Saturday, September 29, 2012

ACTUALIZADO: LLEGADO A MI BUZÓN: NO MÁS CHÁVEZ, POR FAVOR Y FERVOR POR EL OPOSITOR



Quedarse seis años más es quedarse hasta morir. No es por el cáncer, que efectivamente tiene, es porque en Venezuela desaparecería todo vestigio de oposición, libertades y de empresa privada y ya estaría listo el camino para que los Castro asuman de una vez. Y eso de asumir es un decir. Aquí no se hace nada que no sea ordenado o aprobado por los Castro. Ya mandan. Mandan desde hace tiempo. Y como estos cubanos son los verdaderos majunches, mediocres en grado de comandante en jefe, no hay mantenimiento ni proyectos nuevos. No hay progreso sino ruina y abandono. Como La Habana. Como Cuba. Por eso Venezuela se parece cada día más a Cuba. Por eso explotan las refinerías manejadas por cubanos, se caen los puentes, los aeropuertos no sirven, los puertos operados por cubanos son un desastre. Los registros y notarías en manos de los cubanos son un negoción. Por eso se importa hasta el arroz, pero lo hacen los cubanos como intermediarios. Por eso los cultivos socialistas de Aragua, los que denunció en su fracaso Globovisión, son un fraude. Como los cubanos comunistas: un fraude. Y esa es la oferta del presidente saliente para estos próximos seis años: más Fidel, más Raúl. Más Cuba. Menos Venezuela. Twitter: @ejrl.-
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El Mundo: Una ola de fervor opositor frente al muro de Hugo Chávez

  
Texto: elmundo.es
Venezuela se juega su futuro el 7-O en las elecciones más apasionantes de su historia política. Lo hace también la revolución bolivariana inventada por Hugo Chávez, sueño igualitario para unos, régimen militarista y autoritario para otros.
Del voto de 19 millones de venezolanos depende el efecto de dominó político que repercutirá en todo el continente. Empezando por Cuba, ‘petrodependiente’ de los regalos del mandatario, y siguiendo por Nicaragua, donde los fondos venezolanos auparon al poder al matrimonio Daniel Ortega-Rosario Murillo. Sin olvidar el futuro del Alba, de los movimientos bolivarianos del continente, de las negociaciones de paz entre el Estado y la guerrilla colombiana, de las inversiones rusas y chinas en la Faja del Orinoco (la mayores reservas del planeta en oro negro).
En definitiva, unas elecciones globales cuyas repercusiones van mucho más allá de las fronteras venezolanas.
Frente a frente, dos candidatos invictos: Hugo Chávez y Henrique Capriles. El primero, convertido en icono del antiimperialismo, ha vencido por goleada en tres presidenciales y con más dificultades en una decena de elecciones y referendos. “El 7-O está en juego la vida de la Patria”, repitió el viernes en Maturín. En cuatro ocasiones ha insistido que una victoria de la oposición puede traer consigo ”la guerra civil”.
El líder revolucionario se apoya en el 40% de chavismo duro, su voto incondicional contra huracán y marea. También cuenta con el apoyo de su multimillonario gasto social, que él mismo calcula en 500.000 millones de dólares. Y con los beneficios del gigantesco aparato ideológico y de propaganda montado por el oficialismo durante la última década.
El segundo, el ’correcaminos’ Henrique Capriles, ha sorprendido con su ingeniosa y poderosa cruzada política, dando tres vueltas al estado, pasando por 300 pueblos y sumando multitudes a su programa de cambio y a su proyecto de lo nuevo contra lo viejo. El ex gobernador, admirador reconocido de Lula da Silva, ha evitado los boicots de los radicales chavistas, ha eludido la guerra sucia perpetrada por el Gobierno y ha buscado con inteligencia las emociones de un pueblo, que siempre estuvieron a las pies de Chávez. Hasta ahora.
El muro de Chávez contra la ola de Capriles. Sólo faltan ocho días para la jornada electoral y ambos luchan en la calle a brazo partido, voto a voto, encuesta a encuesta. La diferencia se ha estrechado tanto entre ambas candidaturas que incluso reina la sorpresa y el nerviosismo entre las huestes de Chávez, limitado por su débil estado físico. “Esto que vemos en Guárico (el pueblo en la calle) supone abrir una etapa de futuro para todos los venezolanos, para que se acabe la división y gobernemos para todos”, clamó Capriles en su mitin del viernes.
La ventaja inicial de Chávez en las encuestas se ha ido reduciendo día a día. Los sondeos oficialistas insisten en una imposible goleada y los opositores apuestan por una estrechísima victoria de su candidato. Pero los que no se publican, a los que ha tenido acceso EL MUNDO, constatan que las armas electorales están en todo lo alto en este duelo observado por los ojos del mundo.

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