Wednesday, August 3, 2016

¡NO HABRÁ REVOCATORIO!

Si yo tuviera un mínimo poder como para influir sobre los acontecimientos, les regalaba el revocatorio y ya estaría montando el gigantesco deslave de masas enfurecidas para que se llevaran por delante toda la inmundicia que Cabello y Rodríguez defienden y representan.

ARCHIVO - En esta foto de archivo del 27 de julio de 2016, una mujer sostiene un letrero con el mensaje "Revoca el hambre" durante una protesta en Caracas, Venezuela. La oposición venezolana superó la primera fase del proceso del referendo revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro, con la validación el lunes 1 de agosto de 2016 de firmas y huellas recolectadas en junio. (AP Foto/Ariana Cubillos, Archivo)
 ARCHIVO - En esta foto de archivo del 27 de julio de 2016, una mujer sostiene un letrero con el mensaje "Revoca el hambre" durante una protesta en Caracas, Venezuela.

La oposición venezolana superó la primera fase del proceso del referendo revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro, con la validación el lunes 1 de agosto de 2016 de firmas y huellas recolectadas en junio. (AP Foto/Ariana Cubillos, Archivo) Antonio Sánchez García Chileno-venezolano Caracas, 3 de agosto, 2016
La afirmación de que no habrá revocatorio no es mía: es de los dos exponentes máximos de la voluntad y el decisionismo del régimen: Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez. Ambos, incursos en una cantidad por ahora incuantificable de delitos, que van desde el fraude, la estafa, el engaño y la traición a la Patria, hasta la masiva apropiación indebida de bienes del Estado – vale decir: del pueblo venezolano – y el narcotráfico.

Y para quienes, por las mismas razones, la realización del revocatorio constituye una amenaza letal: verse enfrentados a un nuevo sistema de derecho con una justicia restituida y de regreso a sus fueros constitucionales. Por lo tanto, a la cárcel, sendos procesos judiciales, la restitución de los bienes indebidamente apropiados en cantidades verdaderamente desorbitantes y condenas de prisión posiblemente de por vida.
 ¿Habrían de tener el más mínimo interés en obedecer la letra y el espíritu de la ley, la suya, por cierto, y verse aherrojados a las mismas mazmorras a las que han aherrojado en complicidad y connivencia con fiscales y jueces, generales y ministros, policías y diputados a cientos, si no a miles de inocentes? ¿Quién acerca el cuello a la horca de buen grado?
De modo que pésele a quien le pese – 35 ex presidentes de repúblicas del hemisferio, 85% del electorado venezolano, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, 112 diputados de la Asamblea Nacional, todos los medios internacionales, parlamentarios y presidentes en ejercicio de democracias latinoamericanas – las dictaduras, como la nicaragüense de Daniel Ortega, obviamente de acuerdo con la violación, pues Ortega es un violador de larga y vieja data - y se atropelle la constitución y la voluntad del soberano, Jorge Rodríguez, ex psiquiatra y estafador de profesión, y Diosdado Cabello, ex oficial de ejército y multimillonario de oficio, tan estafadores el uno como el otro, han decidido que en Venezuela este año no habrá revocatorio.
 Los acompañan en la brutal factualidad de su propósito ilegal, ilegítimo y violatorio, todos aquellos que temen verse enfrentados a la justicia: desde el matrimonio encargado por Raúl y Fidel Castro de la presidencia de la república, tíos de los jóvenes narcotraficantes de apellidos Flores, como la primera dama, que esperan en Manhattan una condena de por vida por pretender ingresar a los Estados Unidos una tonelada de cocaína obtenida, sin ninguna duda, de las FARC por mediación del Cartel de los soles, en donde cohabitan el Pollo Carvajal, el general Graterol y el mismísimo Diosdado Cabello, y todos los miembros, sin exclusión ninguna, de los diputados del PSUV, bajo la dirección del también diputado Diosdado Cabello.
 Súmese a la voluntad desquiciada de ambos personajes y personeros del régimen la de todos los ministros, directores de despacho, viceministros, embajadores y un buen millar de empresarios, burócratas, oficiales corrompidos de las fuerzas armadas, comunicadores y servidores públicos – es un decir – acoplados al tren de la corrupción del milenio, y se tendrá la fuerza subyacente al desparpajo con el que Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello afirman impertérritos, seguros de si mismos, plenamente conscientes de sus absolutas afirmaciones, que este año, cuando su realización implicaría para el millar anteriormente señalado ir haciendo la maletita para una vida carcelaria, no habrá revocatorio.
 Dado que haya o no haya revocatorio este año ambos y docenas o centenas de sus cómplices terminarán encarcelados, pues esta dictadura, ya en etapa de desintegración y despojo, está condenada a muerte, la planetaria prepotencia de los susodichos suena a silbido en un túnel, a cantiga en la oscuridad, a matonaje desértico y solitario.
Desde luego: si tuvieran una ínfima seguridad en su inocencia y pensaran en el futuro de los suyos, estarían serviciales ayudando a la organización del referendo, exactamente como Pinochet y sus fuerzas armadas ayudaron a la realización del plebiscito y las elecciones que los aventaran del Poder. Pero ambos tienen las manos tan manchadas de sangre y estupros y las cuentas bancarias tan ahítas de dineros robados a la República, que tendrán que morir gritando que la dictadura es eterna y los enterrarán aferrados al Poder.
Si yo tuviera un mínimo poder como para influir sobre los acontecimientos, les regalaba el revocatorio y ya estaría montando el gigantesco deslave de masas enfurecidas para que se llevaran por delante toda la inmundicia que Cabello y Rodríguez defienden y representan.
Ya llegamos al momento en que la Ley escrita y ya moribunda debe dar paso al Poder del soberano y el Poder del soberano a cumplir con la función que la historia le encomienda: aplastar todo lo que se le oponga. Todo lo demás, incluso la gritería de Cabello y Rodríguez es paja.

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