Saturday, April 9, 2016

LA JARDINERA (IN)CONSTANTE: EL UNIVERSO EN UNA SEMILLA


Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York
9 de abril, 2016
Mi padre, cuando yo era pequeña, me llevaba a caminar por los campos chilenos y trataba que entendiera las maravillas de la naturaleza.
Mi Tata murió cuando yo tenía 5 años, pero sus lecciones me quedaron grabadas para siempre.
En una ocasión me colocó una semilla en mi mano  y me dijo que en ella estaba encerrado el Universo.
Recuerdo que luego yo andaba cascando nueces y todas las semillas que encontraba a mi alcance, lastimándome los dedos en la tarea,  para abrir y descubrir por mi misma ese mundo del que me había hablado mi padre.
Las nueces eran mis favoritas y me fascinaban  con su doble envoltura; yo pensaba que eran muy sabias en protegerse.
Tienen capa contra la lluvia y luego contra los insectos, me decía; y para mí, eran lo más inteligente que había visto en la naturaleza.

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