Thursday, November 15, 2012

ARGENTINA: PEDIDO DE "ESCUPIDERA"



noviembre 15, 2012
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Algunos, que erróneamente se consideran más elegantes, pensarán que sería más conveniente utilizar el vocablo “bacinilla” en lugar de la popular y vieja escupidera, cuyo pedido resume la inquietud por no poder enfrentar una circunstancia difícil. En realidad, hay muchas formas para referirse a lo que hace el kirchnerismo en ejercicio de un poder que comenzó a escapársele de las manos, por lo que recurre a artimañas de toda clase para prolongar la decadencia en la que está inmerso. Como un símbolo de lo que ocurre, digamos que el “cristinismo” (ya no sabemos cómo llamarlo), se encuentra a la defensiva y todos sabemos lo que ocurre cuando se inicia este proceso que el político de turno se niega a ver o aceptar. Por eso no llama la atención lo que sucedió en la media noche de ayer, cuando varios televidentes se quejaron porque se les quemó el televisor mientras miraban la programación de TN, previo la aparición de una cortina de rayas que comúnmente se denomina “lluvia”.
A esa hora se hizo difícil recurrir a fuentes habilitadas para relacionar los distintos casos o bien desmentir el hecho, pero la enseñanza que dejó es el convencimiento de que el gobierno es capaz de recurrir a cualquier recurso para quedarse con el control de las comunicaciones electrónicas con el objeto político de manipular a los argentinos y orientar sus voluntades. Seguramente hoy se sabrá si estos desperfectos responden a la casualidad o a eventuales maniobras técnicas del oficialismo. Si la sospecha se confirma, quiere decir que es un anticipo de lo que puede suceder, violencia mediante, el cercano 7 de diciembre vulgarmente llamado 7D. Pero vayamos por partes y volvamos entonces a nuestra escupidera, que aguarda decisiones que dejaron de ser propias por el sometimiento en que se colocó el país frente al pago de la deuda externa, al extraordinario caso de la Fragata Libertad y otros hechos que desnudan el mancillado orgullo de ser argentinos. Más concretamente, la dependencia en que este gobierno colocó a nuestra ex República frente al mundo y más específicamente a los acreedores bonistas que quieren cobrar sus inversiones, cuyo resultado es, por ahora, el incumplimiento acompañado de cualquier aditamento por más doloroso o agraviante que resulte.
El caso es que los abogados contratados para enfrentar las decisiones judiciales del juez Griesa se toparon con la negativa de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que resolvió que el país deberá pagar de inmediato a todos los bonistas y no sólo a aquellos que aceptaron las quitas al monto total para poder cobrar, al menos, una parte de la suma original. El tema puede merecer el adagio que sostiene que “más vale pájaro en mano que cien volando”, por lo que esos acreedores-inversionistas esperan cobrar lo acordado. Sin embargo, quienes resolvieron no aceptar el acuerdo de referencia, calificados como “fondos buitres” lograron el respaldo judicial para también resultar favorecidos con la esperanza de cobrar al mismo tiempo. Lo que dejamos dicho es nada más que una síntesis apretadísima para que los lectores sepan con claridad qué es lo que sucede y las derivaciones de esta situación que se resume así: en el caso de que quede firme el rechazo de la apelación argentina, ingresaremos una vez más en “default” pues el “modelo nacional y popular” carece de los fondos necesarios para cumplir con esta obligación.
En las próximas horas se conocerá si “el pedido de escupidera”, manejado con una discreción que no impide ocultar su realidad, favorecerá nuestros intereses o bien se dejará caer el caso con todo el peso del incumplimiento. Más aún, los fondos destinados a pagar a los bonistas con quienes hay acuerdo corren el riesgo de quedar incautados y de esa manera la situación puede derivar en un derrumbe de alcances impensados. Nuestro viejo orgullo de ser argentinos caerá pisoteado por el incumplimiento y las derivaciones podrían alcanzar niveles escandalosos. Cristina lo sabe y, acosada por ésta y otras realidades, habla hasta por los codos, gracias a la utilización de los medicamentos que la mantienen en pie aunque le afectan la salud en todos los sentidos. Esto lo saben nuestros lectores y en general, quienes siguen de cerca estas alternativas entienden que los eufemismos no pueden disimular la crudeza de los momentos que se viven.
Éstos son tan graves que en Olivos Cristina está asistida por una psiquiatra chilena que le recomendó Michele Bachelet, lo que evidencia aquello que más de una vez repetimos: la internacionalización de la crisis argentina y el camino sin salida en que se colocó el gobierno “nacional y popular”, con su modelo a cuestas y los resultados que comienzan a ser advertidos por la opinión pública en general. Cristina ya fue advertida por los médicos en el sentido de que debe apartarse -al menos por un tiempo, aún indeterminado- de sus funciones, apartamiento al que se niega sistemáticamente. Hace unas horas, la presidente tuvo una severa discusión con Axel Kicillof, a quien le reprochó que todas sus promesas en el sentido de que se avanzaría exitosamente a partir de la incautación de YPF no se cumplieron en absoluto y que, a la inversa, la Argentina ya descendió al último lugar, después de Venezuela, como país de interés para hipotéticos inversionistas. Para colmo, el reto al joven Kicillof fue formulado delante de su archienemigo en el gobierno, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien no pudo dejar de gozar la situación. La estrella rutilante del joven economista comenzó a apagarse y seguramente Moreno habrá hecho esfuerzos para disimular la íntima sonrisa que le produjo la escena.
Episodios de esta naturaleza, ocultados sistemáticamente, trascienden de todas maneras y se suceden como si estuviéramos en el teatro o en el cine, mientras adivinamos enojos posteriores que inevitablemente ocurrirán y que fueron prevenidos desde tiempo atrás, inútilmente. En función de la brevedad, diremos que esto forma parte de la marcha hacia el abismo, como tantas veces se lo anticipó desde el ámbito periodístico y en informes especializados reconocidos por su seriedad y que fueron calificados de “destituyentes” e interesados en mostrar un panorama que no se ajustaba a la realidad. A decir verdad, el “cristinismo” logró crear dos Argentinas bien diferentes y enfrentadas. La constituida por ese mundo mágico imaginado en Olivos y en la Casa Rosada y la verdadera, que surge de este escenario trágico que dejamos descripto en trazos gruesos pero entendibles por todos. Incluso por el “camporismo”, ese conglomerado de jóvenes incluidos en el Presupuesto para concretar su militancia, que posiblemente se agote cuando se acabe el estipendio del que todavía gozan. Expresado de otra manera, La Cámpora inició el camino de la declinación cuando se acabe el dinero para pagarles a sus integrantes.
Lo que se acaba es el proyecto político para el que estaba destinada, pero como los jóvenes beneficiados con el dinero fácil no quieren aceptar perder así como así la cobranza a la que ya estaban acostumbrados, es posible que reaccionen de manera descontrolada al igual que los miembros de los otros grupos que hasta ahora manejan Alicia Kirchner, que no mide para una candidatura a diputada nacional, el piquetero enriquecido Luis D’Elía, el activista-empresario y heladero de largas barbas, Pérsico, que quiere ser protagonista de cualquier modo y otros grupos que se han formado a costa de una financiación que ingresó al agotamiento. También está el “Vatayón Militante” (Batallón Combatiente) integrado por peligrosos presidiarios, y Milagro Sala, con su gente uniformada que la acompaña en su aspiración a ser gobernadora de Jujuy y extender su poder por el norte argentino, con o sin armas. Por supuesto, este verdadero malón está adobado con toda clase de escándalos que incluyen el narcotráfico, el auge del delito, proyectos como la reforma del Código Civil y, por supuesto, el engrosamiento de los presos políticos, que ya carecen de espacio para ser ubicados en las cárceles, no obstante lo cual cabe esperar que más de un centenar de soldados que combatieron al terrorismo en los montes tucumanos, sea llevado próximamente a los estrados de la “justicia”. Para ello, el banco de datos representado por el CELS de Horacio Verbitsky preparó nuevos informes para mantener vivo el ya desgastado tema de la “lesa humanidad” que dentro de un tiempo dejará librados, solos y a su suerte, a jueces y fiscales prevaricadores que integran una larga lista. Con seguridad, entre ellos estarán los que juzgaron al capitán Juan Carlos Demarchi, retirado del Ejército en 1975. No obstante, desde Alemania se trajo a un falso testigo que volvió a la Argentina por tres días, que le alcanzaron para testimoniar y, ya que estaba, cobrar la jugosa “indemnización” de decenas de miles de dólares por los servicios prestados, y regresar a Europa convenientemente arropado en euros para gozarlos gracias a su extraordinaria “memoria” e imaginación.
Y ya que hablamos de quien fuera un integrante del aparato de inteligencia de los Montoneros, colaborador de gobiernos militares, organizador de cruentos atentados y otras cosas por el estilo, digamos en este corto paneo que ofrecemos a nuestros lectores a partir del “pedido de la escupidera” formulado con toda reserva ante la justicia norteamericana para rogar que no se nos empuje hacia un nuevo default (“pues en tal caso nadie cobrará un dólar”), que está bajo la lupa el caso de la Fragata Libertad. Al respecto, no son pocos quienes se preguntan cómo ha sido posible que el navío fuese a anclar al puerto de Ghana para ser embargado casi de inmediato en lo que aparece como una operación bien montada. Así, un mar de preguntas -todavía silenciosas- pasa de Verbitsky a Timerman y el interrogante se detiene en detalles que son repasados meticulosamente en busca de la verdad. Hay quienes sostienen que todo esto responde a la notable incapacidad de quienes intervinieron en este asunto montado exclusivamente para perjudicar a nuestra Marina de Guerra pero sin prever las enormes consecuencias que surgirían a lo largo de la operación. Sobre todo, no contaron con el impacto emocional que produjo la Fragata, que derrotó la propaganda de todos estos años. Son los mismos que no creyeron en la capacidad de los argentinos para realizar el denominado 8 N y lo que aparece como una futura y espontánea programación de actos sucesivos y creadores de un estado de cosas incontrolable. Así, están quienes vuelven a sospechar en corralitos financieros (los primeros en caer serían los depósitos en dólares) y por supuesto en el reiterado tema de las cajas de seguridad. Estos asuntos fueron discutidos en Olivos y en la Casa de Gobierno, pero se consideró que sería demasiado peligroso desde el punto de vista legal, sobre todo “porque a esta altura del problema en las cajas no quedará ni un dólar” porque se sabe a la perfección que ha sido imparable la salida de divisas que se escaparon al exterior.
Mientras todo esto se acumula cada vez con más fuerza y afecta el ánimo de una Cristina que se siente impotente, en las últimas horas renació el malestar en la Gendarmería Nacional y en la Prefectura Naval por la cuestión de los sueldos, pese a que, impelida por la realidad, Cristina resolvió descomprimir las tensiones -y de paso tratar de frenar el paro gremial previsto para el 20 de este mes- suspendiendo “por única vez” el impuesto a las ganancias sobre el medio aguinaldo que debería abonarse a fin de año. Sin embargo, los problemas salariales persisten y acosan al gobierno. Ayer, Cristina no pudo satisfacer su placer por las inauguraciones y suspendió su viaje a Córdoba para participar de la presentación de un modelo de automóvil renovado por la empresa Renault. El motivo fue que los servicios de inteligencia detectaron que la Presidente sería recibida con abucheos y otras exteriorizaciones de rechazo por parte del sector obrero, al que se sumarían otros grupos. En su lugar viajó la ministra de Industria Débora Giorgi, quien fue la encargada de recibir las silbatinas que la acompañaron en su precipitada partida de la ceremonia.
A todo esto, el mentor doctrinario del “cristinismo”, Ernesto Laclau, propulsor de la estrategia del “enemigo permanente”, está cómodamente instalado en el elegante Hotel Claridge, ubicado en el centro de la Capital Federal, desde donde imparte sus recomendaciones, que son seguidas al pie de la letra. Desde allí y antes de regresar a su domicilio permanente ubicado en la capital de la Gran Breteña, evalúa la situación argentina, elige enemigos del “modelo” y toma contactos que para algunos están rodeados de una dosis de misterio que hace cola para ser revelados. Así las cosas y en tanto el CEO de YPF, ingeniero Galluccio parece que se dará por vencido en sus esfuerzos por encontrar inversores, quien aún hoy es uno de los principales influyentes en el gobierno, el trotskista secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, intentó anteayer convencer a Cristina para que pida una licencia con miras a recuperar su salud. Fue sacado con “cajas destempladas”, a los gritos y con improperios. El escándalo fue tan grande que ayer por la mañana Cristina Wilhelm debió pedirle disculpas que, por cierto, fueron aceptadas y permitieron una conversación más extendida. El poder transita por esta clase de intimidades, aunque después recale en el agotamiento de las arcas oficiales -especialmente en determinadas provincias- donde debe enfrentar algo tan sensible como los recursos para poder pagar los sueldos.

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