Razones de logística me impidieron, la semana pasada, comentar sobre este asunto. A riesgo de refreírlo, lo traigo hoy ante los lectores. Es que mucho se comentó la "reflexión" del señor Chávez y las agencias de inteligencia gringas que han inducido el cáncer a los mandatarios de los países que resisten sus imposiciones imperialistas.
De ser así, quedarían muy mal los sistemas de seguridad que deben "protegerlos de todo mal y no desampararlos ni de noche ni de día, amén". En Venezuela, el ángel de la guarda debe ser un infiltrado reclutado entre la colonia cubana de Miami. En los demás países donde el maligno tumor ha afectado a sus mandatarios, deben ser nativos y no cubanos, sabido como es que aquellos no obedecen ciegamente, como el nuestro, órdenes de Cuba.
Y cabe especular sobre los métodos utilizados en esa guerra oncológica:
Un método posible sería la utilización de satélites apuntando cañones radiactivos hacia el Palacio de Planalto en Brasilia, la Casa Rosada en Buenos Aires, etc. En el caso nuestro, la cosa sería un poco más complicada, pues el satélite tendría que estar dotado de varias fuentes emisoras de los letales rayos, apuntando respectivamente a Miraflores, Fuerte Tiuna, La Casona o el Hospital Militar, todos ellos lugares donde suele pernoctar el señor Chávez.
Otra posibilidad es la de ocultar un emisor de rayos gamma en micrófonos, pero este método solo sería efectivo en nuestro Presidente, quien pasa diariamente varias horas frente a uno. Los demás mandatarios son más bien parcos en sus intervenciones, prefiriendo dedicar su tiempo a trabajar y las dosis de radiación recibidas serían insuficientes para lograr el efecto deseado.
Otro método sería el uso de un chaleco antibalas contaminado con radiación atómica. En el caso nuestro, el chaleco tendría que ser comprado en China o Rusia. El problema no sería el lograr la complicidad de chinos o rusos, siempre dispuestos a negociar con quien sea, sino que también se necesitaría la anuencia de los cubanos, a través de quienes siempre hace sus adquisiciones el Gobierno venezolano. Otro inconveniente que presenta esta teoría es que el método no sería aplicable en el caso de la presidenta de Argentina, quien seguramente no usa chaleco antibalas, a menos que sea algún modelo de "haute couture" que no estropee su figura.
También podrían colocar una diminuta fuente de radiación oculta en el colchón presidencial. Este equipo puede ser fácilmente instalado por cualquier agente secreto disfrazado de empleado autorizado a traspasar los múltiples anillos de seguridad y cuyo número depende de lo "culillúo" que sea el presidente. Este método tiene varios inconvenientes, como la posibilidad de que el compañero de cama resulte también afectado, como tal vez haya ocurrido en el caso del presidente sucedido en el cargo por su mujer, o que alguna ocupante ocasional del Primer Lecho de la República sea una cándida víctima fatal. Pero ¿Qué es la muerte de una inocente para los supremos intereses del imperio?
Es posible que algunos de estos métodos hayan sido utilizados para inducir el cáncer en los mandatarios afectados; lo que todavía no se explican es que ninguno haya dado resultados en el presidente de Bolivia y suponen que la coca sea un eficaz antídoto, y eso lo andan investigando. Al saber algo les informaremos.
peterkalbers@yahoo.com www.notitarde.com

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