Wednesday, January 27, 2016

VENEZUELA: CALLES DE SANGRE Y FUEGO

Gentileza de Anita Dumont
27 de enero, 2016
En Venezuela los Gobiernos de los últimos 16 años han hecho que el venezolano pierda la capacidad de asombro, al permitir que lo aberrante, lo inexcusable, lo absurdo, y la monstruosidad sea lo cotidiano.
A diario millones de ciudadanos se arriesgan por esas calles sin saber cuándo les toca la lotería de enfrentarse al criminal que ha germinado en la complacencia oficial y reina en la impunidad.
Este enero se ha caracterizado particularmente por lo sangriento, y por la saña de la agresividad de los delincuentes. Suman más de 400 los crímenes que han arrasado con vidas inocentes, y no ha importado profesión, edad, color, o el porte de un carnet bolivariano.
Un caso en extremo conmovedor, fue el del matrimonio Suárez-Castillo, unos jóvenes asesinados e incinerados frente a sus dos pequeñas hijas de tres y seis años de edad. Otra familia destruida, como la de la actriz Mónica Spear y Thomas Henry Berry; otras niñas huérfanas, como Maya la hija de Mónica, por manos criminales que no tienen el mínimo aprecio por la vida del otro y que salieron a la calle para seguir el baño de sangre.
Otro crimen de este enero fue el del joven periodista, Ricardo Durán, ex ancla de VTV y encargado de prensa de la Alcaldía de Caracas, Ricardo Durán, asesinado cuando llegaba a su casa, en un hecho aún no esclarecido. Así como el del ex magistrado de la Sala Electoral, Rafael Rengifo, quién apareció muerto el 24 de enero, tras estar desaparecido desde el pasado 10 de enero cuando habría sido secuestrado en un lugar de Caracas.
Son apenas cuatro de los asesinados, de los 400 de enero 2016, y de los más de 27.000 que cayeron en 2015.
En medio de este caos sangriento que arrebata la vida de personas y destruye familias, los venezolanos tuvieron que presenciar la grotesca escena de reos disparando al aire con armas cortas y largas de alto calibre desde la azotea de la cárcel de San Antonio en la Isla de Margarita, la otrora perla del Caribe, anclada en el estado de Nueva Esparta.
Es aberrante e inexplicable el hecho de ver a estos reos disparando a mansalva con su cara descubierta, sin temor a sanciones de ningún tipo por las autoridades penitenciarias ni aprensión alguna de que la Guardia Nacional fuera activada de inmediato para requisar y decomisar el armamento. Peor aún fue lo que motivó tan peculiar exhibición de fuerza impune: la muerte de un ex pran de ese centro penitenciario, Teófilo Cazorla Rodríguez, alias "El Conejo", asesinando en lo que parece ser ajustes de cuentas o lucha por territorios cuando salía de una discoteca. 
Estos hechos hablan por sí solo de la grave y profunda descomposición del tejido social que sufre Venezuela. Sumado a una descomposición institucional que se traduce en ver que los asesinos del ex magistrado Rengifo serían tres policías pertenecientes al cuerpo del municipio Cristóbal Rojas, en los Valles del Tuy.  Apenas tres más de las decenas de policías y funcionarios de seguridad que están siendo procesados por delitos de sangre, hurto, secuestros, extorsión, y otros.
De allí que también el colectivo venezolano y sus gobernantes vean con total impasibilidad el que el país sea hoy catalogado como el más violento del mundo, como lo indica el Informe Anual del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.
Una proeza lograda bajo el influjo de seis factores, como lo señala el Observatorio Venezolano de Violencia: Mayor presencia del delito organizado; Mayor deterioro de los cuerpos de seguridad del Estado; incremento de las respuestas privadas a la seguridad y la justicia, que ante la ausencia de castigo a los criminales, se procede a ejercerla por cuenta propia; .militarización represiva de la seguridad;  empobrecimiento de la sociedad, acompañado de la impunidad generalizada, y  la destrucción institucional.
Editores de VenEconomía
   

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