Thursday, June 2, 2016

LA OEA DEMOSTRÓ LO INÚTIL QUE ES. TANGO ARRABALERO


  Adopta un texto conciliador sobre Venezuela en una sesión sin Almagro


El representante permanente de Venezuela ante la OEA, Bernardo Álvarez Herrera (c), levantando la mano durante una reunión del Consejo Permanente. Washington, 1 de junio 2016. (EFE)
Agencias
Washington, 2 de junio, 2016
Los 34 países de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobaron el miércoles por consenso una declaración conciliadora sobre Venezuela en una sesión de la que se ausentó el secretario general, Luis Almagro, para dejar claro que esta iniciativa es distinta de la Carta Democrática que activó el martes, reportó EFE.
Durante diez horas de sesión y dos recesos, Venezuela batalló para introducir cambios de poco calado en una declaración ya descafeinada que consensuaron otros 21 países en la última semana bajo el liderazgo de Argentina, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo Permanente.
La declaración que había presentado Venezuela inicialmente solo cosechó el apoyo de cuatro Estados (Bolivia y Nicaragua, más Ecuador y Dominica, que apoyaron las dos), un resultado que evidencia que ha perdido parte de la arrolladora influencia que en años anteriores le llevó a ganar o evitar votaciones en la OEA sin esfuerzo ni concesiones, gracias al apoyo de la Alianza Bolivariana, el bloque de Petrocaribe y los anteriores Gobiernos de Argentina y Brasil.
El texto aprobado el miércoles, en el que Venezuela incorporó añadidos para defender su "soberanía", se limita a ofrecer a Caracas "algún curso de acción que coadyuve a la búsqueda de soluciones a su situación mediante un diálogo abierto e incluyente entre el Gobierno, otras autoridades constitucionales y todos los actores políticos y sociales de esa nación para preservar la paz y la seguridad en Venezuela con pleno respeto a su soberanía".
En las conversaciones de pasillo fuera de micrófono, un amplio número de diplomáticos de distinto color político aseguró a EFE que la iniciativa liderada por Argentina no habría tenido lugar si no hubiera sido por la presión que pesa sobre los Estados al haber activado Almagro el proceso de aplicación de la Carta Democrática.
En los corrillos, que abundaron en las casi siete horas de recesos, se dijo desde que esta sesión no es más que "un intento de lavar la cara del Consejo Permanente con un plumerito" hasta que "todo esto responde a la lógica de Argentina de que su canciller, Susana Malcorra, aspira a la Secretaría General de la ONU".
Consciente de que esta idea ha ido calando, el representante alterno de Argentina, Julio César Ayala, defendió el trabajo de su canciller y quiso desmentir "cualquier especulación que circule sobra las intenciones de Argentina en este tema, que no sean ayudar a Venezuela", unas especulaciones que, subrayó, "son absolutamente falsas".
Durante la sesión ninguno de los Estados hizo mención a la ausencia de Almagro y solo algunos países (Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Antigua y Barbuda, Dominica y Jamaica) criticaron, en diferentes grados, su actuación en el caso de Venezuela.
No obstante, la mayoría de los países quisieron lanzar el miércoles, con palabras o hechos, un mensaje de afirmación de su papel en la OEA frente a la Secretaría General. "Alguien lo dijo por ahí y creo que no se repite lo suficiente, los Estados somos los dueños del organismo", afirmó el presidente del Consejo Permanente, el embajador argentino Juan José Arcuri.
Ayala admitió en ese sentido que la misión argentina quería "incluir más mensajes en el texto, más duros, estridentes, con más compromisos" pero no lo hizo porque "lo más importante es que haya una declaración del Consejo Permanente que permita un diálogo".
Canadá, patrocinador también del texto, reconoció que su misión quería introducir "términos más duros" y que el mensaje aprobado es "blando, débil y mantiene silencio sobre los principios fundamentales básicos de la democracia y los derechos humanos".
Colombia dijo, pese a apoyarlo, que "no contiene todos los elementos que uno pensaría que deben estar allí presentes" y Estados Unidos, patrocinador, señaló que "no es perfecto".
Paraguay, el único Estado que apoya abiertamente a Almagro con la Carta Democrática, fue el más duro con Venezuela y no respaldó la declaración (aunque no impidió el consenso) porque no incluye la "exhortación" para que el Gobierno permita el referendo revocatorio que promueve la oposición.
La larga sesión concluyó con un gesto que los veteranos de la OEA consideran insólito: Arcuri negó la palabra al jefe de gabinete de Almagro, Gonzalo Koncke, y el resto de embajadores aplaudieron y se levantaron de la sala, algo que Koncke recibió con "desconcierto". "Cuando hablamos de multilateralismo (...) acallar voces no parece la respuesta en la que primero uno piensa", dijo a la prensa después de la reunión.
Almagro, que el miércoles cumplió 53 años, no reaccionó a este desplante pero horas antes dejó claro que sigue determinado a seguir por el camino de la Carta Democrática.

TANGO ARRABALERO EN LA OEA



Gustavo Coronel

jueves, 2 de junio de 2016

 
EL RUGIDO DEL RATÓN

Si en la familia hay un miembro alcohólico, adicto a las drogas, andando con pandillas criminales o queriéndose juntar a una persona francamente indeseable, la familia siente la necesidad de intervenirlo. Este es un mecanismo consagrado que hasta tiene guías en base a las cuales la familia debe actuar.
La intervención no tiene por qué estar restringida a miembros de la familia sino que puede incorporar allegados y a personas respetadas que viven lejos del núcleo familiar pero que pueden dar recomendaciones valiosas. La familia es el núcleo básico de la sociedad y, así como una familia puede estar afectada por la conducta de uno de sus miembros, la sociedad puede estar afectada por uno de sus sectores componentes y hasta un grupo de naciones puede llegar a ser  afectada por la conducta de una de sus naciones miembros. En esos casos colectivos también es aplicable el concepto de la intervención.

Sin embargo, en América Latina se ha solidificado el concepto regional de la NO INTERVENCIÓN, el cual tuvo un origen comprensible pero que ahora sirve para esconder y permitir las mayores atrocidades cometidas en los países miembros de la comunidad regional. Esas atrocidades, se dice, son un problema interno del país ya que los miembros de la comunidad regional son respetuosos de la soberanía de cada país. El llamado Principio de la NO INTERVENCIÓN tuvo su origen en la reacción de América Latina en contra de la manifiesta intervención de países poderosos en la región. Por ello, países afectados, como México, fueron pioneros en la formulación de este principio. Como varios de los países de la región habían experimentado en carne propia las intervenciones de países europeos y de los Estados Unidos, este principio fue adoptado con entusiasmo y  se tornó rápidamente en dogma.

Pero con el tiempo se les ha pasado la mano.  La práctica intervencionista de países fuertes en la región ha disminuido, mientras que han crecido las amenazas internas a las sociedades latinoamericanas causadas por la perversión de sus mismos estados, de sus gobiernos, generalmente presidencialistas o francamente caudillistas. Ya las amenazas a nuestros países  no llegan desde el exterior sino que son generadas internamente por líderes ineptos, corruptos y llenos de codicia por el poder. Este fenómeno ha encontrado instrumentos regionales obsoletos y todavía orientados a defenderse de  intervenciones imperialistas que son cada vez menos frecuentes. Era lógico para la OEA de hace 50 años promover la defensa en contra de la intervención de algún estado miembro por parte de otro estado. Por ello, puso en las manos de cada estado (lo que equivale al Gobierno de turno) la facultad de pedir ayuda. Y ello continua como regla hoy en día, a pesar de que son frecuentemente los gobiernos los que violan los derechos de la sociedad, oprimiéndola en lugar de servirle. 
 
Por esto es que hoy, de manera absurda, es el estado Venezolano, léase el gobierno, léase Maduro y su pandilla de gánsteres, quien tiene la facultad de llamar en su auxilio a los organismos regionales. No lo hacen porque son ellos los agresores. Los pueblos han sido dejados de lado como actores en organismos como la OEA, que se han convertido en el tiempo en clubes de embajadores quienes disfrutan de una vida muelle lejos de las tragedias que experimentan sus pueblos. La casa del embajador (a) de Venezuela en la OEA está en el mejor sector de Washington y sus neveras están repletas de las más exquisitas viandas, mientras sus compatriotas sufren el horror de una dictadura de corte fascista.

La Carta Democrática Interamericana, 2011, vino a cambiar un tanto este sesgo pro-estatista pero ayer vimos como su fuerza ética se ha diluido en la OEA debido a la inercia no-intervencionista que ha sido el dogma de tantos años, al pragmatismo político y oportunista de sus miembros y a la disposición de pequeños estados – un estado, un voto -  a vender sus votos a cambio de favores especiales. Al darle a los estados, no al pueblo, el casi monopolio de pedir la intervención, la OEA ha dejado de actuar en defensa de los pueblos de América Latina. Se podría decir que la NO INTERVENCIÓN, por un lado, y la CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA por el otro, se han convertido en polos opuestos, de signo contrario, lo cual condenó a este segundo mecanismo a la inacción, en vista del predominio ideológico del primero.

Y así están hoy las cosas.  Ayer la OEA, en sesión maratónica, decidió por “consenso” ofrecer “sus buenos “oficios" para que  la oposición dialogue con los gánsteres del régimen. La situación venezolana clama por la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, mientras que en contra de tal aplicación se levanta la tradición de la no intervención, utilizada ayer para fines bastardos por la delegación argentina, en favor de los sátrapas y ladrones que han capturado el poder en países de la región, como es el caso de Venezuela.

Una intervención regional en la Venezuela de Maduro está ampliamente justificada. Ese señor debería salir esposado del palacio presidencial venezolano con traje a rayas hacia la prisión o hacia un asilo para tarados mentales. Y sus 500-600 cómplices principales deberían ser enjuiciados y castigados de acuerdo a sus crímenes. Sin embargo, la valiente postura de Luis Almagro está a punto de perderse en una selva de cobardías, ya que  la canciller de Argentina está interesada en ser Secretaria General de la ONU. Por ello dice que el uso de la Carta Democrática está “inflado”, cuando lo que está inflado es el uso torcido de la NO INTERVENCIÓN. Una vez más la OEA reafirma su naturaleza de club de amigos a espaldas de los pueblos de América.

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