Monday, January 9, 2012

POL FABOL, ESCLIVA VIEN

Sociedad: En Hinternet sí inporta la hortografia


Si bien los jóvenes escriben con abreviaturas en las redes sociales, por lo general los usuarios tratan de cuidar la ortografía.

Lejos de debilitar el idioma, Internet
representa un nuevo desafío

Twitter uno de los fenómenos que está condicionando el lenguaje en la Internet.
Lenguaje cibernético. En la web, la tarjeta de presentación es la palabra escrita.
En los foros de discusión de Internet hay un dicho: “Si te quedas sin argumentos, métete con su ortografía”.
Aunque es en realidad una burla hacia quienes no son capaces de razonar contra el fondo de una polémica y sólo pueden arremeter contra la forma, en esta frase también subyace otra realidad: las redes sociales han convertido la expresión escrita en la primera carta de presentación de una persona; la buena ortografía, al pasar del ámbito privado al público, es un rasgo de prestigio social y de credibilidad.
El empresario de Internet Charles Ducombe hizo un análisis de una web en el que descubrió que con una mala ortografía las ventas podían caer hasta 50%. “Es porque, cuando se vende o se comunica en Internet, 99% del tiempo se usa la palabra escrita”, declaró a la BBC. Uno de los factores que evalúa a la hora de contratar personal para sus páginas web es la buena ortografía, que redundará en la credibilidad del sitio.
Y como las empresas, las personas a través de Facebook, Twitter o los foros también tienen en la escritura a una importante y cada vez más potente fuente de comunicación que hace que la buena ortografía sea crucial para ganar respeto en una comunidad virtual.
“En este proceso en el que la escritura se convierte en pública, adquiere un valor diferenciador. Si leemos una opinión bien escrita, otra mal escrita y en ningún caso conocemos al autor, lo normal es hacerle más caso a la primera. Mucha gente es consciente de esto y hace el esfuerzo en mejorar”, indica Álvaro Peláez, de la Fundación del Español Urgente.
Entre otras labores en esta institución, se encarga de llevar la cuenta de Twitter, que puso en marcha hace poco más de un año. Hoy tiene más de 75.000 seguidores y una frenética actividad en la que contesta hasta medio centenar de dudas diarias sobre el lenguaje. Muchos de los que se acercan a ellos son profesionales que usan el castellano en su trabajo, como periodistas, editores o traductores. Pero otros son personas que simplemente quieren resolver sus inquietudes y escribir mejor.
Sería ingenuo pensar que Internet es una isla de buena escritura. No hace falta más que navegar durante unos minutos para encontrar verdaderas agresiones al idioma. En la red se acuñó hace años el apelativo “hoygan” para denominar a aquellos que irrumpían en foros con una ortografía lamentable. El término surgió de la frecuencia en la que se leían frases como: “Hoygan (en lugar de oigan), necesito alluda urjente con un problema en mi computador”.
Los hoygan no son más que personas que no escribían bien fuera de Internet y tampoco lo van a hacer dentro. “Hay quien piensa que Internet acaba con la buena ortografía. No es cierto, es que a los que antes escribían mal, ahora se les ve más.
Tú no hablas de la misma forma en una cena con amigos, con tu pareja en un ambiente más informal o en un artículo para un periódico. Hay contextos. En la red sucede igual. No es lo mismo escribir en Facebook para los amigos, que en un correo electrónico que va dirigido a una persona en concreto, que en Twitter, que está a la luz de todo el que lo quiera leer. La gente suele adaptarse a estos contextos”, asegura Peláez.
Pone un ejemplo Ricardo Galli, cofundador de Menéame, un agregador de noticias en el que se generan numerosos debates en el que las incorrecciones están muy mal vistas: “Mi hija de 14 años escribe mal en foros y con nosotros escribe bien. O sea, que sabe las reglas.
Sin embargo, en determinados entornos, si lo hace correctamente se siente excluida”.
Escribir mal entre los jóvenes es parte del juego de inclusión, es cosa de adolescentes que están en Twitter y Facebook. Esa misma capacidad de adaptación la ve en Menéame, cuyos usuarios son exigentes con la ortografía: “Algunos me han revelado que han tenido que empezar a escribir mejor para ganarse el respeto de la comunidad, que es severa a ese respecto desde que nació en un grupo de correos de gente universitaria que le daba bastante importancia. Pero Internet es neutral, cada uno se expresa bien o mal en función de cómo sepa hacerlo y de los modelos que siga. Si estás en un grupo abierto en el que prima la corrección, tenderás a imitarlo; si es cerrado y la costumbre es escribir mal, lo normal es hacer lo mismo”, afirma Galli, quien cree que, pese a todo, en la red ha aflorado una realidad: “Hay mucha gente que escribe mal”.

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