Thursday, August 30, 2012

VENEZUELA: A DOS AÑOS DE LA MUERTE DE BRITO

Prohibido olvidar: Hace dos años murió Franklin Brito

Murió sin saborear la justicia. Después de ocho huelgas de hambre su corazón se paralizó. Reclamaba al Gobierno respeto a la propiedad privada. Su cuerpo se desnutrió mientras lo hacía. La delgadez no intimidó su lucha contra la expropiación, reseñó La Verdad el 30 de agosto de 2011 y hoy publicamos nuevamente este reportaje.

Gabriela Moreno – gmoreno@laverdad.com

`Gobierno asesino a Franklin Brito´ se convirtió en el graffiti que decoró varias paredes de Anzoátegui | Cortesía usuarios de Twitter
Evadió los límites para protestar. Amputó el dedo meñique de su mano izquierda para llamar la atención del presidente de la República, Hugo Chávez. Su peso se redujo a menos de la mitad. De 105 kilos bajó a 33. Aún esquelético resistía.
Así defendió Franklin Brito, un agricultor de Ciudad Bolívar, sus tierras de los garfios de la revolución. Lo hizo durante una década. Era dueño de la finca Iguaraya, de 290 hectáreas. Un desacuerdo en el año 2000 con el plan de fumigación del alcalde oficialista de la zona, Juan Ficarella para atacar la plaga del cultivo de ñame desató disputas con el Ejecutivo.
El impase tuvo precio. El y su esposa fueron despedidos de sus cargos en el Ministerio de Educación y el Instituto de Tierras les otorgó títulos de propiedad a otros productores sobre los terrenos que eran suyos. Con dos cartas agrarias se concretó la decisión. En las misivas le notificaban que campesinos podían trabajar en sus terrenos. Según el Gobierno, “el particular” (Brito) no pudo probar su pertenencia”.
Demandó compensaciones. Ante la falta de respuestas comenzó su primera huelga de hambre en 2005 en la plaza Miranda de Caracas. Después de 125 días sin probar alimentos, logró un acuerdo parcial en el que se reconocieron las deudas estatales. En 2007 ese acuerdo se amplió al permitirle el uso de todas sus tierras y le entregaron dinero y un tractor pero por no recibir los documentos que lo acreditaran de nuevo como el dueño de su finca inició un segundo ayuno frente a la sede de la Organización de Estados Americanos. Fue su punto de “no retorno” en la relación con el Gobierno. Pedía una audiencia con el comandante. Nunca se vieron las caras.
El desequilibrio
“Inhabilitado desde el punto de vista médico y con una disminución de su capacidad mental” diagnosticó la Fiscalía General de la República a Franklin Brito. La orden fue internarlo en el Hospital Militar.
Se declaró “secuestrado”. El traslado fue en contra de su voluntad. No lo podían visitar ni sacerdotes ni abogados. Sus días se extinguían en un cubículo que servía de depósito al servicio de terapia intensiva. Quedaba al lado del aire acondicionado. Las vibraciones del aparato no lo dejaban dormir. La temperatura de su espacio era menor a ocho grados centígrados.
La situación se convirtió en una tortura. Su esposa, Elena Rodríguez de Brito e hijas, Ángela y Francia, clamaban soluciones. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos respondió a la peticiones e instó al Gobierno a facilitar “el acceso, tratamiento y monitoreo por un médico de  confianza al paciente”.
Pero la demora del Inti en reconocerlo como propietario ocasionó la radicalización de la protesta a cuatro meses sin noticias. Suspendió la hidratación. Era el 5 de mayo de 2010. Sus riñones no soportaron. La medida lo condujo a un coma inducido. Tres meses después, el 30 de agosto, dejó de respirar.
Pasó de ser carne para “convertirse en símbolo y bandera para todos los atropellados por la soberbia del poder, para los ofendidos por la prepotencia de los gobernantes, para los que creen que la verdad y la justicia están siempre por encima de circunstancias y conveniencias”, señaló su familia en un comunicado.
Defender su patrimonio le costó la vida. Se fue insatisfecho a pesar de que insistía en que su “lucha no era contra Chávez sino para hacer valer los derechos”. Descansa en Río Caribe, en el estado Sucre pero su hija, Francia, heredó la batalla. Ya no lo llora, ahora va a “guerrear por él lo que sea necesario”. El próximo 5 de septiembre cumpliría 51 años.
Datos
*Productor agropecuario.
*Falleció el 30 de Agosto de 2010, en el Hospital Militar de Caracas.
*Desde el 2 de julio de 2009, Brito hizo sucesivas huelgas de hambre como medida de presión para solicitar la entrega de sus tierras e indemnización para su familia debido a la expropiación de las mismas.
*La última la inició el 1 de marzo de 2010, con consecuencias fatales para su organismo.
*Al momento de su muerte pesaba 35 kilogramos, siendo un hombre de 1,90 metros de estatura.
El Nacional reseña que hace un año, un paro cardiaco acabó con la vida del productor agropecuario Franklin Brito, luego de sostener varias huelgas de hambre que deterioraron su estado físico, mientras protestaba para que le devolvieran las 290 hectáreas de su finca que fueron invadidas con un ganado que dañó los cultivos.
Su viuda, Elena Rodríguez de Brito, no cree que haya valido la pena que su esposo luchara al punto de acabar con su vida. Dijo que, aun hoy, a pesar de que agotó las opciones en el país y en instancias internacionales, el Gobierno no ha hecho justicia en el caso.
Elena y sus cuatro hijos (Francia, Ángela, Franklin y José) perdieron a Franklin Brito y las tierras que los mantenían.
Es por esto que hoy la viuda tiene que vender comida por encargo, dictar clases de tareas dirigidas en su casa y realizar transporte escolar para mantener a su familia. Aseguró, tajante, que nadie los financia, como afirman algunos miembros del Gobierno.
Explicó que siguen buscando justicia en el caso de su esposo, por lo que el 31 de mayo de este año consignaron un documento ante el Ministerio Público, en el que pedían que se esclarecieran las causas del deceso: “Yo responsabilizo al Gobierno de la muerte de mi esposo. Aún no hemos obtenido respuesta y ya ni esperamos que nos la den”.
El abogado de la familia Brito, Alberto Arteaga Sánchez, aclaró que la denuncia se introdujo ante la Dirección de Derechos Fundamentales, pero fue recibida por la de Delitos Comunes y se encuentra en manos de la Fiscalía 62 Nacional.
Dijo que se trata de determinar responsabilidades por la privación de libertad y reclusión forzosa a las que fue sometido cuando lo trasladaron de la sede de la OEA al Hospital Militar. “Su huelga de hambre fue interrumpida con el alegato de proteger su salud”.
Lamentó que esa decisión, en lugar de ayudarlo, contribuyera con su muerte. El abogado dijo que el Estado debería brindar una respuesta, pero hasta el momento no ha habido citaciones en el caso.
“Brito fue un ejemplo para el país y, a pesar de lo que algunos señalan, no fue una persona afectada en sus facultades mentales. No fue un hombre que quiso morir (…) Fue un hombre que expresó su voluntad y luchó por vivir dignamente”, agregó Arteaga Sánchez.
La hija del productor, Ángela Brito, retomó sus estudios de Ingeniería Geológica en la Universidad de Oriente, luego de acompañar a su padre en la huelga hasta el momento en que murió. Lamentó que la propiedad por la que Brito dio su vida esté abandonada y que el Instituto Nacional de Tierras siga sin admitir que hubo irregularidades en las cartas agrarias.
Aseguró que, a pesar de ello, la familia no se detendrá en su lucha y que deposita toda su esperanza en la Organización de Estados Americanos.
Madre e hija coincidieron en algo: el mayor logro de la lucha de Brito fue enseñar a los venezolanos que tienen que pelear por sus derechos. Explicaron que muchas personas que decidieron protestar mediante una huelga de hambre admitieron ante ellas que lo hicieron inspiradas en los actos del productor. “A pesar de su muerte, Franklin Brito rescató la justicia de su país”, agregó su viuda.

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