Manifestantes y policías chocaron este viernes en Rio de Janeiro, con un intercambio de piedras y gases, durante una jornada de protestas en varios estados brasileños contra el plan del presidente Michel Temer de congelar los gastos públicos durante 20 años.
Más de un millar de personas marcharon hasta las puertas de la Asamblea Legislativa de Rio en el centro de la ciudad y al final de la concentración, hacia las 20H30 (22H30 GMT), un grupo de encapuchados empezó a tirar piedras y botellas a los policías y decenas de agentes respondieron lanzando gases lacrimógenos y bombas de ruido.
El choque causó correderas y confusión entre los ciudadanos que paseaban o estaban sentados en terrazas del animado centro, donde un par de calles quedaron con objetos en llamas quemados por los jóvenes encapuchados.
Las autoridades no han informado de heridos o detenidos, pero la AFP constató el arresto de al menos dos de los encapuchados.
Durante la semana, centenares de cariocas se manifestaron frente a la Asamblea Legislativa de Rio, que debe aprobar un controvertido paquete de recortes propuesto por el gobernador Luiz Fernando Pezao para hacer frente a la grave crisis financiera del estado.
La manifestación de este viernes en Rio tenía, de hecho, un doble propósito: protestar contra el Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) para congelar los gastos federales y contra el paquete de medidas de austeridad del gobernador Pezao (del mismo partido de Temer, el PMDB).
Pero la de Rio fue sólo una de las múltiples protestas de este viernes, en el que miles de brasileños pararon sus actividades y salieron a las calles contra el plan económico del sustituto de la depuesta izquierdista Dilma Rousseff.
En Sao Paulo, corazón económico del país, miembros del Movimiento de Trabajadores Sin Techo bloquearon varias vías y quemaron neumáticos al grito de "¡Fora Temer!".
Otras protestas se produjeron en Brasilia, donde no hubo transporte público, así como en los estados nordestinos de Bahia, Espírito Santo, Pernambuco y Rio Grande do Norte y en los sureños Rio Grande do Sul y Santa Catarina, donde algunos colegios no tuvieron clases, reportaron los medios.
El gobierno de Temer se ha propuesto llevar adelante un severo ajuste fiscal que busca sanear las cuentas y contener la peor recesión en un siglo del gigante sudamericano, cuya economía se contrajo un 3,8% en 2015 y tiene un desempleo que afecta a 12 millones de personas.
El plan de Temer incluye el congelamiento de los gastos públicos durante 20 años, revisados sólo por la inflación, y una reforma del sobrecargado sistema de pensiones.
El PEC ya fue aprobado en octubre por la Cámara de Diputados y ahora debe pasar dos votaciones en el Senado para eventualmente ser promulgado en diciembre.
Con información de AFP
INFOBAE