Para qué sirve votar
En
las elecciones del 7 de octubre perdimos en la lucha por la presidencia
y por sacar a Chávez del poder. Pero supimos que la oposición hoy
cuenta con seis millones y medio de venezolanos. Por supuesto que la
pérdida fue mayor que el logro. Pero la utilidad de este es indiscutible
ALEXIS MÁRQUEZ RODRÍGUEZ

La
mayoría de quienes propician la abstención se fundamentan en la
suposición de un fraude en los comicios pasados. Pero no ha habido una
sola que describa cómo se ha realizado el presunto fraude.
Se han señalado, eso sí, numerosos
hechos irregulares, trampas, marramucias, chanchullos, como se decía
antes, además del ventajismo escandaloso, practicado descaradamente a la
vista de todo el mundo en favor del candidato oficialista, y con la
aceptación cómplice, sospecho además que entusiasta, de las inefables
señoras del CNE.
Pero de ahí a señalar fraude hay un buen
trecho.Tales marramucias facilitan al sector gobiernero el triunfo
electoral, y quizás aumente artificialmente el número de votos reales.
Pero de que estos existen, y de que hasta hoy son mayoría, me parece
temerario dudar.
Como temeraria es también la posición de
quienes se empecinan en alegar fraude por la única razón de que
perdimos. Gente que no ha aprendido que a las elecciones se va a ganar o
a perder. De modo que, a su limitado entender, cada vez que pierdan
unas elecciones será porque habrá habido fraude.
No todos los que denuncian el presunto
fraude, sin embargo, optan por la abstención en las próximas elecciones.
Incluso hay quienes sostienen que el peligro del fraude hace más
perentoria la necesidad de ir a votar. Una alta votación dicen, con
toda razón no sólo puede derrotar a los candidatos del gobierno, sino
también al propio fraude.
Es obvio que quien va a unas elecciones
como candidato va con el deseo y el propósito de ganar. Salvo, por
supuesto, los candidatos folklóricos y los simbólicos, que saben que no
tienen posibilidad alguna, pero se lanzan de todos modos por
determinadas razones, o sinrazones.
Pero es también obvio que la
participación en unos comicios puede tener además otros propósitos o
fines, aparte de ganar el cargo por el cual se contiende. Uno de esos
fines es la necesidad de contarse. Un candidato o un grupo o partido
político muchas veces se lanzan en unas elecciones para saber cuántos
son, lo cual es muy importante en las lides políticas.
En las elecciones del 7 de octubre
perdimos en la lucha por la presidencia y por sacar a Chávez del poder.
Pero supimos que la oposición hoy cuenta con seis millones y medio de
venezolanos, y sobre todo que esa cifra es el resultado de un
crecimiento constante, correlativo de un descenso igualmente constante y
acelerado de las fuerzas que apoyan al gobierno. Por supuesto que la
pérdida fue mayor que el logro. Pero la utilidad de este es
indiscutible.
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