Tuesday, April 26, 2016

RETIRAN DE INTERNET EL VIDEO DE UNA PAREJA REALIZANDO UN ACTO SEXUAL EN LA VÍA PÚBLICA DE LA HABANA



Una captura del vídeo que ha circulado por las redes sociales levantando polémica. (AMÉRICA TEVÉ)
DDC | La Habana | 26 Abr 2016 
Un vídeo en el que un hombre y una mujer realizan sexo sin protección en el céntrico Boulevard de San Rafael de La Habana, a la luz del día y jaleados por decenas de personas que los graban con sus celulares, ha sido retirado de la cuenta de Youtube en que se difundió originalmente. No obstante, el vídeo fue replicado en otras cuentas y seguía visualizándose este martes.
El archivo del vídeo original, muestra la escena desde el inicio, cuando los dos protagonistas de la grabación se preparan para realizar el coito en la vía pública animados por una multitud que los rodea y los graba con sus teléfonos.
Durante la grabación no se observa la presencia de ningún agente de la policía, a pesar de que la esquina es céntrica y próxima a un punto de conexión WiFi público.
El vídeo tiene una duración de unos 15 minutos, aunque fuentes consultadas por DDC en La Habana indican que circula otro de una duración de 25.
Las versiones que se han divulgado hasta el momento, más cortas, ocultan el sexo de los protagonistas, pero en cambio no protegen sus rostros.
Las fuentes consultadas aseguran que la escena podría haber sido promovida a cambio de dinero.
Los hechos han generado una polémica en las redes sociales, donde diferentes personas han empezado a expresar su indignación y muestras de rechazo ante un comportamiento que se considera degradante e incívico.
La profesora de cultura latinoamericana y caribeña Odette Casamayor dijo en su perfil en Facebook que siente "compasión y una urgencia de información" sobre el suceso, cuyo vídeo se difundió masivamente en internet.
"Quisiera saber —escribe Casamayor—. ¿Alguien sabe? ¿Qué produjo la escena? ¿Un juego? ¿Una apuesta? ¿Demostración? ¿De qué?", se pregunta la estudiosa sobre el contexto de lo ocurrido.
Por su parte, el escritor Armando Añel —también en Facebook— aseguró no entender "la sorpresa o la indignación en las redes sociales" por las imágenes. "Dos cosas liberó el castrismo tras acceder al poder: la promiscuidad —incluida la sexual— y el alcohol a granel", recuerda.
"Ambas —prosigue el autor— ya existían y hasta proliferaban en Cuba, pero no de la manera subsidiada, institucional y cínica con que el nuevo poder las extendió y masificó, hasta pasarlas por agua. Y ambas empujan al individuo a airear su intimidad, a entregarse a la orgía colectivista del bochinche y el relajito para, finalmente, desembocar en la devastadora resaca de la delación y el chantaje emocional".
La artista Ana Olema, residente en Miami, expresó también su opinión señalando que el vídeo "es extremadamente marginal, decadente, y solo nos habla de pobreza a todo nivel, en dónde sea. Esa no es la Cuba que yo quiero. Eso es violencia social. Y todo eso es muy ajeno y lejano de lo que es en realidad la libertad humana".
Para Olema, "una sociedad que tiene progreso se aleja espontáneamente de estas cosas, porque es contradictorio".
"Es realmente vergonzoso, tenemos por país un lugar donde se reprime con música popular y se tiene sexo públicamente sin el menor temor, pero ay, y ponte en contra del Gobierno para que veas... si tú no quieres cambiar esta realidad, de verdad no te comprendo", agrega.
Sobre el suceso, el escritor Orlando Luis Pardo Lazo dijo en su cuenta de Facebook que muestra que "fornicar en las calles del fascismo nonagenario de Fidel es cosa angélica", y añade que los dos protagonistas del vídeo "han recuperado la calle cubana del monopolio mórbido de los revolucionarios. A golpe de pene y culo han desintoxicado la miasma urbana de los militantes y las milicias".

ACTO SEXUAL EN PLENA VÍA PÚBLICA EN LA HABANA

Sexo en el boulevard de San Rafael

Curiosos presencian, y graban con sus teléfonos, el acto sexual en el boulevard de San Rafael.

  Imágenes explícitas. A plena luz del día y a la vista de todos. Nadie interrumpió el acto

 
Un insólito incidente ocurrido en el boulevard de San Rafael es la comidilla de La Habana. Una mujer y un hombre tuvieron relaciones sexuales a plena luz del día, en el portal de una de las tiendas de venta en moneda nacional, rodeados por una multitud enardecida que estimulaba —con todo tipo de expresiones— la consumación del acto, mientras tomaban imágenes y vídeos con celulares. ¿Fue un show pagado previamente? ¿Hay algún factor de drogadicción implicado? Probablemente sí.
Sucesos de esta índole se repiten en todas las latitudes del planeta, pero con dos diferencias notables: 1) ocurren de noche o madrugada y 2) son los vecinos quienes llaman inmediatamente a las autoridades para poner fin a lo que se considera como “escándalo público” o “violación de la tranquilidad ciudadana”.
Desde 2015 hasta la fecha se han registrado en Cuba varios episodios de nudismo femenino —probablemente pagados— que recorren varias cuadras antes que aparezca un policía para ponerles coto. También se produjo un hecho sexual a la entrada del Barrio Chino, cuando una mujer mentalmente perturbada se desnudó, comenzó a bailar y un transeúnte cualquiera se acercó, bajó sus pantalones e iniciaron el acto. En esa ocasión no aparecieron las autoridades, nadie se molestó en interrumpir aquel trance vergonzoso y, extrañamente, la condición psiquiátrica de la mujer implicada no despertó el decoro ni la piedad de los presentes. Fue, de punta a cabo, un suceso digno de la Edad Media más oscura, cuando los discapacitados, locos y deformes eran parte de un circo llamado a divertir y estimular la crueldad de los observadores.
Lo acontecido en el boulevard de San Rafael no debe ser considerado meramente una muestra del deterioro social al que ha arribado Cuba; pues mucho antes de que tales cosas comenzaran a producirse, se había hecho patente el resquebrajamiento de los valores morales. No se trata solo de que una pareja haya decidido exhibir en público y vulgarizar al máximo algo tan íntimo como el sexo. Lo verdaderamente alarmante es que nadie, entre tantísimos espectadores, haya sentido vergüenza suficiente para impedir una conducta típica de animales. Todo lo contrario: choteo, incitaciones, comentarios a cuál más humillante. Una actitud impasible, carnavalesca ante un hecho grotesco en su forma y presentación, sin que hubiese la menor inquietud porque estuviese ocurriendo a pleno luz y en una de las calles más concurridas de la capital, por la cual transitan a toda hora niños y niñas. Ello conduce a plantearse el problema moral de la sociedad cubana, especialmente de los hombres, toda vez que la mayor parte de los presentes eran varones. ¿Cómo es posible distanciarse tanto ante la degradación pública de una mujer, gozar con ello, espectacularizarlo?
Todo forma parte de un sistema de entronización de la vulgaridad que se ha cebado con los remanentes de la crisis de los noventa, cuyas dimensiones y repercusiones el gobierno cubano no acaba de comprender (o ha comprendido y aprovechado demasiado bien); pero también con la excesiva permisibilidad hacia determinadas prácticas culturales que tienen como premisa el hedonismo, el irrespeto, la amoralidad y, sobre todo, la carnalización extrema de la figura femenina.
En cierto modo, no resulta sorprendente que estos hombres hayan reaccionado tan impúdicamente ante un fenómeno que a diario —con ligeros atenuantes— es ensalzado en el espacio del consumo cultural, y defendido en no pocas expresiones de la música popular. Solo que en esta oportunidad no se trataba de un videoclip, sino de un espectáculo en vivo. Cabe preguntarse, considerando la disolución creciente de la moral de los cubanos, qué vendrá después de esto.

No comments:

Post a Comment