Una explosión intencional detonada por un refugiado sirio frente a un bar céntrico en la ciudad alemana de Ansbach causó el domingo un muerto y 12 heridos, tres de ellos de gravedad, según informó la policía.
El ministro del Interior bávaro, Joachim Hermann, informó que el presunto autor era un refugiado sirio de 27 años cuya solicitud de asilo fue rechazada hace un año, y que había intentado suicidarse dos veces antes. Además, había pasado por un hospital psiquiátrico. "Se trata desgraciadamente de un nuevo atentado", declaró, y no descartó la pista islamista.
Por su parte, el vocero del ministerio del Interior, Michael Siefener, confirmó horas antes que no fue un accidente y que se trató de una "explosión deliberada". A la pregunta de si trataba de una bomba, contestó: "Lo estamos comprobando en este momento" y añadió que era "demasiado pronto" para decir si se trataba o no de un atentado.
En un principio hubo reportes de que la explosión habría sido causada por una fuga de gas, pero las autoridades informaron después de la hipótesis del artefacto.
El hombre llegó de Siria hace dos años y vivía en Alemania con un permiso de residencia provisional.
La explosión sucedió en la entrada de un festival de música al que asistieron 2.500 personas y que fue cancelado, según la agencia DPA.
En tanto la policía señaló que el muerto probablemente sea el mismo atacante.
Alemania se encuentra en estado de alerta tras el tiroteo en Múnich que el viernes dejó un saldo de 10 muertos y el ataque con hacha en Würzburg el pasado lunes.
Anteriormente este domingo, un refugiado sirio de 21 años fue arrestado tras matar a una mujer embarazada con un machete en Reutlingen, cerca de Stuttgart. Ese incidente ocurrió después de que un refugiado paquistaní hirió con un hacha a cinco personas cerca de Wuerzbuerg, también en el sur de Alemania, antes de ser abatido por la policía el 18 de julio.
Ansbach se encuentra a 130 kilómetros de Múnich y a 40 kilómetros de Nuremberg. Tiene una población de 40.000 habitantes.