Sunday, March 17, 2013

SE ME ERIZA LA PIEL

Quién sabe cómo, cuándo y dónde fue su último respiro

SOLEDAD MORILLO BELLOSO| EL UNIVERSAL
viernes 15 de marzo de 2013 12:00 AM


Se me eriza la piel al pensar en todo lo que puede haber pasado en esos meses en los que Chávez estuvo enfermo y, más aún, en esas semanas en las que se lo tragó la intrincada selva de la dimensión desconocida del poder cubano.
Quién sabe qué de truculencias ocurrieron allí. Todo es tan turbio, tan opaco, tan sórdido. Quién sabe cómo fue esa última operación, cómo fue cada día posterior a la intervención quirúrgica, qué le hicieron, qué no le hicieron, mientras como en una tragedia shakesperiana unas sanguijuelas se repartieron el país. Quién sabe cómo, cuándo y dónde fue su último respiro.
Se me eriza la piel al imaginar la sesión del TSJ en la que -con el cuerpo aún en capilla ardiente- decidieron que "ese muerto no retoña" y que había que hacer a medida una decisión que los favoreciera.
Se me eriza la piel de ver la riada de personas que con legítimo derecho lloran a su difunto, mientras son manipulados procazmente por quienes quieren aplicar lo de "a rey muerto, rey puesto''. Se me eriza la piel cuando enciendo la radio o la televisión y encuentro locutores baratos haciéndose una carrera de magnate en los medios oficialistas a punta de manosear con falso fervor la imagen de Chávez con fines inconfesables.
Chávez tenía muchos defectos. Me opuse a él desde 1992. Critiqué con severidad sus ideas y su modo de gobernar. Nunca voté por él ni lo hubiera hecho jamás.
Pero Chávez era auténtico. Conocía sus fortalezas y debilidades y nada lo detenía para aprovechar cualquier oportunidad que surgiera en el camino. Creía en la teoría de destrozar para armar encima el país que según él debía ser. Sus aciertos y errores serán analizados por la historia que aún está por escribirse. Son páginas que aún están en blanco.
 Se me eriza la piel al ver que una jauría de sátrapas se empina sobre el cuerpo yermo de Chávez para apropiarse truculentamente del país y de las emociones y sentimientos de muchos a quienes durante estas últimas semanas se les ocultó la verdad, se les mintió con desfachatez, se les atrapó en la telaraña de coimas y trapisondas maquilladas de versos y canciones. Sé, porque lo conozco muy bien, que si alguien habrá de hacerle justicia al pueblo y a Chávez, ese será Henrique.
Si me faltara alguna razón para votar por él el 14 de abril, me bastaría esa para hacerlo. smorillobelloso@gmail.com

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