Sunday, December 25, 2011

EL ULTIMO "REGALO" DEL DICTADOR DE COREA DEL NORTE

El último regalo de Kim
El pasado sábado fue un día especial para los habitantes de Pyongyang, quienes por primera vez en décadas lograron coneguir pescado fresco en los mercados. Era el último regalo que Kim Jong Il habría dedicado a su pueblo, según la prensa oficial del régimen de Corea del Norte donde 6 millones de personas necesitan urgente ayuda alimentaria
Tal Cual

El pasado sábado fue un día especial para los habitantes de la capital de Corea del Norte, Pyongyang. El régimen estalinista ordenó repartir pescado fresco, un manjar excepcional en un país empobrecido y en una sociedad acostumbrada a las penurias.

"Los vendedores y los ciudadanos estallaron en sollozos en las tiendas de la capital", señaló la agencia de noticias norcoreana KCNA. Las lágrimas eran la reacción a unas palanganas llenas de pescado fresco. Un alimento insólito en los puestos de venta de Pyongyang.

EL ÚLTIMO DESEO
Los medios de comunicación de Corea del Norte han rodeado este reparto de arenques y abadejos de toda una liturgia oficialista, y según el periódico Rodong Sinmun, la distribución ha sido el último regalo que Kim Jong Il habría dedicado a su pueblo.

El diario oficial del Partido de los Trabajadores dijo que los habitantes de Pyongyang podrán comer pescado gracias a los esfuerzos del Gran Líder, que el día antes de su muerte habría ordenado a los funcionarios que lo repartieran.

Y para equilibrar responsabilidades, subrayó asimismo que, a pesar del luto oficial imperante, su hijo Kim Jong Un ordenó que se cumpliera el deseo del Amado líder.

Según la agencia KCNA fue el Gran Sucesor quien "tomó las medidas necesarias para que los camiones distribuyeran el pescado fresco para que llegara a los ciudadanos".

Esta propaganda y privilegios como la posibilidad de comer pescado fresco u otro tipo de alimentos o comodidades materiales de que gozan los habitantes de Pyongyang, colocan a la población de la capital de Corea del Norte en una situación de ventaja respecto a la del resto del país. Y es que la mayoría de los alrededor de 3 millones de residentes en Pyongyang son funcionarios, militares y adeptos al Partido, que el régimen gratifica para que sigan fieles.

PROVINCIA DESNUTRIDA
Los informes de la ONU señalan que muchas familias sólo hacen dos comidas diarias y su dieta carece de la variedad necesaria para una buena nutrición. con muy poca carne o grasas. La mayor parte de las dietas se basan en almidón y cereales, pocas verduras y menos productos de origen animal.

Según los estudios de este organismo, correspondientes al mes de octubre, las raciones que entrega el Sistema de Distribución Pública del Gobierno norcoreano han caído hasta los 200 gramos diarios por persona. Y muchos de ellas ni siquiera recuerdan cuándo fue la última vez que comieron proteínas, como huevos o carne.

Esta coyuntura explica que ayer hubiera gente como la señora Song Hye Yong que, con una bolsa llena de pescado en la mano, dijera que "el líder Kim Jong Il siempre estará con nosotros y siempre lo hemos respetado, igual que respetaremos a Kim Jong Un, que es como él", según KCNA.

O como la vendedora Kim Jong Hwa, que declaró haberse emocionado mucho cuando se enteró que el Amado líder había ordenado el reparto de pescado fresco, según la agencia oficial de noticias norcoreana.

Y es que, con gestos como el de ayer, el régimen quiere poner de relieve que la población está en deuda con sus líderes, a pesar del aislamiento político y las dificultades económicas que padecen y que conllevan falta de alimentos y electricidad.

Pero estas acciones de favor también explicarían que buena parte de las lágrimas con que lloran miles de norcoreanos la pérdida del Amado líder fueran lágrimas de cocodrilo para seguir gozando de pingües privilegios.

¿COMER TRES VECES AL DÍA?
Corea del Norte prepara unos funerales grandiosos para su dirigente Kim Jong-il, pero en las zonas rurales el pueblo pasa mucha hambre, aseguran los observadores.

Desde hace casi una semana, la televisión del régimen comunista muestra el ataúd de vidrio con el cuerpo del exdirigente en un mausoleo de Pyongyang homenajeado por miembros de la élite aparentemente bien alimentados y vestidos. Pero las cámaras se focalizan en la capital y fuera de ella muchos norcoreanos de las ciudades pequeñas y aldeas pasan miseria, comen malamente o incluso mueren de hambre, según los cooperantes humanitarios y refugiados que huyeron del país.

El sistema centralizado de distribución de comida no funciona y las malas condiciones meteorológicas arruinaron varias cosechas, dejando al país bajo fuerte dependencia de la ayuda exterior.

"La entrega de comida en Pyongyang no es comparable a la del resto del país, porque es la vitrina de Corea del Norte", explica Yeom Kwang-jin, un exiliado en Corea del Sur que ayuda a los tránsfugas del Norte.

"En Pyongyang, la gente recibe un poco, en otras partes, el reparto paró completamente. La gente -asegura- acude al mercado negro para sobrevivir".

Bajo Kim Jong-il, una terrible hambruna mató a cientos de miles de norcoreanos en los años 1990, mientras el país financiaba la investigación para fabricar la bomba atómica. Hoy en día todavía escasea la comida.

"Nadie puede comer tres veces al día. La gente hace lo que puede para comer al menos una vez", cuenta Lee Hae-Young, director de la Asociación de tránsfugas norcoreanos. "La mitad de mis amigos que se quedaron allí se murieron de hambre o están casi inválidos y sin dientes".

6 MILLONES DE HAMBRIENTOS
Según la ONU, seis millones de personas –un cuarto de la población– necesitan urgentemente ayuda alimentaria en este país. Jonathan Dumont, del Programa Mundial de Alimentos, viajó este año a Corea del Norte. Vio a un niño de cuatro años tan débil que no se tenía en pie y a escolares de siete años demasiado desnutridos para poder jugar en el patio.

"Las raciones diarias quedaron reducidas a unas cuantas patatas pequeñas por persona, un tercio de lo que eran antes", describió.
Una ONG con sede en Seúl, Good Friends, asegura que muchos campesinos sólo comen una especie de caldo de hierbas.

Pero con frecuencia los niños no son capaces de digerir las hierbas y la paja, que mezclan con maíz cuando pueden permitírselo, y a veces se mueren.

SIN ELECTRICIDAD
La población también sufre de falta de calefacción y el invierno se convierte en una pesadilla. "La electricidad no funciona más que dos horas por día en Pyongyang, y nada en el resto del país", afirma un refugiado que trabaja en una radio abierta en Corea del Sur que emite hacia el Norte.Los habitantes se ven obligados en ocasiones a quemar la madera de sus muebles para calentarse.

En los años 60, la Corea del Norte comunista era más rica que su vecina capitalista del Sur, pero se hundió en los años 1990, cuando la desmembración de la URSS puso fin a la ayuda soviética.

El Producto Interior Bruto por habitante del Norte es actualmente casi 20 veces inferior al del Sur, que creció de forma casi ininterrumpida desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
En 2009, el gobierno norcoreano revaluó bruscamente su moneda, lo que empobreció todavía más el país.
El régimen se mantiene gracias a una política represiva que desembocó en el encierro de 200.000 presuntos opositores en campos "espantosos" durante la pasada década, según Amnistía Internacional.

Los prisioneros comen ratas y semillas que encuentran en los excrementos de animales, afirma la organización. Contrastando con las fotografías oficiales, las imágenes que se filtran al exterior muestran a gente paupérrima.

En un video grabado clandestinamente en 2010 por un periodista norcoreano que trabaja para la revista japonesa Rimjingang, una mujer famélica de 23 años recoge hierba. Cuando el reportero le pregunta qué come, responde: "Nada". Meses más tarde, su cuerpo fue encontrado sin vida, según la revista.

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