRANDO A LA HIJA O A LA ESPOSA DE TRUMP


Fuente- Alerta Digital: Una cita de Groucho Marx encajaría en la narración: “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, esta su esposa”. La cita del genial cómico norteamericano nos invita a acordarnos del ‘affaire’ Mónica Lewinsky, que puso de manifiesto tanto la inconsciencia, o algo mucho peor, de Bill Clinton, como la indignidad manifiesta de Hillary Clinton, célebre desde entonces por su proverbial cornamenta.
En 1995, Lewinsky, una graduada del Lewis & Clark College, fue contratada para trabajar como pasante en la Casa Blanca durante el primer periodo de Clinton, y posteriormente fue empleada de la Oficina de Asuntos Legislativos de la Casa Blanca. Mientras trabajaba en la Casa Blanca comenzó una relación personal con Clinton, los detalles los confió posteriormente a su amiga y compañera laboral del Departamento de Defensa, Linda Tripp, quien secretamente grabó sus conversaciones telefónicas.
El día que Mónica Lewinsky salió del Despacho Oval con una mancha de semen en su entallado vestido azul la intimidad del presidente quedó definitivamente expuesta a la luz pública.
El ‘affaire’ entre el entonces presidente y la secretaria se había extendido durante dos largos años. Los encuentros sexuales, la mayoría de las veces felaciones en los baños del Despacho Oval, habían pasado desapercibidos para el resto de los trabajadores de la administración Clinton. Tiempo después, Mónica Lewinsky reconocería haberle practicado hasta 9 felaciones durante alguna de las cuales el presidente había mantenido conversaciones telefónicas con varios congresistas. También reconoció que Clinton no llegó a aprenderse su nombre hasta su tercera “visita”.

La pareja, al llegar al Capitolio.
Otro suceso, ni tan chusco ni tan grave como el anterior, sigue definiendo sin embargo la personalidad psicopática de un expresidente incapaz de controlar sus degenerados instintos ni aún en las ocasiones más solemnes. Les contamos los hechos:
La ceremonia de jura de posesión de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos se disponía a comenzar. Ya estaban todos los espectadores en sus lugares y la nueva familia presidencial iba subiendo al escenario.
Una de las tantas cámaras de televisión que estaban presentes enfocó al ex presidente Bill Clinton. Con una notoria cara de satisfacción, miraba para un costado. Se mordió los labios y hasta pareció susurrar alguna palabra, sin dejar de mirar embelesado a Ivanka Trump, hija del flamante mandatario.
En ese momento, su esposa Hillary, que hablaba con Michelle Obama, se dio la vuelta y lo descubrió con las manos en la masa. Entonces le dirigió una sostenida y fría mirada de desaprobación. Clinton pareció darse cuenta poco después, pero se hizo el distraído. La mujer, habituada ya a sus públicas y escandalosas infidelidades, volvió a mirar al frente como si nada hubiera ocurrido.
El curioso incidente se convirtió en tema de conversación en las redes sociales. Algunos aseguraban que los ojos crapulosos del ex presidente se posaban sobre la nueva primera dama, Melania. Lo cierto es que hay actitudes incorregibles como las de Bill Clinton. Y mujeres que hasta en el trance amargo de la derrota merecen ser humilladas.
Vea el video





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