Sunday, August 25, 2013

VENEZUELA: MARCHA POR SIMONOVIS Y TRASLADO DE CONFLICTO DE TV HACIA LA WEB

"Deben liberarlos"
Dirigentes y activistas de Voluntad Popular pidieron ante la Defensoría del Pueblo la libertad de los presos políticos, en particular del comisario Iván Simonovis, para quien solicitan le sea otorgada la medida humanitaria debido a su delicado estado de salud
Tal Cual


En su condición de perseguido político, el dirigente de Voluntad Popular Antonio Rivero encabezó la marcha convocada hacia la Defensoría del Pueblo en favor de la libertad de los presos políticos y para exigir que un plazo de 15 días le sea otorgada la medida humanitaria a Iván Simonovis por su delicado estado de salud.
"Este plazo es contundente para iniciar una cruzada por los derechos de todos los venezolanos. Estamos camino de un proceso electoral, pero por eso no nos vamos a desligar de las acciones de protesta que estamos llevando a cabo para que los derechos sean para todas las personas. Una de las banderas de Voluntad Popular es su postura contra la persecución política de este régimen. Hemos asumido un papel fundamental en esta causa y la seguiremos acompañando".
La marcha partió a las 11 de la mañana desde la plaza Altamira, acompañada también por el concejal metropolitano, Freddy Guevara, el candidato de Voluntad Popular para El Hatillo, David Smolanski, la concejal metropolitana, Gladys Castillo, los candidatos a concejales Reinaldo Díaz (El Hatillo), Alfredo Jimeno y Eduardo Noguera (Chacao), los dirigentes estudiantiles Ana Karina García y Villca Fernández y la esposa del comisario Lázaro Forero, Yajaira Forero.
El también dirigente de Voluntad Popular Freddy Guevara aseguró que la tolda naranja seguirá en la lucha por la liberación de los presos y perseguidos políticos como Iván Simonovis, Henry Vivas, Lázaro Forero y María Lourdes Afiuni.
"Haber dejado a Iván sin sol durante tanto tiempo y en malas condiciones, es lo que le produjo toda esta cantidad de enfermedades. Queremos que el Gobierno asuma su responsabilidad y le otorgue la medida humanitaria no sólo a él sino".
David Smolansky señaló que el caso Simonovis es una muestra más de un Gobierno que no tolera a quien piensa diferente. "Nosotros como dirigentes y sociedad civil tenemos la responsabilidad de exigir al Ejecutivo se le dé la medida humanitaria. Iván Simonovis es un ejemplo, de lo que le puede pasar a cualquier venezolano que vaya contrario el pensamiento del Gobierno,  que no cree en la democracia, en la libertad y en la pluralidad”, puntualizó.
---

El conflicto se traslada a la web

Tras la rebelión en Globovisión y la baja de las figuras más importantes, tanto oficialistas como opositoras, en los medios, ahora el Gobierno también quiere controlar la web
La guerra que durante los últimos catorce años se ha venido librando en los medios de comunicación de Venezuela entre los defensores del proyecto del fallecido Hugo Chávez y sus adversarios vive sus horas más bajas tras la caída de algunos de sus más importantes guerreros.

Nombres propios como los de Leopoldo Castillo o Jesús "Chuo" Torrealba en el lado opositor o Mario Silva y Alberto Nolia en el oficialista han desaparecido de la primera línea de batalla dejando claro que sin Chávez tampoco los medios volverán a ser lo mismo en Venezuela.

Unos acusan al Gobierno de Nicolás Maduro de querer apoderarse omnímodamente de todo lo que ocurre en los medios, otros aseguran que el modelo de polarización en prensa, radio y televisión está agotado, pero lo que es cierto es que Globovisión, el medio estrella de la oposición, ha dejado de ser lo que era.

El grupo empresarial que este año adquirió Globovisión dejó claro desde el primer momento que el canal dejaría de ser una tribuna opositora para convertirse, dijo, en una tribuna informativa.

Dejó de dar cobertura continua al líder opositor Henrique Capriles, como hace el canal estatal VTV con Maduro, y el también gobernador de Miranda (centro) creó su pantalla de televisión en internet Capriles.tv.

Esta semana, Capriles llamó a activar todas las redes sociales "frente a la censura que impone el gobierno corrupto y presiones a medios y periodistas".

Varios periodistas de Globovisión anunciaron su renuncia en los últimos días, entre ellos, Leopoldo Castillo, María Elena Lavaud, Gladys Rodríguez, Roberto Giusti y Román Lozinski, denunciando que en el canal se ha pasado de la promesa del equilibrio a la "censura a noticias y programas".

Giusti considera que el Gobierno modificó su forma de hacerse con los medios opositores y ahora actúa a través de lo que, en su opinión, son empresarios afines.

Si en 2007 "se apropió de la señal de Radio Caracas Televisión (RCTV) en términos casi que brutales" con la no renovación de su licencia, con Globovisión fue "un poco más refinado y cuidando los extremos legales", dijo Giusti.

Según indicó, los nuevos propietarios comunicaron a los trabajadores su intención de buscar "un equilibrio, (...) hacer un periodismo que no se había hecho", lo cual era "cierto", dijo Giusti, debido al veto impuesto por Chávez al canal.

Sin embargo, "ese equilibrio y ese contraste no cayó bien en el Gobierno", dijo Giusti, al recordar que Maduro dijo recientemente que Globovisión seguía siendo "la misma". La respuesta ha sido que "se pasó de una transición gradual a una transición brutal" hacia el nuevo modelo, señaló.

El ya ex presentador de Globovisión cree que la guerra en la televisión ha pasado a mejor vida y "la batalla se ha apaciguado porque los actores han sido neutralizados o han sido simplemente comprados".

Este nuevo panorama supone el fin también de una lógica de lucha en los medios impuesta por Chávez, quien buscaba en el antagonismo con Globovisión un argumento para sus políticas.

"Chávez necesitaba además ese estado de pugnacidad permanente, de crispación nacional, porque eso abonaba su terreno, me imagino que estos (el nuevo Gobierno) pretenderán ahora completar la tarea y convertir esto en una especie de Cuba", dijo Giusti.

Para el periodista y ex diplomático Vladimir Villegas, conductor de un programa en Globovisión, el canal "vive un proceso de transformación y como tal eso ha generado que algunos colegas no se sientan identificados con esos cambios".

Asegurando que él no ha tenido "ninguna limitación, ninguna orden" que le ponga en "un conflicto ético en lo personal", recordó que en el canal "había una cultura y una forma de hacer las cosas" que está cambiando.

"Yo creo que la gente está cansada de la confrontación, creo que la gente no quiere seguir viendo los medios como elemento estimulante de la confrontación, creo que la sociedad está reclamando una vuelta de los medios de todos, a su rol como canales de información, a todos", dijo.

En ese proceso aún "no hemos visto todo lo que queremos ver" en el caso del canal del Estado, puntualizó.

Tampoco sectores del chavismo están de acuerdo con lo que ven, pero por la salida de Silva, en medio de un escándalo por una grabación en la que descalificaba a algunos actores del oficialismo, y Nolia sacado de VTV tras manifestar públicamente su oposición a las medidas contra el libre porte de armas aprobadas por el Gobierno.

"Muchos nos preguntamos ¿Con qué contaremos mediáticamente para confrontar a la oposición en la próxima contienda electoral que se avecina? Sin Mario con su Hojilla, sin Nolia con sus Papeles de mandinga, Earle Herrera y su Kiosco Veraz", indicó la columnista Elizabeth Valdiviezo en el sitio web chavista Aporrea sobre algunos de los programas estrellas en la "guerra comunicacional".
Maduro dio el jueves una respuesta. "Vamos al combate a las redes sociales, en Twitter y Facebook con la verdad; desde ya, quien no tenga un Facebook o Twitter que lo abra y vamos al combate en las redes", dijo, coincidiendo con Capriles.
 ---
El fin de una época
Debe decirse que hoy el Gobierno puede exhibir el logo de Globovisión como una suerte de trofeo de caza, lograron ­sin cerrar al medio- vaciarlo de su línea editorial crítica y despojarlo de sus más reconocidas figuras periodísticas. Dos hechos recientes simbolizan la estrategia oficial que ahora rinde sus frutos
ANDRÉS CAÑIZÁLEZ
Tal Cual


Escribo este artículo, debo decirlo, en medio de un viaje al exterior. Las informaciones que leo o reviso sobre Venezuela son fragmentadas y vistas a la distancia le dan otro matiz a lo que está ocurriendo en el país, y en particular con el canal de noticias Globovisión.
Un par de comentarios vía email de expertos en libertad de expresión de América Latina ahondan en el asunto: esto se veía venir, me dicen.
Debo decir que tuve una opinión cauta de esta transacción y que -desde mi punto de vista- el objetivo inicial de los nuevos propietarios no podría ser lo que está ocurriendo en las últimas semanas: el vaciamiento de este medio, para que su marca sea una suerte de triste recordatorio de lo que está dispuesto a hacer el Gobierno en aras de acallar las voces críticas en Venezuela.
Nunca fui un fan del periodismo que se hizo en Globovisión, y no estoy haciendo ahora leña del árbol caído. Lo expresé en mis columnas de opinión de forma reiterada desde el año 2009. Sin embargo, también me cuento entre los defensores del derecho que tenía ese medio y sus periodistas a hacer el trabajo que venían haciendo, con sus parcialidades e imperfecciones.
El público, la sociedad, era la que debía juzgar (viendo o dejando de ver el medio) el trabajo de éste como de cualquier otro medio. La imposición oficial sobre lo que deben hacer los medios es un asunto que no comparto, y sobre lo cual hay amplia jurisprudencia y recomendaciones por parte del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
En el caso venezolano, además, hay una enorme deuda del Estado en materia de medios, ya que lo que exhibe la pantalla oficial es, como lo hemos dicho, propaganda disfrazada de información en el mejor de los casos, y prácticas de lo que acertadamente Tulio Hernández llamó periodismo de albañal.
La venta de la mayoría de acciones del canal Globovisión a unos empresarios, cuya cabeza visible fue inicialmente Juan Domingo Cordero, por parte de Guillermo Zuloaga, debe ubicarse en un contexto más amplio.
No se trata obviamente de cualquier transacción empresarial. Hoy podemos decir, sin ambages, que se trata del fin de una época y del triunfo, por ahora, de una política oficial que da otra vuelta de tuerca en aras de asfixiar al país que le adversa.
Con todo lo que se ha vivido en Globovisión en las últimas semanas puede decirse que se acaba un medio, al menos tal como lo conocíamos y tal como había labrado su imagen y audiencia, pero de ninguna manera comparto el criterio de que esto es el fin de la libertad de expresión e información en Venezuela.
La venta forzada del canal, ya que a Zuloaga le asfixió el poder político, fue el resultado de una sistemática campaña de hostigamiento gubernamental, que se agudizó con mucha claridad a partir del cierre de RCTV en 2007.
Por aquel año de 2007 sostuve más de una discusión con colegas del mundo comunicacional de Venezuela y de América Latina. Desde mi punto de vista, entonces y ahora, era claro que el Gobierno había aprendido la lección en relación con el alto costo político que le representó el cierre de RCTV, tanto a nivel interno como en el exterior.
Ese caso fue llevado hasta sus últimas consecuencias por una empecinada determinación del presidente Chávez, que para aquel momento recién había sido reelecto y contaba además de la base de apoyo popular con unas perspectivas económicas pujantes.
El cierre de RCTV fue catalizador para la irrupción pública del movimiento estudiantil y tuvo un impacto en la primera derrota electoral del régimen, a propósito de la propuesta de reforma constitucional.
Así las cosas, no era previsible que el gobierno de Chávez repitiera la misma fórmula y optara por cerrar Globovisión. Se ensayó, y los hechos vienen a demostrarlo, un nuevo esquema: un hostigamiento sistemático de bajo o mediano impacto (sin que una medida implicara en sí el cierre) pero colocando sobre las finanzas, operaciones y personal de este medio de comunicación una carga tan alta que finalmente lo hizo inviable.
Debe decirse que hoy el Gobierno puede exhibir el logo de Globovisión como una suerte de trofeo de caza, lograron ­sin cerrar al medio- vaciarlo de su línea editorial crítica y despojarlo de sus más reconocidas figuras periodísticas. Dos hechos recientes simbolizan la estrategia oficial que ahora rinde sus frutos.
A mediados del año pasado el canal de noticias fue obligado a pagar una multa equivalente a algo más de dos millones de dólares por presuntamente "generar zozobra" cuando informó de lo ocurrido en la cárcel de El Rodeo (año 2011).
El proceso de apelación que introdujo Globovisión terminó con una decisión aún peor, según el Tribunal Supremo de Justicia si el canal no pagaba la multa de forma perentoria iban a ser embargados sus bienes por el triple del monto original. El canal pagó, obviamente bajo protesta.
El otro hecho ocurrió este año. Se trató de la Televisión Digital Terrestre (TDA). Globovisión, sin justificación alguna que pueda explicarse técnicamente, fue excluida de la parrilla de canales en el nuevo sistema digital. Tal medida oficial, implicaba el rezago tecnológico del canal y su segura desaparición en 2020, cuando cesen las transmisiones analógicas en el país.
A esto se unió el vencimiento próximo de la concesión, una habilitación para poder operar cuyo otorgamiento y revocatoria son manejados con absoluta discrecionalidad por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones.
Conatel no tiene reglas de juego claras y transparentes en el manejo de las concesiones, con lo cual los medios radioeléctricos del país están en una situación de debilidad jurídicaadministrativa.
Cada vez que asisto a un congreso o seminario internacional los colegas de otros países me preguntan: ¿hay libertad de expresión en Venezuela? Mi respuesta, invariable y que además se refuerza con el caso de Globovisión, apunta a señalar que sí, que en Venezuela se pueden expresar las voces críticas pero cada vez por un menor número de medios a su alcance.
Además, la clara evidencia de que en el país la libertad de expresión está en franco retroceso no sólo se puede medir por el número de medios críticos del Gobierno que están activos, sino por el costo que se le pone a quienes ejercen la crítica pública.
Efectivamente Globovisión no ha sido cerrado de forma directa por el Poder Ejecutivo, pero se encontró otra forma de sancionar al medio por mantener una línea editorial cuestionadora del régi

No comments:

Post a Comment