Sunday, August 26, 2012

"ME VOY ANTES QUE ESTA VAINA VUELVA EXPLOTAR..."


 “Me voy antes de que esa vaina vuelva a explotar”, dice este domingo José Acacio, que perdió su hogar por la fatal explosión de la mayor refinería de Venezuela, pidiendo que el gobierno responda por los daños, mientras espera un camión para llevarse lo que pudo rescatar de entre los escombros, reseña Afp.

LA PATILLA

En contraste con la premura de Acacio, otros vecinos de la barriada Alí Primera -separada de la refinería de Amuay (en el estado noroccidental de Falcón) por un pequeño descampado- se lo toman con calma y observan o fotografían la llama que sigue saliendo de dos de los tanques de almacenamiento del complejo.
“Yo no veo esta vaina más segura, hoy (domingo) está mucho más grande”, dice Acacio a la AFP, señalando la llama que aún sale de uno de los tanques, a más de 36 horas de la explosión provocada por una fuga de gas que dejó 41 muertos y decenas de heridos, la mayoría militares y sus familiares que vivían pegados a la refinería de la estatal PDVSA.
Bajo el fuerte sol que brilla sobre la ciudad de Punto Fijo y con el marco de un cielo azulísimo, efectivamente la llama luce ahora incluso más grande y potente que el mismo sábado, aunque las autoridades aseguran que el incendio sigue completamente “controlado” y “confinado”.
Invitando a la AFP a pasar, Acacio hace un recorrido por lo que quedó de su vivienda en esta barriada donde viven unas 240 personas, cuyas casas en la mayoría de casos resultaron dañadas.
“La puerta de la habitación estaba cerrada en el momento de la explosión, pero la onda expansiva fue tan fuerte que la cerradura se voló y cayó en medio de la sala”, cuenta, mostrando cómo parte del tejado de zinc cayó al lado de su cama.
Acacio, un marino de 49 años, que vivía allí con su esposa y cuatro hijos universitarios, reclama al gobierno que “responda por los daños. Tantos años yo para hacer esto y de la noche a la mañana, me quedé sin nada”, sentencia este hombre.
“Ayer vinieron (las autoridades), tomaron fotos y dijeron que hoy nos reuniríamos. A ver si cumplen”, agrega.
PDVSA “asumirá todos los gastos”, dice a la AFP su presidente y ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, de inspección en el lugar, antes de alejarse del alcance de la prensa.
A su alrededor, encargados de la compañía precisan que ésta se ha comprometido a sufragar la reconstrucción de la zona, incluidas casas, negocios e infraestructura pública, si bien todavía no tienen una estimación global de los daños ni los costos.
Al otro lado de la calle de tierra de esta humilde barriada, que se formó alrededor de la refinería hace más de 50 años, Alí Bello mira la llama sentado en una silla de plástico, mientras un grupo de vecinos aseguran que sienten directamente en la piel “como si alguien (les) soplara aire caliente”.
“No tengo miedo. Por el momento dicen que no va a estallar de nuevo” la refinería, dice a la AFP Bello, de 60 años, frente a su precaria vivienda con el techo inclinado producto del siniestro.
“Esto siempre ha olido a gas, a veces muy fuerte”, explica este hombre que vive sólo en la pequeña casa de paredes de madera y techo de zinc, descartando así que el olor que otros vecinos dicen que se sintió desde el viernes en la zona pudiera ser una señal de que iba a ocurrir una tragedia.
“El baño se me desbarató todo”, dice Bello, con una tranquilidad pasmosa, mientras muestra la pared que cayó sobre su lavabo.
Este domingo, el ambiente en la ciudad que alberga al Centro de Refinación de Paraguaná (CRP) -del que forma parte Amuay y que produce unos 955.000 barriles de crudo al día- es más relajado e incluso algunas calles que el sábado estaban cortadas están ya abiertas al tránsito.
Aunque aún sigue habiendo mucha protección en el perímetro inmediato de la refinería.
“Váyanse, váyanse, que esto podría volver a estallar”, dicen algunos de los militares destacados en la zona con una clara intención de alejar a los curiosos.
La misma calma se vivía el domingo en la sede de PDVSA en Amuay, poco antes de la llegada del presidente Hugo Chávez.
“En dos o tres días todo volverá a la normalidad. Créanme que no hay ningún peligro para la comunidad”, dice Iván Hernández, ex gerente del CRP, que lleva más de 40 años vinculado a la compañía petrolera estatal.
El fuego no se apaga
El incendio provocado por una explosión en la mayor refinería de Venezuela seguía activo el domingo, más de 36 horas después del fatal accidente que dejó 41 muertos así como varios militares desaparecidos en la zona, visitada por el presidente Hugo Chávez.
“Se sigue batallando contra ese incendio”, aseguró Chávez, en referencia a las inmensas llamas que se elevaban por encima de dos tanques de almacenamiento de la refinería de Amuay (Estado Falcón, noroeste), donde una fuga de gas causó el sábado de madrugada el peor accidente registrado en un complejo de la estatal Pdvsa.
Chávez, que el sábado ordenó una investigación “profunda” de los hechos y decretó tres días de duelo nacional, se mostró nada más llegar sobre el terreno “muy dolido” por las víctimas, a la vez que informó que se están buscando “algunos guardias que no aparecen”, sin precisar su número.
Con la muerte de dos militares que ingresaron en un hospital de Maracaibo, en el vecino Estado Zulia, se elevan al menos a 20 los efectivos fallecidos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que custodiaban el complejo y habitaban en sus inmediaciones, además de 15 civiles, la mayoría familiares.
PDVSA “lamenta profundamente el fallecimiento de dos de los nueve heridos ingresados el sábado” al centro de Maracaibo, dijo el domingo en un comunicado la compañía petrolera, confirmando que se trata de dos miembros de la GNB.
Otros seis cadáveres estaban por identificar, por lo que el saldo de muertos se eleva hasta el momento a 41, además de una treintena de heridos ingresados en distintos hospitales de la zona a la refinería y en Maracaibo.
Chávez, que se encuentra en plena campaña para buscar su reelección en los comicios del 7 de octubre, explicó por otro lado que PDVSA está “haciendo una primera evaluación” sobre el origen de la fuga de gas que provocó la explosión.
“Se configuran distintas hipótesis”, dijo el presidente, descartando empero la falta de mantenimiento y tachando de “irresponsables” a quienes achacan el accidente a un mal estado de las instalaciones.
Chávez se mostró además dispuesto a “exponerse” al riesgo: los técnicos de PDVSA “no han podido llegar porque es muy peligroso (…) Yo quiero ir un poco más cerca” del foco de la explosión, dijo.
La refinería se encuentra en una zona residencial y comercial donde viven trabajadores del complejo con sus allegados, así como familias pobres que se instalaron en barriadas de los alrededores.
Un total de 121 personas, entre ellas 48 niños, fueron acogidas en la cercana base naval de Punto Fijo, según las autoridades, que dieron cuenta de un total de 209 casas y 11 comercios afectados.
El domingo, algunas personas residentes más allá del perímetro acordonado por las fuerzas de seguridad recogían sus enseres y se disponían a abandonar sus casas dañadas por el accidente, mientras otros mostraban su voluntad de permanecer en el lugar, constató la AFP.
“No tengo miedo. Por el momento dicen que no va a estallar de nuevo” la refinería, dijo Alí Bello, de 60 años, sentado frente a su precaria vivienda con el techo inclinado producto del siniestro.
Garantizan suministro de combustibles
Por otro lado, el ministro de Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, explicó que la situación de las áreas de procesamiento de la refinería, paralizada desde el sábado, es “de completa normalidad”.
“Estamos en capacidad de reactivar nuestra refinería en dos días a partir de que declaremos la zona ya completamente segura”, recalcó el ministro de este país con las mayores reservas de crudo mundiales, que el sábado había estimado reiniciar las operaciones el lunes.
“Nos parece muy apresurado decir que se va a reactivar la planta sin saber qué ocasiono la explosión”, estimó empero a la AFP José Bodas, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores de Petróleo de Venezuela (FUTPV).
Bodas dijo que la FUTPV “ha venido presentando informes sobre los accidentes que se producen por falta de mantenimiento e inversión” en las instalaciones de PDVSA, empresa motor de la economía venezolana.
“Es prematuro hablar de las causas del accidente, la investigación lo dirá, pero nosotros hemos constatado problemas en las válvulas de seguridad de los tanques de combustible en las cinco refinerías venezolanas”, dijo.
La refinería de Amuay forma parte, junto a la de Cardón, del Centro de Refinación Paraguaná, “el más grande del mundo”, según Ramírez, y produce 955.000 barriles de crudo al día, cubriendo el 66% de la demanda interna de combustible.
Ramírez reiteró que el suministro interno de combustibles no se verá afectado, al contar con provisiones suficientes para 10 días.
Por su parte, el economista petrolero Rafael Quiroz descartó que el accidente afecte las exportaciones del país, principalmente a Estados Unidos, su mayor cliente.
Los tanques de depósito afectados “sólo se utilizan para efectos de aumento (puntual) de exportaciones, consumo interno o emergencias”, dijo Quiroz a la AFP.

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CON LO POCO SALVADO

Una señora y su guacamaya en Amuay (Foto)


(Foto Reuters)

Una mujer está sentada con su guacamaya y sus pertenencias mientras espera a ser evacuada de la zona cercana al lugar de la explosión en la refinería de petróleo Amuay en Punto Fijo en la Península de Paraguaná.
La mayor refinería de petróleo de Venezuela, trata de reiniciar las operaciones dentro de los próximos dos días. El ministro de Energía, dijo el domingo, un día después de que una explosión mortal e incendio en los tanques de almacenamiento de la instalación forzada a detener las operaciones, que al menos 39 personas murieron y decenas más resultaron heridas en el peor accidente que jamás haya golpeado a la industria petrolera venezolana.

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