Friday, March 4, 2016

ESPAÑA: EL BESO...

El beso en los labios del comunismo español

La izquierda ultra no quiere a la izquierda light. Para su investidura como presidente, Pedro Sánchez, líder del PSOE, al final no pudo contar con el beneplácito de Podemos.

Jornada del debate de investidura a Pedro Sánchez. Pablo Iglesias y el líder de Podemos en Cataluña se besan en los labios.
Jornada del debate de investidura a Pedro Sánchez. Pablo Iglesias y el líder de Podemos en Cataluña se besan en los labios.
El intento por formar un gobierno para España ha fracasado otra vez. Sobre la mesa había varias maneras de establecer un gobierno de coalición, pero la ambición de poder y la falta de entendimiento por razones políticas –o lo que es lo mismo, por no compartir programa de gestión– tiraron todas las posibilidades a la basura en la jornada del miércoles. Pedro Sánchez, el líder del Partido Socialista Obrero Español, que tiene la responsabilidad de formar gobierno por orden del Rey, quedó prácticamente solo en una consulta realizada en el Parlamento.
Sánchez no alcanzó una mayoría necesaria para gobernar. Solamente obtuvo el apoyo de Ciudadanos y en total suman 130 votos a favor, del PSOE y de Ciudadanos, frente a 219 en contra y una sola abstención  Le faltan 46 votos o la abstención del PP o de Podemos para poder gobernar, pero estos últimos están plantados y no quieren investirlo.
La fórmula que propone esa unión de PSOE y Ciudadanos parece interesante. Son partidos diametralmente opuestos; el primero obviamente de izquierda y el segundo de derecha. El balance que conseguirían, de gobernar juntos, sería saludable para la sociedad española, hoy por hoy fuertemente polarizada, como no se veía hace mucho tiempo.
Aunque medios de prensa y vox populi sitúen a Ciudadanos como “una marca blanca” de la derecha tradicional española, el solo hecho de que no se hayan entendido con el PP y sí con el PSOE significa que las cosas están cambiando.
Pedro Sánchez tiene el gran reto de luchar contra la mala onda que dejó José Luis Rodríguez Zapatero, quien en su segunda legislatura cayó tan bajo popularmente que tuvo que adelantar el fin de su mandato, lo que se consideró una dimisión. Albert Rivera, líder de Ciudadanos, tiene la difícil tarea de competir contra Podemos, el partido ultraizquierdista y populista que arrastra a millones de “indignados”.
El programa que proponen PSOE y Ciudadanos para gobernar –un documento de 66 páginas que ya fue firmado por ambos líderes– tiene un fuerte componente social. Entre las primeras enmiendas a leyes implantadas por el gobierno de Rajoy estaría la restitución de la tarjeta sanitaria a todos los inmigrantes, estén legales o no en el país. Esta disposición existió siempre y eliminarla fue un duro golpe a la sanidad universal. Sobre la derogación a la ley antiabortista también impuesta durante la legislatura de Rajoy, tanto Rivera como Sánchez prefirieron esperar un tiempo para retocarla o eliminarla.
El pacto entre la izquierda y la derecha se podría definir este viernes día 4, cuando en el congreso de los diputados tiene lugar, aunque sin buenos augurios, una segunda ronda de la consulta de investidura para Pedro Sánchez. Durante la primera, celebrada el miércoles último, Pablo Iglesias hizo un numerito de desprecio hacia Sánchez, una puesta en escena que lo llevó a besar en los labios al representante del partido catalanista que los apoya, Xavier Domènech, de  En Comú Podem.
Beso Brézhnev-HoneckerBeso Brézhnev-Honecker
Con esta ósmosis atrevida, Iglesias no sólo estaba indicando a Sánchez que no lo apoyaría (siendo ambos, en principio, socialistas), sino además estaba transmitiendo un mensaje a los catalanes sobre su inclinación a reconocerlos como república independiente, que quieren llegar a ser.
En fin, se robó el show y eso es lo que el líder de Podemos acostumbra a hacer para que tengan que contar con él, al menos como ente mediático.
Enseguida, la comunidad de internautas reaccionó, tanto en España como fue del país. Los cubanos instalaron su meme en las redes recordando el beso en los labios entre los líderes comunistas de Europa del Este  Leonid Brézhnev  y Erich Honecker, que sellaban así un pacto casi de sangre.
La vuelta al comunismo en Europa no parece ser algo nostálgico cuando tantas personas confían en la gestión que promete Podemos. Pero tal como quedó el tablero en las elecciones generales de diciembre pasado, se necesitan unos a otros para formar gobierno, independientemente de su signo político. Lo peor sería repetir unas elecciones. A la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, comunista de pura cepa, le aterran unas segundas elecciones. Lo ha dicho, con la esperanza de que la báscula se incline hacia la izquierda, cosa poco probable según van las cosas.

No comments:

Post a Comment