Tuesday, October 25, 2011

GADAFI ENTERRADO EN UN LUGAR SECRETO. PASÓ SUS ÚLTIMOS DÍAS ENTRE LA RABIA Y LA DESESPERACIÓN. EL FINAL DE LOS TIRANOS

Joven desconocido afirma haber asesinado a Gadafi






Globovisión
Un hombre, aún no identificado, dice que tuvo que asesinar a Gadafi porque no soportaba la idea de saber que estuviese vivo. “Lo agarramos y yo lo golpeé dos veces. Otros querían llevárselo y fue entonces cuando le disparé. Dos veces, en el pecho y en la cara”, cuenta el rebelde.

Omran al Oweib, líder de los rebeldes, manifestó que la situación se les salió de las manos cuando los soldados jóvenes atraparon a Gadafi, que desde 1969 gobernó Libia. Debido a la presión internacional, el gobierno de transición de ese país está investigando los hechos en los que el ex dirigente fue capturado y asesinado.

ENTERRADO EN SECRETO

Asistido por cuatro testigos que juraron ante el Corán no develar el sitio, el dictador Muamar Gadafi fue enterrado en un lugar secreto del desierto libio en la madrugada de hoy, junto a los cadáveres de su hijo Mutassim y el exministro de Defensa, Abu Bakr Yunes.

Asistido por cuatro testigos que juraron ante el Corán no develar el sitio, el dictador Muamar Gadafi fue enterrado en un lugar secreto del desierto libio en la madrugada de hoy, junto a los cadáveres de su hijo Mutassim y el exministro de Defensa, Abu Bakr Yunes. El cuerpo del ex gobernante tras una ceremonia religiosa, indicó un miembro del Consejo Militar de Misrata.

Los restos de su hijo Muatassim Gadafi y del ex ministro de Defensa Abu Bakr Yunes Jaber, también muertos tras ser capturados el jueves pasado por las milicias del CNT, fueron enterrados junto al ex líder libio, según la misma fuente que solicitó el anonimato.

Según guardias destacados a la entrada del mercado de un suburbio de Misrata, donde el cadáver de Gadafi había sido exhibido durante varios días en una cámara frigorífica, un convoy de cuatro o cinco vehículos militares se llevó los cadáveres la noche del lunes con destino a un lugar desconocido.

Tres dignatarios religiosos partidarios de Muamar Gadafi oraron y realizaron una ceremonia religiosa antes de la inhumación, según el miembro del Consejo Militar.

El padre y dos hijos del ex ministro de Defensa estaban presentes durante el sepelio, agregó la fuente.

"Yo vi el permiso de inhumación. Indicaba que Gadafi tenía dos heridas de bala, una en la cabeza y otra en el pecho, y que presentaba cicatrices de operaciones quirúrgicas del pasado, una en la nuca, dos en el estómago y otra en la pierna izquierda", precisó la fuente.

Tras 42 años en el poder y ocho meses de guerra civil donde la OTAN intervino con sus aviones para respaldar a las milicias del CNT, el ex dictador había sido capturado vivo el jueves por las milicias a la salida de Sirte, una ciudad costera situada a 250 km al suroeste de Misrata.

Oriundo de un pueblo cercano a Sirte, Gadafi fue linchado luego por las milicias en condiciones confusas, según testimonios e imágenes de video difundidas a partir del jueves.

GADAFI PASÓ SUS ÚLTIMOS DIAS ENTRE LA RABIA Y LA DESPERACIÓN

LA PATILLA

(foto AP)

Moamar Gadafi, el poderoso líder de Libia durante cuatro décadas, pasó sus últimas semanas saltando de un escondite a otro en su ciudad natal de Sirte en un vaivén emocional, entre la rabia y la desesperación, mientras se desplomaba su régimen, dijo un allegado que ahora está preso.

Gadafi, su hijo Muatassim y una comitiva de dos decenas de incondicionales quedaron aislados del resto del mundo en su fuga desesperada, viviendo en casas abandonadas sin televisores, teléfonos ni electricidad y usando velas para iluminarse, reveló Mansour Dao, miembro del clan de Gadafi y ex jefe de guardaespaldas.

Gadafi pasaba el tiempo leyendo, haciendo anotaciones o preparando té en una estufa a carbón, dijo Dao en una sala de conferencias —ahora empleada como celda— en el cuartel general de las fuerzas revolucionarias en la ciudad de Misrata. “El no conducía la batalla”, dijo Dao. “Sus hijos lo hacían. El no planeó nada ni pensó en ningún plan”, agregó.

Gadafi, que había regido un país de seis millones de habitantes con puño de hierro, “estaba estresado, realmente indignado, a veces furioso”, recordó Dao. “Mayormente estaba triste y enfadado. Creía que el pueblo libio todavía lo amaba, aun después que le dijimos que Trípoli había sido ocupada”.

El levantamiento contra Gadafi estalló en febrero y se intensificó rápidamente en una guerra civil que concluyó formalmente el domingo, con la declaración de libertad de los nuevos líderes. La captura y muerte de Gadafi el jueves, junto con la conquista de Sirte, el último bastión del régimen, sentó las bases para esa proclamación.

El día de la captura de Gadafi, el ex dictador, Dao y un grupo de leales intentó escapar de Sirte en un convoy que incluía una camioneta en la que viajaba Gadafi, pero el convoy fue atacado por la OTAN. Gadafi y Dao fueron heridos y capturados, y poco después Gadafi murió en circunstancias no aclaradas. El gobierno interino libio anunció el lunes que abrirá una investigación, luego de las crecientes presiones internacionales.

Funcionarios libios sostienen que Gadafi murió en medio de fuego cruzado entre revolucionarios y leales, pero imágenes de video muestran cuando Gadafi es golpeado, humillado y agredido por sus captores.

Peter Bouckaert, de Human Rights Watch, dijo el lunes que hay indicaciones sólidas de que Gadafi y Muatassim murieron cuando estaban en custodia. Agregó que una mujer libia en el convoy dijo al grupo defensor de los derechos humanos que Gadafi sólo había resultado ligeramente herido por el ataque de la OTAN.

Dao, uno de más de una decena de capturados en ese entonces, dijo que perdió el conocimiento a causa de sus heridas antes de la captura de Gadafi y que no sabía qué había pasado con éste.

Los cadáveres de Gadafi, Muatassim y Abu Bakr Yunis, ministro de Defensa de Gadafi, fueron expuestos públicamente en un refrigerador comercial en la ciudad portuaria de Misrata durante cuatro días, antes de ser enterrados el martes por la madrugada en tumbas sin nombre en un lugar no revelado. Un funcionario de Misrata dijo que recibieron un entierro islámico, en presencia de algunos familiares.

Dao dijo que Gadafi huyó de su complejo residencial en Trípoli el 18 ó 19 de agosto, justo antes de la entrada de las fuerzas revolucionarias. Agregó que después de la caída de la capital, Gadafi fue directamente a Sirte, acompañado de Muatassim. Su heredero aparente, Seif al-Islam, buscó refugio en Bani Walid, otro bastión leal, agregó.

Los asistentes de Gadafi le aconsejaron reiteradamente que se fuera del país pero se negó, diciendo que quería morir en la tierra de sus antepasados, dijo Dao.

Agregó que en Sirte, Gadafi y su comitiva cambiaban de refugio más o menos cada cuatro días, buscando refugio en casas abandonadas por los residentes que huían de la ciudad.

En Sirte, los combatientes leales eran dirigidos por Muatassim, quien inicialmente tenía unos 350 hombres, dijo Dao. Agregó que hacia el fin muchos huyeron y el grupo se redujo a 150.

EL FINAL DE LOS TIRANOS

R. Álvarez Quiñones
DDC

Los Castro dicen que morirán peleando, pero ¿qué dictadores lo han hecho?

Pintada contra Gadafi en Bengasi, Libia. (AP, 23 de octubre de 2011)

"Fidel Castro me dijo un día, después que capturaron a Saddam por allá, en aquel hueco donde lo agarraron: él tenía que haber muerto peleando. 'Si invaden Cuba, yo voy de primero. Y tú, bueno, verás qué haces. Pero tú también estás en la lista. Pero nosotros no podemos en ningún caso ser capturados en un hueco'".

Así dijo Hugo Chávez a Ian James, corresponsal de la agencia noticiosa AP en Venezuela, el 12 de junio de 2007, mientras conducía un automóvil por zonas rurales de ese país.

Cuatro años después, Muamar el Gadafi, otro revolucionario amigo de Castro y Chávez, quien repetía que moriría combatiendo si intentaban derrocarlo, también se escondió en un hueco. Allí fue capturado, y lejos de usar la pistola de oro que llevaba "para vender cara su vida" comenzó a implorar clemencia.

Como reza el refrán, "quien siembra vientos recoge tempestades". Fueron tantos los crímenes de Gadafi, y tanto lo que hizo sufrir a su pueblo, que fue linchado al ser sorprendido. Fue una ejecución más rápida que la de Benito Mussolini, cuando disfrazado de soldado alemán, resultó detenido mientras trataba de escapar a Suiza en un camión.

Y hablando de pistolas, Fulgencio Batista, otro colega de Castro, afirmaba que al dar el golpe de Estado en 1952 llevaba su pistola "con una bala en el directo". No obstante, el primero de enero de 1959 huyó del país en un avión con millones de dólares del tesoro público.

En 2005, Castro advirtió en un discurso en el teatro habanero Karl Marx sobre el peligro "cada vez mayor" de una invasión militar a la isla; acerca de los planes del presidente Bush para asesinarlo, al final de su arenga gritó: "Que lo sepan los imperialistas, si nos invaden y hay armas, yo moriré combatiendo...".

También su hermano Raúl, ahora dictador oficial, ha asegurado que "si los yanquis invaden", él morirá peleando como un tigre.

Aquí cabe observar tres cosas: 1) ambos hermanos saben que no habrá ninguna invasión estadounidense; 2) en caso de producirse, los invasores serían recibidos como salvadores, ya que tal acontecimiento ocurriría solo si el régimen masacra a la población durante una revuelta, como hizo Gadafi en Libia; y 3) ningún dictador de la era moderna ha muerto combatiendo.

Los dos primeros factores son subjetivos, pero el tercero es un hecho comprobado. Desde el más célebre del siglo XIX, Napoleón Bonaparte —quien murió de cáncer en Santa Elena—, pasando por otro también del mismo siglo, el argentino Juan Manuel Rosas —que murió tranquilamente en su exilio de Inglaterra—, hasta nuestros días, ningún "hombre fuerte" ha muerto combatiendo contra sus oponentes. Y desde 1900 han sido al menos 94 los gobernantes a nivel mundial (debe haber más) que sin ser reyes, príncipes, emperadores o sultanes (cargos monárquicos hereditarios) han permanecido en el poder por al menos 10 años ininterrumpidamente sin someterse a elecciones democráticas y han fallecido sin empuñar las armas.

Ninguno tuvo un final heroico. Ni uno solo de los 37 derrocados luchó o disparó un tiro tal y como habían prometido. La mayoría, en cambio, huyó con el dinero malversado.

Cinco de ellos fueron asesinados: Anastasio Somoza García (1956, Nicaragua), Rafael L. Trujillo (1961, República Dominicana), Park Chunk Hee (1979, Corea del Sur), Anuar el Sadat (1981, Egipto) y ahora Gadafi.

El italiano Benito Mussolini y Nicolae Ceausescu, en Rumanía, fueron ejecutados sumariamente, "en caliente". Saddam Hussein fue condenado a muerte por un tribunal y ahorcado. Hitler se suicidó, y Somoza fue asesinado en un atentado en Paraguay, después de ser derrocado.

Muchos de estos déspotas fueron depuestos de manera más pacífica, sobre todo en Europa del Este. Y casi una treintena de ellos murió en el poder, apaciblemente.

Campeón mundial

De todos, Fidel Castro es el campeón mundial. Es el único tirano que ha llegado a medio siglo en el poder. Tres colegas suyos martirizaron a sus pueblos por más de 40 años: Kim Il Sun, de Corea del Norte, 48 años (murió en el poder); Gadafi, 42; y Enver Hoxha, de Albania, 40 años (murió en el poder).

Hay 18 iluminados que han gobernado —o gobiernan aún— entre 30 y 40 años, encabezados por Francisco Franco y Oliveira Salazar, 36 años; Alfredo Stroessner, Josip Briz Tito y Todor Yivkov (Bulgaria), 35 años; Janos Kadar (Hungría) y Felix H. Boigny (Costa de Marfil), 33 años; así como Mobutu Sese Seko (Congo), Jose E. Dos Santos (Angola), Suharto (Indonesia), Yu Tsedenbal (Mongolia), y Teodoro Nguema (Guinea Ecuatorial), con 32 años como dictador cada uno.

De ese grupo de Grandes Ligas siguen dictando órdenes, en pleno siglo XXI: Dos Santos, Nguema y Robert Mugabe (Zimbawe). Otros 28 han gobernado entre 20 y 30 años, y el resto (44), entre 10 y 20 años.

El África subsahariana se lleva la palma con 30 tiranos, seguida de América Latina con 20; Asia, 15; Medio Oriente 14 y Europa, 14. O sea, al Tercer Mundo le corresponde el 85% del total. El otro 15%, los europeos, fueron todos comunistas o fascistas.

Sin embargo, con excepción del África al sur del Sahara, donde aún proliferan los dictadores adictos al llamado "socialismo africano", los casos de Corea del Norte o Uzbekistán en Asia, o las autocracias represivas vigentes en Irán, Siria, Yemen, y otros países del Medio Oriente, lo cierto es que la humanidad goza hoy de más libertad social y política que nunca antes. La única dictadura existente en la actualidad en todo el hemisferio occidental es la cubana.

Tras la ola de rebeliones populares que han sacudido y sacuden las dictaduras en el mundo árabe, tras el fin del comunismo en Europa y el de las dictaduras militares y las guerras civiles en Latinoamérica, las tiranías andan en problemas. Las hay todavía, pero no parecen tener un futuro muy halagüeño. Que le pregunten, si no, a los dictadores de Siria, Argelia (buenos amigos de los Castro), o de Yemen.

En tanto, Raúl y Fidel Castro no acaban de entender nada y parecen dispuestos a colmar la copa. Con su autismo político, insisten en que la actual ebullición democrática global no se puede aplicar a Cuba, e incluso afirman que el pueblo ya "se indignó" en 1959.

Sin embargo, hay personas en la cúpula castrista —incluyendo militares— que sí comprenden la inevitabilidad de efectuar cambios, y que han tomado nota de que Hussein y Gadafi tuvieron que esconderse en sendos huecos. Si los Castro se obstinan en seguir haciendo sufrir a la gente, resultará cada vez menos descabellado visualizarlos teniendo que esconderse en alguno de esos túneles secretos que hicieron construir en La Habana y otras áreas del país.

Nunca se sabe, reza una frase popular.


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