Friday, May 20, 2016

MADURO SE SIGUE APOYANDO EN LOS MILITARES


El chavismo exhibe músculo militar para atemorizar a sus adversarios


Una mujer protesta ante policías antidisturbios en Caracas. 18 de mayo de 2016. (AFP)
Agencias | Caracas | 20 Mayo 2016
Más de medio millón de militares y milicianos venezolanos inician este viernes dos días de ejercicios de defensa, bajo un estado de excepción y de esfuerzos internacionales por abrir un diálogo entre el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición, reporta la AFP.
Maduro ordenó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) sacar la artillería para prepararse ante una agresión externa, en medio de un aumento de la conflictividad social y de los intentos de la oposición por terminar su mandato a través de un referendo revocatorio.
"Este referendo es para generar las condiciones para calentar las calles y justificar un golpe de Estado o una intervención extranjera, para eso lo están intentado activar, con muy poco apoyo", afirmó Maduro la noche del jueves, en un acto de su Partido Socialista.
El gobernante sostiene que Estados Unidos está planeando una intervención en Venezuela, a solicitud de la "derecha fascista venezolana", tras "el golpe de Estado de Brasil", como califica la suspensión de Dilma Rousseff.
Los militares venezolanos harán unas maniobras similares a las que hicieron luego de que el presidente Barack Obama declarara en marzo de 2015 a Venezuela una "amenaza" para la seguridad de Estados Unidos.
No obstante, esta vez Maduro decidió que a los más de 160.0000 efectivos de las FANB se sumen cientos de miles de reservistas y milicianos, lo que las hace unas maniobras "sin precedentes", según el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López.
"Este ejercicio no es para causar ninguna alarma en el país", afirmó Padrino, al justificarlo señalando que Venezuela "está amenazada" por factores internos y externos que pretenden "quebrantar la revolución".
"Hacer estos despliegues con la excusa de las amenazas externas es una buena manera de demostrar que se tiene el músculo armado" y crear "temor en la gente", declaró a AFP el politólogo Benigno Alarcón.
Mediación internacional
Tras haber declarado hace una semana un estado de excepción, Maduro aseguró que no dudará en decretar la "conmoción interior" —que implicaría restricciones a libertades civiles— si ocurren hechos que él considere "golpistas violentos".
A la tensión política se suma el aumento del malestar social ante la aguda escasez de alimentos y medicinas, y el elevado costo de la vida, pues el país petrolero tienen la inflación más alta del mundo (180,9% en 2015).
Una mediación internacional de expresidentes, a instancias de UNASUR, anunció el jueves que intentará abrir un diálogo nacional ante el agravamiento de la crisis política y económica en Venezuela.
Pero, de partida, las posturas antagónicas están firmes. Maduro dijo esperar que la comisión de expresidentes haga que la oposición "ceda" en su "actitud golpista", mientras que ésta advirtió que un proceso serio debe destrabar la vía del revocatorio para el "cambio político".
El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien encabezó la misión internacional en Caracas, consideró que el camino será "largo, duro y difícil", aunque dijo esperar que pronto se establezca una agenda de negociación.
La oposición reclama al Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusa de servir al Gobierno, acelerar la revisión de un mínimo de 200.000 firmas —exigidas por ley— de las 1,8 millones que entregó el 2 de mayo para activar el referendo. El miércoles realizó protestas de presión en todo el país.
"No soy venado y me están cazando, me tengo que cuidar", se quejó Maduro la noche del jueves, al referirse al revocatorio, el cual —insistió— es una "opción, no una obligación".
La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) busca que el revocatorio sea en 2016 y luego se convoque a elecciones pues, si se hace después del 10 de enero —cuando se cumplen cuatro años del actual mandato— y Maduro pierde, los dos años restantes los completaría el vicepresidente, designado por el mandatario.
El chavismo ha dejado claro que de ninguna manera está dispuesto a permitir el referendo.
"Si el poder electoral dice que no se han cumplido los requisitos, esa opción no va y no la van a imponer con la violencia. Palabra santa, sagrada, la que emita el CNE", dijo Maduro.
Pero "si dice 'cumplido el requisito', y el próximo año convoca al referendo, el primero que va a salir a decir 'amén' será Nicolás Maduro y la revolución se activaría en la calle a decirle no al referendo golpista", añadió.
Según la encuestadora Datanálisis, un 70% de los venezolanos apoya un cambio de Gobierno. Para revocar el mandato de Maduro se necesita una votación de más de 7,5 millones de sufragios con los que fue elegido en abril de 2013.
El ALBA sale en defensa de Maduro
Entretanto, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA-TCP) manifestó su rechazo "categórico" a lo que consideró "agresiones sistemáticas" del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en contra del Gobierno de Maduro.
En un comunicado fechado en Caracas, el ALBA rechazó "categóricamente el comunicado de prensa" emitido el miércoles por Almagro y lo acusó de "agresiones sistemáticas" contra "Venezuela, su Gobierno legítimo y su pueblo".
La alianza, además, expresó solidaridad con Maduro y dijo que "los agravios" en su contra "invalidan al secretario general para pronunciarse sobre cualquier asunto relacionado" con Venezuela, "a la vez que (…) ofenden a todos los Estados soberanos".
"El Señor Almagro hizo suya la agenda de la oposición política venezolana y permitió que la Secretaría General de la OEA sirviese de amparo de su sector más radical y violento", acusó el ALBA, integrado por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Granada, Nicaragua, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Venezuela, Surinam, Guyana y Haití, este último como miembro observador.
Almagro emitió el miércoles un duro mensaje contra Maduro para "poner fin a la impunidad" y pasar a discutir "los problemas de fondo" del país.
"No puede ser que la relación entre dirigentes de un país de la comunidad interamericana esté basada sobre constantes ataques personales en lugar de abordar los problemas de fondo que tienen que ver con el estado de la democracia y los derechos humanos en el país", dijo.
Según su portavoz, Sergio Jellinek, el secretario general de la OEA presentará "en días o semanas", un informe sobre la situación de Venezuela con el cual, "si el cuerpo de análisis justifica que existe una grave alteración de la institucionalidad venezolana", invocará la Carta Democrática del organismo.

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