Thursday, March 3, 2016

DEBATE REPUBLICANO EN MEDIO DE CRISIS PARTIDISTA

Los últimos cuatro aspirantes a la Casa Blanca todavía en carrera, Donald Trump, Ted Cruz, Marco Rubio y John Kasich, se enfrentaron en Detroit en una cita transmitida por la señal Fox News


Donald Trump, Ted Cruz, Marco Rubio y John Kasich
Donald Trump, Ted Cruz, Marco Rubio y John Kasich
4 de marzo, 2016
Los aspirantes republicanos a la presidencia de Estados Unidos se enfrentaron este jueves en un nuevo debate, con el partido sumergido en una crisis sin precedentes ante el resistido liderazgo del multimillonario Donald Trump para las elecciones de noviembre.
El magnate salió del Supermartes fortalecido en su lugar de puntero en la carrera presidencial, con victorias en diez estados y un total de 315 delegados. No así Marco Rubio. El senador por Florida, quien sólo ganó en Minnesota, suma 106 delegados y deberá imponerse en las primarias de Florida para no quedar fuera de la competencia. Entre los dos, se interpone Ted Cruz, quien ganó en tres estados en el último Supermartes y acumula 205 delegados.
Ku Klux Klan
Donald Trump, quien estuvo en el ojo de una tormenta política y mediática por no haber condenado al Ku Klux Klan después de que este llamara a votar por él, intentó finalmente desvincularse del grupo supremacista. "Lo repudio totalmente", aseguró el magnate, quien lamentó que los medios no hayan levantado de su cuenta de Twitter los mensajes condenatorios que ahí había publicado.
Economía
Tal como se esperaba, el encuentro dio lugar a duros cruces entre los aspirantes republicanos a la Casa Blanca. Marco Rubio cargó contra el magnate en materia económica: "Todo lo que hizo Trump lo ha arruinado", aseguró el senador por Florida, a lo que el magnate contestó: "Este pequeño chico miente mucho sobre mi historial". "Él piensa en China o México para poder hacer más dinero. Él me dice pequeño chico porque no tiene respuestas, no responde a las preguntas económicas", remató Rubio.
Inmigración
Los oponentes de Trump hicieron referencia a una conversación "off the record", con The New York Times, en la que el magnate se habría mostrado flexible en materia migratoria. "Pedí que se libere el audio porque los electores tienen derecho a saber", le lanzó Ted Cruz al empresario, quien argumentó que se oponía a la difusión de esa conversación por no haber sido destinada para su publicación.
Política internacional
Los migrantes sirios, la guerra en Afganistán y la intervención estadounidense en Irak son algunos de los temas de política internacional sobre los que Donald Trump expresó posturas cambiantes a lo largo del tiempo. Así lo demostraron los conductores del debate, con videos de anteriores alocuciones como prueba de las inconsistencias del magnate.
Trump aseguró que "siempre estuvo en contra de ir a Irak", aunque admitió haberse "equivocado" y "corregido" respecto de Agfanistán. En cuanto a los refugiados, "al principio eran pocos, pero después comenzaron a ser miles, cambié mi postura y no hay nada de malo en eso", argumentó el magnate, antes de aleccionar: "Nunca vi a una persona exitosa que no sea flexible, hay que tener cierto grado de flexibilidad, porque uno así aprende, sino uno va a estar haciendo lo erróneo por toda su vida".
En lo que refiere al terrorismo, Trump se mostró el más duro de los candidatos arriba del escenario, al defender el uso de la tortura: "Deberíamos ser más duros que con waterboarding" (ahogamiento simulado).
Armamento
Trump se planteó como "un gran defensor de la Segunda Enmienda", aunque aclaró "no estar más a favor" de la venta libre de armas de asalto. Cruz se quiso deferenciar del magnate, al decir: "No soy partidario de la prohibición de armas de fuego", mientras que Rubio apeló al derecho de los "estadounidenses a defender a sus familias". "No es una sugerencia, es la constitución", dijo el senador por Florida.
Conclusiones
Consultados sobre sus intenciones de voto, Marco Rubio, Ted Cruz y John Kasich señalaron que apoyarían a Donald Trump en las urnas si este fuera el candidato republicano a las elecciones presidenciales. No pasó desapercibido el aval en un momento en que el partido se encuentra dividido por el avance del magnate.
Trump, a su vez, afirmó que votaría al nominado del partido sea quien fuera, aunque no pareció contemplar la posibilidad de que otro que el ocupe ese lugar en la última recta hacia la Casa Blanca.
Crisis
La situación caótica en que se encuentra el partido quedó expuesta este jueves cuando el ex candidato presidencial Mitt Romney formuló un dramático llamado a los electores conservadores a ignorar la campaña de Trump, a quien definió como "falso" y "un fraude".
De lo alto del prestigio del que aún goza dentro del Partido Republicano, Romney dijo que una candidatura del magnate inmobiliario en las elecciones presidenciales de noviembre conduciría necesariamente a una catástrofe electoral y pidió que los electores opten por los otros aspirantes aún en carrera.
Romney, perdedor ante Barack Obama en las elecciones de 2012, cuestionó la integridad moral de Trump al afirmar que representa "el mismo tipo de odio que condujo a otras naciones hacia el abismo" y añadió que el candidato debería ser uno de los otros aspirantes: los senadores Ted Cruz y Marco Rubio o el gobernador de Ohio, John Kasich.
Aunque Romney (un ex senador, gobernador y candidato presidencial) no ejerce en la actualidad ningún cargo, su posición es considerada la expresión mayoritaria de la conducción de su partido.
"¡Bien dicho!", expresó Kasich en la red Twitter, donde el senador conservador John McCain señaló que comparte "las preocupaciones" manifestadas por Romney.
De las 15 elecciones internas que los republicanos ya realizaron este año, Trump se impuso en 10 de ellas y ya tiene en sus manos casi la mitad de los delegados necesarios para garantizar la nominación presidencial en la convención nacional republicana, prevista para julio.
Todos contra Trump
Este mismo jueves, y antes del demoledor discurso de Romney, Trump se quejó amargamente ante la red de TV MSNBC por la forma en que el Partido Republicano lo está tratando, y cautelosamente aludió a la posibilidad de lanzar su candidatura de forma independiente.
"Firmé con el comité republicano una carta de compromiso, pero no estoy siendo tratado correctamente. Traje millones de personas al partido y lo van a descartar. Si participo como independiente o no, esas personas aún van a votar", dijo.
En tanto, los mayores referentes y dirigentes del Partido Republicano ya no esconden de nadie el estado de pánico ante una candidatura de Trump y la ausencia de un contendor viable que represente al electorado conservador.
Por lo menos tres de los mayores estrategas del Partido Republicano –Karl Rove, Alex Castellanos y Gail Gitcho– ya alertaron a la dirigencia partidaria de los riesgos que la candidatura de Trump representa, no sólo en términos de una división interna sino también de cara a las elecciones de noviembre.
En un discurso la semana pasada ante gobernadores republicanos, Rove no anduvo con rodeos y alertó de que una candidatura de Trump sería "catastrófica" para el partido. Castellanos dijo el miércoles al diario Washington Post que ya era "demasiado tarde" para tratar de contener a Trump.
Este cuadro se complicó aún más la semana pasada después que el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, quien había sido un aspirante en esta campaña y visto como un dirigente próximo a la dirección del partido, anunció su apoyo a la candidatura de Trump.
Desde ese día, Christie apareció varias veces al lado de Trump, alimentando rumores sobre su posible papel como compañero de fórmula presidencial junto al polémico millonario.

INFOBAE

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