Wednesday, November 30, 2011

ARGENTINA: CRÓNICA DE LA DELINCUENCIA POLÍTICA


LA BOTELLA AL MAR
Cosme Beccar Varela

Basta ver las fotografías de los personajes más importantes de la política local, en todos los niveles y en todos los órdenes, para tener una primera impresión de repugnancia invencible.

Dicen que las caras son el espejo del alma. Creo firmemente que esa afirmación es rigurosamente exacta y, por lo tanto, puede concluirse que el poder en la ex-Argentina está en manos de individuos cuyas almas son repugnantes. No hay uno que escape a este denominador común.

Ahora bien, si esto es así y ellos son supuestamente elegidos por el "pueblo", aplicando otro principio según el cual "simil similia gaudiunt" (los que son semejantes se complacen mutuamente), debemos deducir que el pueblo que habita este suelo ha caído tan bajo que se complace en ser representado y gobernado por personas repugnantes.

Algún ingenuo objetará que no es culpa del pueblo porque "no se puede hacer nada" y que esto "es lo que hay". A ese ingenuo (a quien llamo así para no calificarlo directamente como cretino) le respondería que hay que distinguir entre "no poder" y "consentir calmamente en no poder".

El que no puede impedir que esta banda de malhechores domine todo el poder (político, periodístico, empresarial, sindical, etc.) pero sufre con la situación ("sufrir" no es lo mismo que "quejarse-porque-está-de-moda-quejarse") y se empeña con todas sus fuerzas para "hacer algo", merece mi respeto y toda mi comprensión. Pero así, de memoria, debo admitir con pena que no podría nombrar ni a uno solo de esos conciudadanos respetables.

Yo quisiera ser uno de esos y por tal razón insisto en escribir esta página y procuro estar siempre dispuesto para hacer lo que se pueda con quienes quieran hacerlo. Aunque reconozco que estoy muy lejos de ser como debería ser y que me cabe una parte no pequeña de la culpa general. Si fuera un héroe tal vez habría otros que lo serían porque como dice otra tesis de la sabiduría popular, las palabras convencen (a veces) pero el ejemplo arrastra.

A falta de heroísmo intentaré, por lo menos, ver las cosas tal cual son y no dejarme engañar por el "pensamiento único", ni por la prensa, ni por los "politicólogos", esas cotorras útiles a la tiranía que se han equivocado mil veces sin que eso les haya hecho perder ni un miligramo del falso prestigio de que gozan.

Durante muchos años los Obispos, los "moralistas" de la política (¡hasta de eso hay en esta infeliz nación!) y el incauto electorado, convencido por aquellos, han sostenido que cuando todas las opciones políticas son malas, hay que elegir el "mal menor". El éxito de la banda de malhechores arriba mencionada se debe a la aplicación constante de esa teoría, acompañada de la otra teoría del "voto útil" que descarta votar por algún candidato decente simplemente porque se presume que tendrá pocos votos.

(Es curioso que ahora, cuando ya es tarde, uno de los voceros más calificados de la teoría del "mal menor" acaba de descubrir que eso está mal. Su editorial de hoy 30/11/2011 se titula así: "Otro grave error al elegir jueces. Es inadmisible la tesis del mal menor esgrimida por un miembro del Consejo de la Magistratura para justificar su actuación". Me pregunto por qué la tesis es mala para elegir jueces y es buena para elegir Presidente, gobernadores y legisladores. Pero ese sería pedirle coherencia a "La Nación" lo cual es como pedirle peras al olmo...)

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