Foto Angélica Mora
“De qué le vale al hombre ganar el mundo entero,
si él mismo se pierde o se destruye?” (Lc. 9, 24-25).
Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Maule-Chile
Cuando se está arriba en la cordillera y se puede extender la mano y
tocar las estrellas, entonces esa soledad de milenios te acoge, te
transporta a la presencia de Dios y te hace ver las cosas buenas que nos
da la Tierra.
Te hace analizar.
Atrás se quedan los egoísmos que tanto duelen.
Abajo quedan las pequeñeces de los seres humanos, sus soberbias, sus crueldades y sus estúpidas luchas por el poder.
Desde arriba contemplas por ejemplo, lo vano que fue la empresa de un
Caudillo, quien trató de moldear a su reemplazante a su imagen y
semejanza, pero cuando estaba todo sellado, el Destino -o como quiera
llamársele- torció ese hilo, inexorablemente...
¿De qué le valió todo...?
Porque, si afinas bien el oído, puedes escuchar en el eco de las montañas
el susurro empujado por el viento que canta desde hace siglos:
¿quién es el Hombre...?
Y si existe...
y si no ama...
y si se envilece
y si solo odia...
de qué le vale todo
si pierde el alma...
si pierde el alma...
de qué...
de qué........
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