Monday, May 2, 2016

EL PRIMER DAMO DE VENEZUELA



Por: Gustavo Tovar Arroyo
Fuente: LaPatilla
 
En Venezuela podríamos pasar todo el día gritando, mentando madres, insultando a diestra y siniestra, lanzando platos y despedazando vidrios. Como dijo Cioran: estamos en la cima de la desesperación.
Si con Chávez vivimos entre sobresaltos y amargura, con Maduro Venezuela se ha convertido en un país despavoridamente absurdo, un cinematográfico caos.
Lo escribo con pena y, sin duda, mucha lástima por él y por el país. El desconcertado “Damo” está perdido, se hunde, y los venezolanos nos hundimos con él.
Nadie entiende el porqué Chávez le legó la responsabilidad de sucederlo en el poder y peor aún, el encargo de salvaguardar a la revolución; no hay lógica que lo explique.
Chávez fue de todo, mas no un pendejo. ¿Qué le pasó? ¿Qué secreta sensibilidad lo inspiró a declarar en su última alocución “desde mi alma, desde mi corazón, tan firme como la luna llena, lo más importante que tengo que decir es que Nicolás será mi sucesor”?
Una incógnita que sólo encuentra respuesta basado en indicios, rumores palaciegos y últimamente en un clamor popular: al “Comandante Supremo” lo inspiró su amor.
  Fue mismo Chávez, que le cambió el nombre a Venezuela, que se adueñó de Bolivia, Ecuador y Nicaragua sin disparar y que hasta le agregó una estrella a la bandera.
La extraña historia de Nicolás Maduro
Nicolás Maduro es colombiano, no sólo por el hecho hipotético de haber nacido en Colombia (nadie sabe a ciencia cierta donde nació, probablemente ni él mismo), sino porque su madre, María de Jesús Moros, nació en Cúcuta, es colombiana, y según la Constitución del hermano país, quien nace de vientre colombiano es colombiano por nacimiento.
Tan inapelable hecho lo inhabilita parar ejercer la Presidencia de Venezuela por prohibición expresa de nuestra Constitución. Nadie con doble nacionalidad -que en todo caso es la situación de Maduro- puede ejercer como primer mandatario de nuestro país.
¿Desconocía esto Chávez o simplemente le importó -fiel a su corazón- un bledo lo que expresamente prohíbe nuestra Carta Magna? Estoy convencido de que Chávez lo sabía
Chávez vivió una historia casi de leyenda y como todo hombre legendario padeció su propia tragedia amorosa, que lo desplomó.
El talón trágico de Chávez fue Nicolás Maduro, es la única explicación.
Poco o nada se sabe de Maduro. Lo comprobado es que fue chofer y guardaespaldas de Chávez una vez que éste fue irresponsable indultado por Rafael Caldera.
Recordemos que Maduro ni fue parte del Ejercito Bolivariano Revolucionario 200 (EBR 200), ni juró frente al Samán de Güere, ni se batió a duelo para usurpar el poder el 4 de febrero de 1992. Su único mérito, insisto, es haber guardado la espalda de su “Supremo”.
(Por cierto, que se sepa la única pistola que sabe usar el “revolucionario” Nicolás Maduro es su secador de pelo.)
No es ficción, es Venezuela
Como señalé antes, a los efectos de este artículo poco importa el tipo de cariño que existió entre Chávez y Maduro. Eso es un tema personalísimo que sólo les atañe a ellos.
A los efectos de este artículo lo que interesa -y aturde- es que una decisión de índole exclusivamente amorosa -en ningún caso política- haya hecho naufragar a un país y nos haya convertido en una plétora de absurdos y desatinos que no parecieran tener término.
Lo más terrible es que no se trata de una fábula griega o de una ficción truculenta de la literatura. Es Venezuela. No es Alejandro Magno y Hefestión, es Hugo Chávez y su guardaespaldas y chofer Nicolás.
Fidel Castro ha sido  un erudito del mal, conoce bien el eterno retorno de la historia y lo usó para sus oscuros fines. Posible celestino de este ensordecedor idilio revolucionario, ha cobrado caro su alcahuetería. Mientras tanto Venezuela es una ruina y lo seguirá siendo mientras Maduro, por puro capricho, sin explicación racional posible, siga rigiendo nuestro destino.
De Maduro no podemos esperar nada, sólo improvisación y decadencia. Entendamos cómo llegó al poder. Sus constantes alusiones sexuales, homosexuales, bisexuales son un espejo de su sífilis espiritual. En su lógica, multiplicar los penes es lo que lo mantendrá en el poder. Así de jodidos estamos.
Nicolás, el pobre Nicolás, no es el responsable del desastre venezolano. Lo fatídico es que él lo único que está intentando es completar el catastrófico .

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