Saturday, November 30, 2013

PRIMERA LOCUTORA VENEZOLANA: NO SOY TAN VIEJITA



Cecilia Martinez locutora y animadora, pionera en radio y television, nacio en Caracas el 24-11-1913.
Cecilia Martinez locutora y animadora, pionera en radio y television, nacio en Caracas el 24-11-1913.

Cecilia Mártinez
cumplió 100 años

 
La que fue amiga de presidentes, festejó en compañía de sus amigos.
A los 100 años, Cecilia Martínez recuerda varias de sus insólitas historias.
Recordó que apareció cantando en el primer “jingle” nacional de la pantalla que promocionaba un jabón que se difundió por radio.
Amigos y familiares de Cecilia Martínez, la primera locutora de la televisión de Venezuela, le festejaron el fin de semana sus 100 años de vida “y compartieron con esta viejita, aunque no soy tan viejita”, bromeó hoy.
“Yo fui consentida por todos porque yo era una niñita cuando comencé en televisión”, dijo con humor al recordar que entró con 39 años de edad, conjuntamente con el inicio de la señal nacional que oficialmente se emitió por primera vez en noviembre de 1952.
Martínez recordó que apareció cantando en el primer “jingle” nacional de la pantalla que promocionaba un jabón que se difundió por radio, hasta que fue prohibido por el Gobierno.
El dictador Juan Vicente Gómez, quien gobernó Venezuela entre 1908-1935, tildó el comercial de “inconveniente y mandó a retirarlo” de las emisoras poco antes de su fallecimiento, en diciembre de 1935, añadió la mujer.
Cecilia Martínez también recordó que “cuando de niña” sufrió una enfermedad que no precisó y fue curada “con una inyección” por José Gregorio Hernández (1864-1919), un médico al que se le atribuyen milagros y que es considerado santo desde el mismo día de su muerte, atropellado por uno de los primeros vehículos que circulaba por Caracas.
“Votar es un deber ciudadano y pido a Dios que me dé salud de aquí allá para poder cumplir”, sostuvo la locutora sobre las elecciones municipales del próximo 8 de diciembre en Venezuela.
Cecilia recuerda insólitas historias:
Tres cuentos de Cecilia y un jabón Laud…
A los 100 años, Cecilia Martínez recuerda varias de sus insólitas historias: su consulta con José Gregorio Hernández, la censura que le impuso Gómez, un breve romance con Gardel y su affaire con Pedro Estrada.
No hay otra manera de comenzar un texto sobre Cecilia Martínez que no sea aclarando, desde el primer párrafo, que su historia es increíble. Y valga también agregar, y que perdonen tan patético lugar común: increíble pero cierta. Es que no hay otra forma de aproximarse a la vida de esta fantástica mujer, la que abrió con su voz los micrófonos de Radio Caracas Radio, la que dio las buenas tardes en el primer programa que transmitió en vivo RCTV, la que cantó el primer jingle publicitario del país, la primera mujer que se divorció en Venezuela, la que fue amiga de presidentes, artistas e intelectuales de su época, la que ruborizó a Gómez, fue cortejada por Gardel y enamoró a Pedro Estrada, la que vio con sus propios ojos el primer avión que sobrevoló Caracas. A sus 97 años, que cumplió el 24 de noviembre, cuentos —¡y qué cuentos!— le sobran a una dama a quien los años parecieran acariciar en lugar de maltratar. 97 años: se dice fácil, pero quién podría imaginar que no habría superado los cuatro de no ser por la intervención del más célebre médico del país, quien le salvó la vida en 1917. ¿Quién? José Gregorio Hernández. He aquí la primera de sus magníficas historias.
Inyección milagrosa:
“Mi papá y el doctor Hernández eran muy amigos. Todos los días se tomaban un brandicito juntos en la casa. Pero una vez me enfermé gravemente de la garganta. De manera que cuando llegó José Gregorio, papá hizo que me revisara inmediatamente”, recuerda Cecilia Martínez como si el episodio recién hubiese ocurrido hace dos días.
Lo cierto es que el médico, apenas vio la garganta de la niña y constató un par de detalles más, salió en carrera hacia la farmacia de la esquina, sin decir siquiera una palabra. Varios minutos después regresó con una jeringa que Cecilia recuerda gigantesca, con una aguja larguísima como un brazo. La inyectó en el vientre y le ordenó reposo. Luego, el doctor Hernández llamó al papá de la niña y, cuenta ella, le dijo con toda seriedad: “Si no la inyectábamos hoy, su hija no pasaba la noche”. Tenía difteria. A la mañana siguiente volvió el médico, y así estuvo controlándola por varios días, hasta que sanó por completo.
Un par de años después Cecilia oyó un alboroto en la calle. Gritos, gente que corría. Escuchó que habían matado al doctor Hernández. Al parecer uno de los seis carros que para entonces había en Caracas lo había atropellado. Ella corrió con la gente a la esquina de Amadores, donde tuvo lugar el accidente. Llegó y vio un gentío aglomerado. “Pero te imaginarás que como yo era una niñita, enseguida los adultos me sacaron y no me dejaron ver nada”, recuerda.

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