Monday, May 9, 2016

LA ULTIMA CRITICA AL DESFILE DE CHANEL EN CUBA


LA PATÉTICA PASARELA DE COCO CHANEL EN LA HAVANA


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Por Dr. Santiago Cárdenas
Nunca antes  el adjetivo patético  pudo aplicarse mejor  que  a la pasarela  de la casa  Coco Chanel en el Paseo del Prado  en la  Habana Vieja. Danielle o Gabrielle Bonheur la fundadora, fue  la  agenta W en  la Francia ocupada por los alemanes  a favor de las SS nazis documentos  desclasificados en 2014) Desde entonces la  empresa continúa  colaborando con  los totalitarismos de cualquier tendencia  política. Es la tradición  desde que   Coco   se salpicara sus manos  con la sangre de  tantos patriotas  franceses de la Resistencia.  Ellos  no pudieron oler  – muertos que estaban-su  icónico  perfume, el Chanel #5. Pero, perros hueveros; aunque le quemen el hocico.
KARLLAMARI...LAGERFELDLa insólita colaboración  con  el  nazismo continúa en el siglo XXI por otros medios. El dueño y diseñador principal  de la Casa   es, por supuesto,  un alemán. Karl  Lagerfeld (Foto: encima de estos renglones) y su gata Choupett.  La Chupetta; con la que aspira a casarse. Karlitos es el viejo de 82 años con un  moñito  canoso en el occipucio. El que vimos con  su  saco recocó ridículo saliendo del Saratoga  con guantes  de piel a los 40 grados C y  con su caminao mariconeril   impúdico por el Prado en un atardecer  bochornosamente exclusivo –camino a la Catedral. Nada que a los comunistas cubanos poca vergüenza política y ética  les queda.
Modelos  famélicas, anoréxicas, de sexo ubicuo–tan distantes de las mujeres cubanas–desfilaron con  los colores variopintos  de la “decadente” sociedad  capitalista de la Havane  de  los cincuenta. Ahora  con predominio del color  verdeolivo y unas desacralizadas boinas a lo Che.
No sé que dirá  Aleidita Guevara, la ideológica hija mayor, ella siempre  tan ardiente defensora  del legado de su padre  y tan “combativa”, cuando  se lo permiten.
Patético, que  el desfile cerrara  a ritmo de  la conga  habitual con  los tambores de una dotación de  esclavos para  continuar degradando  a los  dignos descendientes  afrocubanos.  Es la costumbre; siempre al final. En la cola, vestidos de blanco, a media pierna  y descalzos,   pero   sonrientes bajo el influjo del ron peleón “en el buche”. Ese es  el papel que  a los  negros le asigna la cultura socialista. La  discriminación racial “no” existe en  el Archipiélago. Eso es una calumnia de la  sagüesera.
Pero, no se engañe: ¡Patria y Muerte! con pausa; pero sin prisa. La reseña del grande spectacle no fué publicado en el Granma  y recibió poca  cobertura, o ninguna, en  el noticiero oficial. Resulta que  el   bataclán  al que asistimos — en la distancia del exilio y  por video  (a los cubanos se le prohibió la entrada)– se debió a una celebración   privada dentro de la semana de la cultura francesa. Una concesión de  los Castro, devolviéndole el  “favor”   a la Francia eterna que tan bien  recibió a Raúl en su visita  a París.
Así va el  descrédito; perdón, el deshielo.

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