Monday, March 5, 2012

EL PALACIO ESTÁ DE LUTO Y EN TRONO LLORA EL REY…



Por Carlos Alberto Montaner
El Gobierno cubano da por descontado que Chávez se morirá a corto plazo. Me lo dijo un diplomático acreditado en Cuba recitando unos conocidos versos de Martí: “El palacio está de luto y en el trono llora el rey/ el hijo del rey se ha muerto/ se le ha muerto el hijo al rey”.
Todavía no ha ocurrido. El hijo del rey todavía está vivo, aunque muy averiado, pero Raúl y un desconsolado Fidel dan su muerte como un hecho inevitable. Para Fidel es una catástrofe política. Chávez era su heredero en la tarea de luchar contra el imperialismo yanqui y crear un glorioso mundillo colectivista y autoritario como el que se hundió tras la “traición” de Gorbachov hace ya más de 20 años. Raúl no servía para nada de eso. Carecía de la facultad de soñar que puebla la sesera incendiaria de los revolucionarios. Raúl era demasiado pragmático, demasiado apegado a la realidad, esa cosa extraña y despreciable.
Fidel ha vuelto al estado anímico del prechavismo. En los noventa del siglo pasado languidecía melancólicamente convencido de que todo había sido inútil, cuando, súbitamente, apareció Chávez en el panorama con una cartera repleta de petrodólares y la furia del cruzado en la mirada. Fidel se volvió a ilusionar. Rápido, ensíllenme de nuevo a Rocinante. Ese era el hombre. Ese era su discípulo amado, el hijo de sus entrañas ideológicas, y ahora parece que se le muere en la flor de la vida política, a los 57 añitos.

¿Quién es el heredero? Dentro de Venezuela, nadie. Fuera de Venezuela, menos todavía. En el chavismo hay media docena que quisieran ocupar la poltrona presidencial –Cabello, Maduro, Jaua, Rangel Silva, Adam Chávez, José Vicente Rangel–, pero ninguno posee esa descocada vocación mesiánica que se necesita para salir a conquistar el planeta. Potencialmente, cualquiera de ellos puede administrar a palo y tentetieso el manicomio local, pero no es eso lo que Fidel tenía en su atormentada cabeza cuando ungió a Chávez como sucesor de su trono revolucionario.
Raúl Castro, que es un tipo previsor y metódico, ya está haciendo sus planes de contingencia. Para la dictadura son fundamentales los 110.000 barriles de petróleo que Venezuela aporta diariamente. Esa notable cantidad de crudo puede ser sustituida por las extracciones que Repsol intenta realizar en aguas cubanas, pero según los cálculos de la empresa española, solo hay un 17% de posibilidades de hallar ese petróleo y el bolsón de combustible quizás es una cuarta parte de lo que La Habana calcula.
En cualquier caso, si lo encuentran, ese petróleo tardará unos dos años en llegar a las termoeléctricas cubanas para generar electricidad –su principal destino– y a los mercados internacionales para adquirir dólares, para lo cual ya se ha creado una comisión destinada a administrar esos hipotéticos fondos. Raúl, pues, necesita prolongar al menos por dos años el ordeño de la generosa vaca venezolana.

¿Cómo intenta lograrlo? Primero, formando parte, muy cuidadosamente, aunque de forma poco visible, del mecanismo de trasmisión de la autoridad que escogerá al sucesor de Chávez. Segundo, acercándose discretamente a Henrique Capriles, el popular candidato de la oposición democrática, quien tiene una altísima probabilidad de ganar las elecciones del 7 de octubre.
Según el análisis de “los cubanos” (así les llaman a los interventores castristas), cualquiera que compita contra Capriles va a perder, y ni siquiera tendrá la oportunidad de hacer trampas sin provocar un golpe militar por la derecha que sería catastrófico para La Habana.

De manera que la fórmula más conveniente para Cuba es disolver pacíficamente el matrimonio contra natura entre los dos países, pero dándose el plazo de dos años que Raúl Castro cree necesitar para que la economía de la Isla no experimente la misma contracción que sufrió tras el fin del subsidio soviético. Entonces, la ya miserable capacidad de consumo de los cubanos sufrió una merma del 50% y hubo miles de casos de desnutrición que provocaron la ceguera a muchas personas (ninguna de ellas, por cierto, perteneciente a la clase dominante).
¿Tendrán éxito las maniobras de Raúl? No lo creo. Generalmente, esos planes nunca funcionan. Las cosas ocurren de otro modo porque están sujetas a decisiones y sucesos imprevisibles que cambian el panorama en un instante. Es lo que los analistas llaman “los factores imponderables”. ¿Quién hubiera pensado que el fin del chavismo se generaría a destiempo en la oscura humedad de un colon impertinente? Esa es la extraña belleza de la historia.

EL DICTADOR VENEZOLANO ASEGURA QUE NO TIENE METÁSTASIS; PERO QUE NECESITARÁ RADIOTERAPIA

Hugo Chávez confirmó ayer desde La Habana que se le ha extirpado un tumor canceroso de dos centímetros en la pelvis, remanente del cáncer que presentaba exactamente en ese mismo lugar y del que fue diagnosticado en 2011. El presidente venezolano, no obstante, restó importancia a la nueva intervención quirúrgica al asegurar que no tiene metástasis y presenta «una evolución médica favorable». Con estos datos facilitados por el propio Chávez se confirma la información adelantada por ABC a principios de 2012 sobre el agravamiento
En un programa grabado el pasado sábado y difundido ayer por la televisión estatal, el líder bolivariano afirmó que el estudio anatomopatológico del tumor extirpado en su totalidad «confirmó lo que ya se suponía: que es una recurrencia del cáncer diagnosticado inicialmente». Chávez subrayó que el resultado no le sorprendió «para nada», porque era «lo más probable». Aunque señaló que en los informes se constató «la ausencia de lesiones sugestivas de cáncer, ni localmente ni en órganos cercanos», informa EFE
El presidente explicó que una vez que supere un proceso de recuperación y cicatrización de varias semanas se someterá a un tratamiento de radioterapia de una hora diaria y otros tratamientos complementarios, de los que dijo que ya ofrecerá detalles. «Es una batalla, pues. Y yo aquí estoy con el favor de Diosito (…) listo junto a ustedes para enfrentar lo que tengamos que enfrentar, pero viviremos y venceremos», remató.

EL CARDENAL ORTEGA Y LA IGLESIA CUBANA DA UNA MISA PIDIENDO A DIOS LA PRONTA RECUPERACIÓN DE CHÁVEZ…COMO SIEMPRE LA IGLESIA CON DIOS Y CON EL DIABLO.

Funcionarios de los gobiernos de Hugo Chávez y Raúl Castro asistieron este domingo a una misa en la Catedral de La Habana para pedir por la pronta recuperación de la salud del presidente de Venezuela, operado hace una semana en Cuba de un nuevo tumor canceroso. Confirmado por el propio Chávez.
Los cancilleres de Cuba, Bruno Rodríguez, y de Venezuela, Nicolás Maduro, junto a otras autoridades de los dos países asistieron a la misa católica que ofició el Nuncio Apostólico en la Isla, Bruno Musaro, y en la que también participó el Arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega.
En la homilía se elevaron oraciones para pedir por la salud del presidente Chávez, por su recuperación y para que pueda incorporarse cuanto antes a sus funciones de Gobierno.
Al acabar la misa, el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, en declaraciones a periodistas, agradeció a las autoridades católicas cubanas el acto religioso, al que también acudieron miembros de la comunidad venezolana en la Isla así como 39 jefes de misiones diplomáticas en La Habana.
Maduro destacó que Chávez se encuentra “bastante bien”, “muy fuerte” y restableciéndose de su última operación, al tiempo que se mostró convencido de que el proceso de recuperación será ascendente y culminará con “éxito”.
No desveló sin embargo cuánto tiempo permanecerá Chávez en Cuba: “Vamos a esperar a qué dicen los médicos”, se limitó a contestar preguntado por EFE.
El presidente de Venezuela informó, durante un programa especial divulgado por la televisión estatal de Venezuela, que el tumor que se le extrajo en una operación en La Habana el pasado 26 de febrero fue “una recurrencia” del cáncer diagnosticado en junio del año pasado y además anunció que será sometido a tratamiento con radioterapia.
Fuentes: @ firmas press, ABC Internacional, EFE, El Lagarto Verde

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