Monday, July 30, 2012

VENEZUELA, GANA LA OPOSICIÓN: AGÓNICA LA REVOLUCIÓN DE LA MUERTE

Hazaña en Ferrominera
A pesar de los abusos del Gobierno, la plancha de Rubén González venció en las elecciones del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera Orinoco (Sintraferrominera), al obtener 2.737 votos contra 2.461 de la plancha oficialista. Los comicios mostraron la rebeldía de los trabajadores de Guayana
DAMIÁN PRAT C. /FOTO CORTESÍA DIEGO MEINHARD-CORREO DEL CARONÍ

TAL CUAL

La tarde del lunes 23 de julio, la plancha oficialista a las elecciones del sindicato de Ferrominera del Orinoco (FMO), Sintraferrominera, hizo una caravana y mitin de cierre de la campaña electoral que al día siguiente entraba en receso. Lo curioso es que el acto fue presidido por el gobernador del estado, Francisco Rangel Gómez, el presidente de la empresa Radwan Sabbagh, el presidente de Alcasa y una treintena de los más altos gerentes.
"Esa es la plancha patronal", sentenció Rubén González, candidato a la Secretaría General del mismo sindicato, ex preso político, que estuvo detenido 17 meses por liderar un paro de protesta y aún tiene juicio abierto por el mismo caso.
La mañana del jueves, día en que se iniciaron las votaciones, algunos gerentes molestos por lo que les obligan a hacer, denunciaron que los habían reunido en asamblea junto al personal de confianza para recordarles que no solo debían ir a votar por la plancha del gobierno, sino presionar a los trabajadores a su cargo e incluso exigirles que tomaran fotos con su celular de la planilla junto con la ficha.
González y algunos de sus compañeros de plancha como Roger Salazar relataron la larga lista de atropellos que han debido soportar para llegar a estas elecciones.
No solo la prisión de Rubén González, a quien le reabrieron el juicio en Caracas el mismo día del inicio de la campaña, sino los hechos de violencia de un año antes con el saldo de un trabajador fallecido y uno herido; y el retraso de la elección por ese tiempo desconociendo una comisión electoral designada en asamblea, para lo cual usaron al Ministerio del Trabajo, al CNE e incluso a un tribunal.
Además, los ocho trabajadores despedidos que tienen dos meses encadenados en el portón de la empresa, sin que las autoridades les den respuesta. Para esta elección tuvo derecho al voto una masa de 5.700 trabajadores, en tanto que en las elecciones de abril de 2008 tenían derecho al voto, al estar sindicalizados, 3.224 trabajadores.
Tan descomunal aumento de la población electoral deriva de varios elementos. En parte el clientelismo político desatado en los años recientes, pero también algunas maniobras de ingreso de personal en los meses recientes, para inscribirlos de inmediato y sumar apoyo a la plancha oficial. También se obligó al tren de personal de nivel de confianza y alto nivel a sindicalizarse, contraviniendo las normas usuales, para tratar de influir en el resultado.
Ese método de ingreso de personal había sido clave para voltear los resultados de elecciones previas en Bauxilum y Venalum, donde las planchas de la Unidad perdieron por 50 y 60 votos respectivamente ante unas mesas donde se incluyeron 250 y 300 nuevos votantes en cada caso.
Los dirigentes de la plancha oficial anunciaron que ganarían con no menos de 800 votos de ventaja y en todas las áreas salvo, quizás, Ciudad Piar.
PIERDEN EN OPERACIONES
De las ocho mesas ubicadas en Ciudad Piar, zona de las minas de Cerro Bolívar, Altamira y San Isidro, la plancha de la Unidad ganó en siete. También ganaron todas las 4 mesas del personal de Ferrocarril y la mayoría en la planta de procesamiento de mineral (PMH) en Puerto Ordaz.
La plancha oficialista triunfó en la planta de pellas y en una mesa muy grande donde votaron 200 de los nuevos ingresos, así como en algunas del área administrativa.
La de González ganó donde votó el personal de médicos y enfermeras, los vigilantes y el personal de choferes y mecánicos de transportación. Votó el 92% de los trabajadores con derecho a ello, unos 5.200.
Para el momento de entregar esta nota, la plancha 79 (Unidad) liderada por González obtenía 2.450 votos y la plancha 7, oficialista, liderada por Alfredo Spooner 2.130. Faltaban por contar 4 mesas con unos 600 votantes.

Revolución de la muerte
Sigue la arbitrariedad de no consultarle a los venezolanos las decisiones del gobierno y en 14 años solo se han quedado en palabras, las promesas
JAIME BELLO-LEÓN

Tal Cual

Yo no he sido convocado a ninguna mesa de discusión acerca de la construcción o no del nuevo Mausoleo. Supongo que lo mismo le debe haber sucedido a los otros 28 millones de venezolanos que habitamos esta Tierra de Gracia, como la llamó Colón.
Tampoco fui convocado a algún referéndum para decidir sobre el gasto de todos esos millones en semejante obra, de modo tal que no entiendo todavía qué quiere decir lo de la democracia participativa y protagónica que tanto se ha cacareado.
Hasta nuevo aviso, eso es letra muerta.
La verdad es que me resulta muy curioso que la única edificación más o menos emblemática de estos últimos 14 años vaya a ser un mausoleo para emigrar al "Padre de la Patria" del recinto donde había estado reposando desde 1876.
Los restos los mudan, pues, a una nueva suite, donde debe por ahora gozar de todas las comodidades que supongo debe tener un mausoleo verdaderamente revolucionario. Ya no estará ocupando lo que era el altar mayor de lo que había sido nada más y nada menos que la iglesia de la Santísima Trinidad.
Del altar mayor, menuda cosa, pasa ahora quién sabe a dónde. El exabrupto de Guzmán pareciera que va a quedar eclipsado por el del actual sembrador y fanático de odios.
Tanto lo del mausoleo como lo del rostro "verdadero" de Bolívar son los asuntos en que nos quieren ocupar en esta hora de elecciones, porque no hay obra que defender ni mostrar.
Han pasado 14 años en el gobierno, con las arcas del Estado repletas de fondos petroleros, y no hay obra que mostrar, porque esta ha sido la revolución del despilfarro más inmoral que podemos recordar.
El país todo está lleno de problemas y los rojos rojitos, después de 14 años, siguen cargados de promesas y endeudando la nación con los misteriosos fondos chinos.
El hombre enfermo, que padece un impredecible cáncer, ha quedado al descubierto. Su único afán es querer permanecer eternamente en el poder, con su revolución de propaganda, llena de slogans, repleta de delirios y de galimatías indescifrables, y responsable del alarmante deterioro social donde nos encontramos inmersos, y donde la vida pende de un disparo certero en cualquier esquina y a cualquier hora del día.
La tarea que ha de emprender el gobierno de Capriles Radonski es verdaderamente inmensa para llevar a Venezuela a la senda de la civilización, porque en estos 14 años se ha minado el alma de los venezolanos, sembrándola de odio y de fobia al trabajo.
A este nuevo gobierno hay que acercarle el hombro, porque la reconstrucción no puede ser la obra de un solo hombre. Se le acabó el "por ahora" a la revolución de la muerte.

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