Friday, March 30, 2012

DOCTOR ACORTA EL PLAZO DE VIDA DE CHÁVEZ

LA PATILLA

Doctor Marquina: No creo que Chávez viva mucho más de seis a siete meses


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José Rafael Marquina, médico venezolano residenciado en Estados Unidos
El matador David Fandila, El Fandi, acababa de cortar cuatro orejas en la plaza de toros de la ciudad venezolana de Mérida la tarde del 18 de febrero cuando el doctor José Rafael Marquina recibió los primeros datos sobre la gravedad del cáncer que le fue diagnosticado a Hugo Chávez en junio de 2011. “Estaba en la feria y llamé a varios amigos para despedirme. Y uno me dice: ‘Chávez está muy mal, tiene el cáncer bastante avanzado, con metástasis en el hígado y otra en las glándulas suprarrenales, de dos centímetros’”, cuenta Marquina, médico venezolano residente en Estados Unidos, hasta entonces anónimo en su país.
Este es el reportaje escrito por desde Naples (Florida) y publicado en El País de España.
El martes siguiente, Chávez informó por televisión de que debía viajar a Cuba para operarse de una lesión cancerosa de dos centímetros que había reaparecido en el mismo lugar donde ocho meses atrás le extirparon un tumor maligno. Ese mismo día, Marquina comenzó a colgar en su cuenta de Twitter, donde se describe como médico, profesor y “anticomunista”, todo lo que sabía del cáncer de Chávez: detalles de la operación que se realizó el domingo siguiente, de las condiciones de hospitalización y del tratamiento que siguió, anticipándose a los parcos boletines del Gobierno de Caracas.
Un mes después, en medio del secreto que rodea la convalecencia de Chávez, Marquina es considerado en Venezuela como la fuente médica más fiable para informarse sobre la enfermedad del presidente. Su pronóstico más optimista le calcula al comandante poco menos de un año de vida.
Las fuentes que informan a Marquina están entre el hospital de La Habana donde es tratado Chávez y en el hospital militar de Caracas. En Cuba, asegura, los datos se filtran a través del “personal de enfermería, médicos que siguen el tratamiento, personal de cocina…” y en Venezuela “todo viene de médicos del Hospital Militar”. “Era más fácil para mí conseguir información a través de Cuba que de Venezuela. Yo me iba al hospital donde trabajo, aquí en Naples, al cruzar la calle, y me daban toda la información, porque está lleno de cubanos”, cuenta el médico. ¿Cómo discrimina cuál información es cierta o falsa? Él responde: “Cuando la verifico, cuando la fuente es seria y la información tiene sentido. Yo sé bastante de medicina y sé cuándo tiene sentido la información. Si no tiene coherencia médica, no la publico”.
“El cáncer de Chávez comenzó aquí”, dice José Rafael Marquina, mientras señala la vejiga plástica de un modelo para armar que tiene en su consultorio. “El dolor en la pierna izquierda del que el dirigente se quejaba a finales de 2010 le viene porque aquí [señala detrás de la vejiga] está el músculo psoas. Luego el cáncer se extiende a las glándulas suprarrenales y tiene la metástasis en el hígado”, explica el médico. El diagnóstico de Marquina es que el presidente venezolano presentó, en principio, un leiomiosarcoma: un tumor poco común que ataca las partes blandas y que se origina en las células del músculo liso, que es difícil de tratar y de pronóstico reservado.
“No creo que Chávez viva mucho más de seis a siete meses, por la velocidad de crecimiento del tumor. Con una buena respuesta, viviría hasta abril de 2013. Y si la respuesta no es buena, hasta noviembre de 2012”, vaticina Marquina. Dice que en ello se juega la reputación de médico de medicina interna, neumólogo, intensivista y especialista en trastornos del sueño que desde 1991 ha construido en Naples: una tranquila ciudad del sureste del Estado de Florida, enclavada entre las playas del Golfo de México y los Everglades, donde viven él y unos 22.000 habitantes más.
Desde que admitió públicamente su enfermedad, el 30 de junio de 2011, Chávez se ha negado a revelar qué tipo de cáncer padece, qué órganos de su cuerpo se encuentran afectados y cuál es su expectativa de vida. El secreto de su historia clínica está a salvo en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas de Cuba (Cimeq), donde ya le han operado tres veces y donde hasta este miércoles estuvo hospitalizado, recibiendo sesiones de radioterapia. Desde allá gobierna Venezuela, luego de que el Parlamento le autorizara a salir del país por tiempo indefinido, y desde allá ha prometido “vivir y vencer” para competir en las elecciones presidenciales del 7 de octubre próximo, en las que aspira a lograr un tercer mandato consecutivo de seis años.
José Rafael Marquina se graduó en la venezolana Universidad de Los Andes en 1990. Estudió con el actual gobernador del Estado andino de Mérida, el militar retirado y militante del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela Marcos Díaz Orellana. Marquina tuvo una breve carrera como dirigente estudiantil, y se ufana de mantener contactos políticos en Venezuela y de haber atendido en su clínica de Naples a “pacientes famosos”. En los pasillos de su consulta cuelgan varias fotos autografiadas: un retrato del ex presidente Carlos Andrés Pérez que dice “para mi amigo José Marquina, afectuosamente”; una panorámica del atleta Brian Shimer, única gloria olímpica de Naples; y fotos, afiches, del beisbolista venezolano Johan Santana. Marquina le obsequia a cada paciente de su consulta un bolso azul que lleva impreso su nombre.
“Yo no tengo ninguna necesidad de esto, ¿sabe? Ni de publicidad ni de nada. Tengo un nombre, una reputación en este pueblo, gigantesca”, dice Marquina. Lo que le anima a seguir informando son los mensajes que le envían por Twitter que dicen: “Siga, siga adelante”. Hace un mes tenía apenas 300 seguidores y ahora tiene más de 48.000. A ellos, no quiere decepcionarlos.

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El Nuevo Herald: Chávez derrocha recursos del Estado

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(Foto Reuters)
Enfermo y compitiendo contra una oposición más fortalecida, el presidente venezolano Hugo Chávez está volcando miles de millones de dólares a la calle en un intento por generar entre los electores una artificial sensación de bienestar de cara a las elecciones de octubre, haciendo uso de una costosa fórmula de intercambio de votos por dinero que parece estar brindándole ciertos réditos en sus márgenes de popularidad, reseña El Nuevo Herald.
Analistas consultados por El Nuevo Herald dijeron que el gobierno bolivariano está pisando el acelerador del gasto público hasta extremos nunca antes vistos en la nación sudamericana, en una práctica que genera enormes presiones inflacionarias y que aunada la recién aprobada Ley de Costos y Precios Justos profundiza el recurrente problema de escasez del país.
La práctica, que ha estado incrementándose gradualmente desde el año pasado, coloca a la oposición venezolana en franco estado de desventaja ante un gobierno que hace uso arbitrario de los enormes recursos del Estado con fines electorales.
“Chávez está muy agresivo con la campaña, repartiendo dinero por todos lados, aprobando fondos, llenando los bolsillos de los venezolanos para comprar sus votos”, dijo en Miami el analista político Esteban Gerbasi.
Es una práctica que tiene gran calado entre los electores, pero que no es totalmente nueva en la política venezolana, cuyos gobiernos en el pasado ofrecían a sectores de menos recursos pequeñas dosis de ayuda, como sacos o bloques de cemento o techos de zinc, para tratar de congraciarse con fines electorales.
Lo que sí es nuevo son los gigantescos montos que están siendo empleados en esta ocasión, con la creación de programas sociales de corte populista financiados a través del endeudamiento y de un enorme fondo que obtiene los excedentes de los altos precios del petróleo y que Chávez maneja sin rendir cuentas a nadie.
Según cifras de la Oficina Nacional del Tesoro, el gasto público aumentó en 56 por ciento en el 2011 en momentos en que el gobierno venezolano preparaba el escenario para la campaña presidencial, lo que representa una inyección a la economía de unos $28,140 millones, al tipo de cambio oficial.
Y el ritmo de crecimiento parece estar cobrando velocidad este año, añadió desde Caracas María Gabriela Benítez, economista de la firma Ecoanalítica, quien añadió que el gasto público acumulado entre enero y febrero mostró un incremento nominal de 61.4 por ciento en comparación al mismo período del año pasado.
Las dimensiones del gasto público no tienen paralelos en la historia reciente del país sudamericano, superando incluso los montos que el gobierno echó a la calle en el 2006 durante la campaña de reelección de Chávez frente al entonces gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales.
El incremento de la liquidez – ejecutada a través de programas como la Misión Vivienda, la Misión Amor Mayor y Misión Hijos de Venezuela- está siendo utilizado para aumentar la popularidad del mandatario, quien se ha visto imposibilitado de recorrer el país debido a la enfermedad que padece.
Chávez tiene previsto enfrentar al opositor gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, en las elecciones presidenciales del próximo 7 octubre. Aunque la mayoría de las encuestas le otorgan a Chávez la ventaja, los mismos sondeos de opinión muestran que la oferta política de la oposición en esta ocasión luce mucho más fortalecida que en las contiendas del pasado.
Por otro lado, la campaña del mandatario se ha visto afectada por el cáncer que padece.
Chávez, quien está siendo sometido a sesiones de radioterapia, hasta el momento ha ejercido una campaña virtual, enmarcada en ocasionales mensajes de Twitter, llamadas telefónicas a programas de la televisión estatal y esporádicas apariciones en cadenas de radio y televisión.
Aun así, las encuestas señalan que el mandatario sigue disfrutando de un considerable nivel de popularidad, hecho que analistas atribuyen en buena parte a la enorme liquidez que circula en la calle.
“Mientras va subiendo el gasto, el aumento de la popularidad [del presidente Chávez] sube más o menos proporcional al mismo”, comentó Benítez.
Un informe de la firma de Benítez llega a la misma conclusión, pero advierte que la estrategia podría estar llegando a su nivel máximo de efectividad.
“En los últimos meses hemos observado que la popularidad presidencial no responde como antes al impulso del gasto público”, resaltó el informe de Ecoanalítica, Política Fiscal:Corriendo la Arruga Hasta que el Modelo Aguante.
“En otras palabras, por diversas razones, el gasto público se ha vuelto menos eficiente en cuanto a los objetivos políticos se refiere. Queda claro que el gobierno trabaja contra el tiempo y necesitará una mayor expansión de gasto para mejorar sus niveles de gestión”, añadió.
Una de las razones esgrimidas para mostrar el grado de ineficiencia de ese gasto reside en los problemas estructurales que el gobierno de Chávez ha creado a la economía del país, que registra una de las más altas tasas de inflación del mundo y recurrentes problemas de escasez de productos.
“¿De qué le sirve a la gente tener dinero, si no encuentra autos para comprar, si cuando va al supermercado se encuentra con que los estantes están vacíos?”, preguntó desde Caracas el analista político y profesor de la Universidad Simón Bolívar, José Vicente Carrasquero.
“El gasto público va a hacer que la gente tenga dinero en el bolsillo, pero el dinero no sirve de nada si no hay en qué gastarlo”, añadió.
Irónicamente es el mismo gasto el que está contribuyendo a la generación de la escasez, explicó Felipe Benites, Coordinador General del Observatorio Del Derecho a la Propiedad.
“Con ese exceso de liquidez que tenemos en la economía, con ese control de cambio y con una caída de los niveles de producción interna, evidentemente el saldo va a ser de mucha más inflación”, comentó Benites.
Y la inflación, al tratar de ser manejada artificialmente por la ley de Control de Costos y de Precios Justos, que prohíbe a las empresas subir los precios de los productos, va a desembocar en una escasez aún mayor, advirtió.
La escasez ya se ha vuelto algo rutinario en Venezuela, comentó.
“La gente ve como normal que no se consigan productos que van a buscar en un determinado establecimiento y sabe que el mercado se hace en tres o cuatro giras, no se hace una sola vez”.
Por otro lado, Carrasquero dijo que los réditos políticos obtenidos por Chávez a través de sus misiones, podrían ser fácilmente desmontados por Capriles, si el candidato de la oposición logra recordar al elector a través de su campaña el alud de promesas incumplidas que acumula Chávez .
“¿Qué pasa si el candidato de la oposición dice que él endorsa todo eso, y dice yo lo voy a hacer, y lo voy a hacer de verdad, no va a ser promesa como en este gobierno?”, preguntó el analista, antes de agregar que pese a ello la propuesta de Capriles debe convencer al elector de que su gobierno -a diferencia del de Chávez- sí brindaría soluciones.
“La batalla electoral va a ser entre la ficción del bienestar económico, versus los problemas reales del país”, sentenció.

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