Friday, August 30, 2013

ARGENTINA: CRISTINA CON LA SOGA AL CUELLO

...entre la derrota y la asamblea legislativa

agosto 30, 2013
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Posiblemente los hechos que vamos a mencionar a continuación sean los más representativos de una Argentina en disgregación, aunque sin duda existen otros que llevan a cuesta todas las señales del peligro político e institucional, pero por ser los más cercanos, estos dos son suficientes para trazar un cuadro de situación cargado de alarmas y con derivaciones potenciales que se entrecruzan entre sí. Uno de ellos es la amenaza que recibió el Jefe de la Policía Federal, con el agregado que el sobre con la nota correspondiente le fue dejado en su propio domicilio particular. Posiblemente el nuestro sea el único país del mundo donde se registró un suceso de tamaña naturaleza que pasó así como así y sin mayores derivaciones en la opinión pública. El otro es la posible difusión, llevada al papel, de las escuchas telefónicas que se efectuaron de las conversaciones telefónicas del entonces cardenal Bergoglio y hoy Santo Padre Primado de la Iglesia Católica. Por razones obvias el tema es escandaloso por lo que significa en sí mismo pero también por otro dato significativo: la difusión es el resultado de las diferencias entre facciones enfrentadas dentro de un gobierno que todos los días ofrece señales de que se le acaban los tiempos y que cada uno toma por separado el camino que más le conviene en la disparada. De paso, el ejercicio de la posibilidad de hacerle el mayor daño posible al ex correligionario o camarada de tareas oficiales entraña una forma de intentar posicionarse de la mejor manera posible para encarar el futuro.
Existe otro suceso -en realidad todo un acontecimiento- que se las trae y es la reunión que hace muy poco mantuvo el ministro Julio De Vido con sus principales colaboradores, a los que citó a su despacho. Una vez reunidos en medio de un pesado silencio, el santacruceño, casi siempre sereno, tomó la palabra y les dijo algo así como que “esto no da para más. Señores, acomoden lo mejor que puedan sus papeles y apréstense a aguantar a pie firme lo que se viene… en cuanto a mí -agregó con resignación- sepan que voy preso”. La falta de preguntas y pedido de aclaraciones fue una demostración palpable de que no hacían falta y que el ánimo de los presentes era unánime respecto del devenir. Esto, en lo personal, pues son escasos los análisis acerca de la situación surgida después de las PASO, sobre todo porque las conversaciones y encuentros entre dirigentes del oficialismo denotan que finalmente se ha instalado una suerte de independencia de criterio respecto de la opinión de Cristina W., que hasta hace poco mantenía una fuerte autoridad sobre su tropa.
A la inversa, las figuras de mayor peso dentro del peronismo comenzaron a mover los hilos de una situación que saben que es insuperable y que a toda costa no quieren que los arrastre. Los gobernadores ya dijeron lo suyo hace muy poco, cuando acordaron revisar las medidas posibles para sortear la crisis que tiene dos fechas principales: las semanas que transcurrirán de aquí en adelante y eventualmente la etapa que se abrirá después del 27 de octubre. Para la primera el nombre que más se menciona en voz muy baja es el del actual presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, tal como lo mencionamos hace muy poco. También dijimos y lo recordamos, que Boudou deberá afrontar un nuevo proceso vinculado con Calcográfica Ciccone, en tanto la tercera en la sucesión es la señora de Alperovich, que debería convocar a elecciones, un tema complejo pues de hecho ya existe la fecha de la convocatoria de octubre. Domínguez, el cuarto en la sucesión, es el más aceptable para los sectores de mayor peso pero las especulaciones que giran alrededor de este asunto tienen como dificultad mayor qué es lo que sucedería con Cristina si ésta se negara a renunciar o, en otra hipótesis, a pedir una licencia extraordinaria por razones de salud. Si el desenlace que se vislumbra pasara para más adelante, con fecha máxima de culminación los finales de este año, el nombre que surge es el de Daniel Scioli, por el volumen electoral que posee en la provincia de Buenos Aires y la buena imagen que aún conserva en otros distritos. En tal caso, el gobernador llegaría a la Casa Rosada para completar período y encarar el 2015 con mejores chances para el peronismo, del cual sería candidato.
Todo esto es posible y nada es seguro, lo que refleja la gravedad del momento que se vive. A esto hay que agregarle un severo interrogante en torno de qué hará Cristina en definitiva. Su ánimo cambiante la hace imprevisible y, si bien demuestra una gran inquietud por sí misma y por su familia, hay momentos en que parece no aceptar los números de las encuestas que le arriman, demostrativas de que cualquier medida electoralista que adopte en adelante jamás acortaría la distancia con el Frente Renovador de Sergio Massa, de quien se asegura que podría superar el 40 por ciento de los votos. De allí que las conversaciones que se efectúan contemplen la posibilidad de la Asamblea Legislativa con éste o el próximo Congreso -ya se pasaría a las primeras semanas del año próximo- pero cualquiera sea el camino que se adopte, lo cierto es que será azaroso, muy difícil de predecir y con prioridades que deberán buscar la afirmación del orden interno -la inseguridad, en pocas palabras- cuestión que la mayoría de los políticos son renuentes a aceptar o proponer las drásticas medidas que requiere. De todos modos, ya se estudia traer de las fronteras a nuevos contingentes de la Gendarmería Nacional, establecer sectores específicos para la Prefectura Naval, todos parches que eluden la cuestión de fondo, en tanto surge cada vez con mayor nitidez una realidad que muchos no querrán aceptar: la progresiva desaparición de los partidos políticos. Es demasiado amplio y profundo este terreno para tratarlo hoy y lo cierto es que cuando lo hagamos, deberemos hacerlo a partir de la formación de dos grandes frentes: uno de centro izquierda y otro de centro derecha y, como suele suceder en estos casos, alguna pequeña agrupación relativamente independiente para volcar los votos dentro del Poder Legislativo y obtener algún cargo como compensación. De todos modos, para cerrar este comentario con algo concreto, debemos consignar que pronto el cristinismo será un mal recuerdo, sólo alimentado por las terribles consecuencias de su gobierno.

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