Saturday, May 26, 2012

(¿quién dijo? ) ME IRÍA DEMASIADO...

Me iría demasiado En efecto: eso fue lo único noticioso que dijo el ciudadano Presidente de la Republica la noche de su "remake". Es decir, la noche de su versión maquillada, y mucho, de la misma vieja película que lleva 13 años protagonizando, sólo que en esta oportunidad le tocó actuar en tono de comedia
ELIZABETH FUENTES
Tal Cual


En efecto: eso fue lo único noticioso que dijo el ciudadano Presidente de la Republica la noche de su "remake". Es decir, la noche de su versión maquillada, y mucho, de la misma vieja película que lleva 13 años protagonizando, sólo que en esta oportunidad le tocó actuar en tono de comedia, luciendo como el más simpático del elenco porque el resto de los personajes de reparto, todos secundarios, tenían cara de tragedia.

"Me iría demasiado", dijo el Presidente muerto de la risa, refiriéndose al video que ha hecho estragos en YouTube y el cual, según el portal de VTV: "Se trata de un documental que intentó ser usado de forma política para tratar de afectar la popularidad del presidente Hugo Chávez... donde siete jóvenes cuentan, desde sus viviendas en hermosas urbanizaciones, por qué han pensado en irse del país...".

Lo cierto es que el chiste del Presidente ­más bien una metida de bota no sólo porque promocionó un video en su contra sino porque obviamente reveló la absoluta incomunicación que mantiene con su ministro de Comunicación­ devino en muchos otros más, vista la situación por la que atraviesa: "Me iría demasiado... a Cuba, donde me la paso metido..." O: "Me iría demasiado porque me boncho los dineros del Estado...". O: "Me iría demasiado porque no voy a ganar las elecciones...".
Traspiés del inconsciente, como diría algún sicoanalista, que lo llevó a nombrar la soga en la casa del ahorcado mientras los ministros, pobrecitos, se reían obligados de semejante idiotez.

Pero si algo terminó de convencernos de que el ciudadano Presidente de la Republica debería tomar otro largo reposo fue la absoluta sangre fría con la que pasó la vista por encima de los aterradores titulares de Últimas Noticias ese 22 de mayo ("Masacre en Barlovento" y "No han encontrado arsenal en La Planta"), dos de los temas donde ha demostrado su más absoluta incapacidad, por lo que prefirió dedicarse a insultar a los propietarios del diario porque un tercer título más chiquito que el resto, afirmaba que "Chávez se iba a inscribir entre el 1º y el 11 de junio", noticia que su ego consideró mucho más importante que la vida de los millones de venezolanos sometidos por la delincuencia y la mayoría de los cuales, vaya paradoja, "se irían demasiado" porque aquí, como en la vieja trova cubana, la vida no vale nada.

Mucho menos se iba a referir al tema de la delincuencia el día de su reaparición pública, donde desvarió de un tema a otro, incluyendo desde su frustración por no haber podido asistir a la Cumbre de Cartagena ya que: "Si Obama me aguantaba la mirada" le iba a decir cuatro por haber mandado a asesinar a la joyita de Gadafi, hasta todo lo que piensa hacer de aquí al 2030, de lo más bien anotadito en un cuaderno escolar.

Pero ni una línea al asunto de la delincuencia o los "privados de libertad", quienes parecieran estar ganándole la guerra a los tanques rusos o los submarinos iraníes, donde se han gastado millones de dólares pero, tal como lo demostraron los pranes en la Gloriosa Batalla de La Planta, tampoco valen de nada a la hora de la chiquita cuando les toca enfrentarse con un puñado de hombres entrenados para matar, llámense marines o pranes. Reales perdidos pues...

Debo confesar que mi "chavezómetro" llegó al llegadero ese día y no logré llegar a la parte esa donde el Presidente prometió indemnizar en cash a las víctimas de la inseguridad. Me cambié a Films&Arts para ver una entrevista con George Clooney y, qué vergüenza, el actor que luce sus canas con aquella dignidad, era mucho pero mucho más inteligente y culto y capaz que el Presidente.

Asunto que, repito, me impidió escuchar que, según el candidato del gobierno, ahora la vida sí tiene precio y ellos se van a encargar de tasarla quién sabe cómo. Pero, ¿no sería mejor, señor candidato, que ustedes nos paguen los guardaespaldas para evitar que nos maten, nos secuestren, nos atraquen?
De hecho pueden ser esos milicianos que están haciendo ejercicios antiimperialistas, casualmente cerquita de Barlovento, allá donde ocurrió la masacre esa que usted leyó sin que se le moviera un músculo del alma.

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