Thursday, February 19, 2015

URUGUAY: REFUGIADOS DE GUANTÁNAMO


Tensas relaciones entre Montevideo y los seis refugiados de Guantánamo


'Sentimos que salimos de una prisión y entramos en otra', dice uno de los exprisioneros. Mujica cuestiona la voluntad de los hombres para trabajar.


Uno de los exprisioneros acogidos por Uruguay. (REUTERS)
Agencias
Montevideo, 19 de febrero, 2015
Hace apenas dos meses Uruguay acogió a seis exprisioneros de Guantánamo como gesto humanitario, y las relaciones con los recién llegados ya son algo tirantes, reporta la AP.
Uno de los exprisioneros dijo la semana pasada en una entrevista que él y sus cinco compañeros habían dejado una cárcel para caer en otra. El presidente de Uruguay, José Mujica, quien lideró el plan para llevarlos a la nación sudamericana, respondió cuestionando la voluntad de los hombres para trabajar.
Los prisioneros (cuatro sirios, un tunecino y un palestino) pasaron más de una docena de años en la base de la marina estadounidense en Cuba antes de ser trasladados a Montevideo en diciembre. Mujica dijo que se les prestaría ayuda para establecerse en el país de 3,3 millones de habitantes, donde la población musulmana total asciende a unas 300 personas.
El Gobierno ofreció a los exdetenidos una residencia, estudiar español, aprender sobre la cultura uruguaya e integrarse en su nuevo hogar.
Sin embargo, el refugiado Abu Wa'el Dhiab abrió la polémica al quejarse la semana pasada de su situación. También hizo un breve viaje a la vecina Argentina y dijo que pensaba pedir al país que diera asilo a los prisioneros de Guantánamo.
"Sentimos que salimos de una prisión y entramos en otra. Está limitado lo que podemos hacer. El pueblo uruguayo mostró un gran corazón al recibirnos, pero recibir no es suficiente. Hay que tener un plan que ayude a construir un futuro", dijo Dhiab en una entrevista televisiva.
Agregó que los reclusos que salen de Guantánamo requieren que los gobiernos que los reciben tengan en cuenta que necesitan "su familia, una casa en la que estar, un trabajo y algún ingreso que les permita construir un futuro".
Sin embargo, el sindicato próximo al gobierno PIT-CNT, encargado de asistir a los refugiados, dijo que han rechazado ofertas de trabajo.
"Del ambiente empresarial tuvimos muy buena disposición y nos ofrecieron muy buenos trabajos. No se concretaron porque todavía hay que seguir preparándolos para que se inserten en el trabajo, incluyendo la barrera idiomática, cultural, y con paciencia porque la cabeza de un refugiado no se arregla en 30 días", dijo al semanario Búsqueda el dirigente Fernando Gambera, secretario de Relaciones Internacionales de la central sindical.
Mujica visitó la semana pasada la casa donde residen los hombres y les pidió que trabajen. Tras su visita, el presidente dijo en su programa de radio que los exprisioneros son muy distintos de los ancestros de los uruguayos, que dijo eran inmigrantes duros y trabajadores.
"Están a leguas, ¡a leguas!, de aquellos inmigrantes, nuestros abuelos y bisabuelos, que eran gente muy dura, que eran hijos de la penuria, que desembarcaron y de inmediato se prendían en lo que fuere", afirmó el mandatario.
"Si esta gente hubiera sido gente muy humilde del desierto, del pobrerío, seguramente sería más primitiva y más fuerte. Pero no lo son", dijo de los exprisioneros. "Por sus manos, por algo de sus facciones y de sus pequeñas historias familiares, me pareció que son gente de clase media".
Algunos parlamentarios de oposición se opusieron desde el principio contra el plan de dar refugio a los exprisioneros, pero un legislador, el senador Ope Pasquet, del Partido Colorado, los defendió el miércoles, señalando en Twitter que es "prematuro" pretender que los refugiados ya estén trabajando luego de haber pasado presos "más de diez años en condiciones espantosas" y haber padecido un "terrible" daño psicológico.
Los seis hombres fueron detenidos en 2002 como sospechosos de tener lazos con al-Qaeda, pero no nunca se presentaron cargos en su contra. Su liberación se aprobó en 2009, pero no se les podía enviar a sus países de origen y Estados Unidos tuvo problemas para encontrar países dispuestos a aceptarlos.
Durante su estancia en Guantánamo, Dhiab estuvo en el centro de una batalla legal en los tribunales estadounidenses sobre la alimentación forzosa llevada a cabo por el ejército. Cuando llegó a Uruguay, según medios, se encontraba débil tras reiteradas huelgas de hambre. En videos recientes, Dhiab se ve delgado pero no de forma exagerada.
Desde la apertura del centro de detención de Guantánamo en 2002, unos 620 prisioneros han sido liberado o transferidos, la inmensa mayoría sin declaraciones ni apariciones públicas.

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