Tuesday, August 25, 2015

BLOG "LA BOTELLA AL MAR CUMPLE 15 AÑOS

15 AÑOS DE “ LA BOTELLA AL MAR ”




Cosme Beccar Varela
Buenos Aires, 25 de agosto, 2015 
Hace quince años, bajo el patrocinio de san Luis Rey de Francia cuya fiesta se celebra hoy, 25 de Agosto, empecé a publicar "la botella al mar". Quise empezar ese día porque expresaba mi nostalgia de un tiempo que nunca viví pero que conocía por la Historia, un tiempo en el que un gran país era gobernado por un santo, con Justicia y celo incansable por el bien común.
 

Ese 25 de Agosto del 2000 aparecía a la cabeza del gobierno de este país -que pudo ser grande pero sólo lo fue en 1806 y 1807 cuando derrotó a los ingleses-, un hombre, o mejor dicho, un individuo, que era todo lo contrario de ese ideal, no sólo en lo que respecta a la virtud sino también en lo que se refiere a la Justicia y al servicio del bien. Es decir, era Presidente Fernando de la Rúa, un perfecto mediocre sin amor a la Justicia ni celo por el bien común, falso y egoísta, cobarde y deshonesto, como lo demostró ampliamente durante su breve reinado y su precipitada fuga,   

Durante ese último año de su inepto desempeño, empecé a publicar los artículos de "La botella al mar" teniendo como objetivo, desde el primer momento, apelar a lo que pudiera haber de patriotismo en el político profesional que ocupaba la Casa Rosada y en los argentinos de bien que hubiera en el país. Vanas ilusiones. Ese resorte no existía ni en el gobierno ni en la población. 

Cayó el infeliz de la Rúa, "come corpo morte cade", diría el Dante, y subieron nuevamente los peronistas para terminar entregando la Presidencia a uno de los peores, Duhalde, quien luego vendió su poder al mascarón de proa de una conjura neo-comunista, el infradotado Kirchner, teledirigido por la secta que preside el marxista-leninista Verbitszky. 

Kirchner usurpó la presidencia y con una audacia propia del más inmoral de los desaprensivos, se dedicó a cumplir fielmente las órdenes de sus mentores demoliendo las FFAA, apoderándose del Poder Judicial, pisoteando la Constitución, negando las libertades individuales, sediento de venganza montonera y robando sin parar, como lo venía haciendo desde sus tiempos de gobernador de Santa Cruz (¡qué glorioso nombre para una provincia que tuvo la impudicia de poner a su cabeza a un enemigo del Crucificado!). 

Desde ese malhadado Mayo del 2003 estamos bajo la tiranía que esa conjura consiguió montar sobre el país y contra ella "La botella al mar" no ha cesado de combatir. Han sido 1348 artículos desde el primero, y casi mil contra la tiranía kirchnerista, argumentando y exhortando a la unión de los "buenos patriotas" para recuperar la Nación y advirtiendo que el peligro que nos amenaza es nada más y nada menos que caer bajo las garras de un Estado marxista-leninista. Sin embargo, todo fue inútil. No conseguí mover a los que deberían haberse movido, pero tampoco he dejado ni dejaré de intentarlo, con la ayuda de Dios. 

El país está francamente entregado al bloque neo-comunista encabezado por Rusia y China e integrado por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y varios otros países de Iberoamérica. El mundo está convulsionado por las acciones criminales de un islamismo degollador, por la provocación israelí, por el entreguismo del gobierno norteamericano en manos de un marxista solapado cuya moral es la del homosexualismo y la Santa Iglesia ¡oh dolor! está en manos de un Papa que no se cansa de promover el error con sus palabras y sus gestos. 

O sea, que en estos quince años, muy a mi pesar, "La botella al mar" no ha sido otra cosa que el "libro de bitácora" de un mundo que navega desvergonzadamente contra Dios. 

No han faltado almas buenas, sin embargo, que han apoyado esa lucha que parece perdida y que es mucho más desproporcionada que la de David contra Goliath. A ellas les agradezco y les pido que recen para que la Santísima Virgen nos consiga el perdón de nuestras traiciones y envíe las legiones angélicas para destruir el poder del enemigo, cosa que podría hacer con suma facilidad. Eso lo saben los sicarios de satanás, pues por grande que sea el poder que Dios les permite tener como castigo por nuestros pecados, ese poder no es nada comparado con el de Aquella que es "terrible como un ejército en formación de batalla". En Ella confiamos sin vacilar. 

Cosme Beccar Varela

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