Sunday, May 8, 2016

LA ANCIANA QUE SE CREÍA JOVEN

Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York
Se contempló coqueta frente a un espejo y vio que su piel no estaba tan tersa como de costumbre, pero lo achacó al mucho sol que había tomado recientemente.
Se sintió gorda y pensó que lo que pasaba era que todavía no perdía los kilos ganados en las fiestas de finales del año 2015.
Estaba cansada y lo atribuyó a los nietos, que eran incansables en sus juegos y había que vigilarlos para que no cayeran en problemas.
Suspirando, se sentó en un banco en el jardín, a meditar en lo que le esperaba, ahora que por fin llegaba la primavera.
De pronto sintió un revoloteo y vio que era su Angel de la Guarda, que siempre la había acompañado, pero que nunca lo había visto en persona.
-No te saques las canas con pinzas, porque te vas a quedar pelada, le aconsejó el Angel. 
-Es que mi esposo no me deja teñirme el pelo, le replicó la mujer, mirándolo con curiosidad.
 -Lo que pasa es que estás vieja, le dijo el Angel, y no te habías dado cuenta.
-Pero Angel, le replicó la anciana, mira mis piernas, están lindas y me llegan hasta el suelo.
-Sí, porque te las operaste de várices y te quedaron como nuevas,  le contestó el Angel, que ya estaba perdiendo la paciencia.
-No me siento vieja, murmuró la Anciana.
-Lo se, le dijo el Angel extendiendo las alas y aprontándose a volar. -Pero te tengo que decir que lo único que tienes joven son tus piernas y tu alma.... Dios te bendiga ambas. 
Y se fue y dejó en la duda a la Anciana...  si el Angel había querido decir "ambas", por ambas piernas, lo cual excluia el alma o misericordiosamente había incluido todo, en la bendición divina.

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