Tuesday, May 29, 2012

ARGENTINA: ¿CASTIGO O DESTRUCCIÓN?

mayo 29, 2012
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La nueva Comisión de Acción Política del PJ, con instrucciones de anular a Scioli.
La reunión del Consejo Nacional realizada una semana atrás produjo dos resultados políticos para analizar. Daniel Scioli, como presidente del cuerpo, aceptó el incómodo papel de convocar a elecciones internas de una nueva conducción nacional para el 31 de marzo próximo, que en términos de la política argentina es el larguísimo plazo. Pero además, se creó la Comisión de Acción Política del PJ, que tendrá el objetivo de “formular y ejecutar cursos de acción política en materia electoral”. La gran mayoría de los 21 lugares del organismo fueron ocupados por representantes alineados con el Gobierno nacional y no habrá ningún presidente, sino que responderá directamente a Cristina Fernández. La CAP estará integrada por los gobernadores Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Luis Gioja (San Juan), José Alperovich (Tucumán) y Lucía Corpacci (Catamarca).También son de la partida los ministros Julio De Vido (Planificación), Florencio Randazzo (Interior), y los titulares de los bloques del Frente para la Victoria del Congreso Nacional, Agustín Rossi (Diputados) y Miguel Ángel Pichetto (Senadores). Otros representantes del Parlamento que están en la CAP son los senadores Aníbal Fernández y Teresita Luna, los diputados nacionales Carlos Kunkel y Teresa García, el diputado bonaerense José Ottavis, y el legislador porteño Juan Cabandié, el intendente de Florencio Varela Julio Pereyra, el ex de José C. Paz, Mario Ishii, y los sindicalistas Antonio Caló -propuesto como candidato para conducir la CGT-, Omar Viviani y Andrés Rodríguez.
Lo sustancial de todo esto es que la CAP, que Scioli no integra, pasaría a funcionar como una suerte de comisión interventora del PJ, dejando a aquél en un rol -aún mayor que el de ahora- de presidente simbólico del PJ. Pero la firme decisión cristinista de anular al único gobernador que se atrevió a decir que quiere ser presidente, iría mucho más lejos. De acuerdo a una versión que trascendió en el Congreso, la partida de nacimiento de la CAP sería un documento de adhesión incondicional a la conducción de Cristina que condenaría, además, las candidaturas “apresuradas” y el “internismo”. En síntesis, un mensaje para abortar la tímida reaparición de la idea de pluralidad intramuros del peronismo. Este pronunciamiento es coherente con la intención de que el futuro presidente del PJ bonaerense sea Gabriel Mariotto y del PJ porteño, Juan Cabandié, por más que su jefe en La Cámpora, Andrés Larroque, desearía también el mismo cargo. Esta nueva ofensiva para desposeer políticamente a Scioli es coherente con el cepo financiero que la Casa Rosada le impone a Buenos Aires, mientras empujan a la administración platense a que se enfrente con la Mesa de Enlace por la reforma impositiva. Da así la impresión de que la decisión de dañar las chances presidenciales de Scioli no tiene vuelta atrás. Pero ni los dirigentes que rodean a Cristina parecen sabe adónde van en última instancia. ¿Piensan en Olivos que es necesaria la demolición de la imagen de Scioli para que el operativo de la reforma constitucional no sufra obstáculos, al caerse el candidato alternativo a CFK? Sea como fuere, nadie puede asegurar que la demolición en marcha no termine produciendo la caída de escombros sobre el propio cristinismo. El deterioro de Scioli tendría posiblemente el doble efecto de satisfacer a la presidente, pero a la vez debilitaría las chances electorales del kirchnerismo. Tal vez a esta altura el último riesgo no sea visualizado como algo demasiado grave, en la creencia de que hay tiempo de reconstruir una oferta electoral bonaerense que no dependa del ex motonauta.
Coqui, Terminator
La CAP que ahora lo intervendrá a Scioli está liderada, de acuerdo a expresas instrucciones presidenciales, por Jorge Capitanich. Éste, en conversaciones con amigos, no oculta su intención de ser el compañero de fórmula de CFK en el 2015. Pero, si no hay reforma constitucional, aspiraría a la sucesión. Para semejante empresa, el gobernador chaqueño tiene dos méritos que no puede exhibir ningún otro mandatario provincial. Para empezar, es el gobernador que goza de la mayor confianza de la presidente, que lo llama “Coqui”. Pero además, intenta representar el giro al centro del oficialismo. La avanzada gestión del chaqueño para instalar en el aeropuerto de Resistencia un centro de ayuda humanitaria del Comando Sur de los EEUU tiene importancia estratégica. Para algunos analistas, allí terminará funcionando un dispositivo de aviones robot que controlarán el área sur de la Triple Frontera. De un modo u otro, Capitanich es el único gobernador K que cuenta con fuerte inserción en ciertos círculos financieros y académicos de EEUU. Paradójicamente, el Chaco es hoy el epicentro de las pistas clandestinas del narcotráfico en la Argentina y tiene su propio capítulo en el libro negro de la DEA. Acostumbrado a jugar fuerte y a navegar en medio de las tormentas, Capitanich parece haber aceptado ahora gustoso su misión de llevar el sciolismo a la quiebra.

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