Wednesday, October 26, 2011

ACTUALIZADO: LA FURIA DE LAS TURBAS

26/10/2011

El mundo ha sido testigo, a través de fotos y videos, del linchamiento de Moammed Gadafi


Por Angélica Mora

DIARIO DE AMÉRICA

El mundo ha sido testigo, a través de fotos y videos, del linchamiento de Moammed Gadafi. Y se ha sorprendido de la ferocidad a que pueden llegar las turbas descontroladas.

El dictador de Libia fue encontrado vivo en una alcantarilla por las tropas rebeldes y luego de su captura fue arrastrado, golpeado y ajusticiado, de una manera tal cruel que ha horrorizado al mundo.

En una nueva ironía de esa guerra, las imágenes más violentas fueron aparentemente mostradas por "Al-Rai", el canal de televisión que era el portavoz de los desafiantes mensajes de Gadafi, luego que éste fue sacado del poder por los rebeldes.

A Gadafi se le quería fuera del gobierno de Libia y que un tribunal lo juzgara por los crímenes cometidos durante los 42 años en que estuvo en el poder. Pero no se deseaba que su captura se convirtiera en una orgía de sangre, odio y muerte.

¿Gadafi mártir? Difícilmente. Sólo entre los izquierdistas, como los Castro y Hugo Chávez que están usando su imagen para sus propios fines.
El Dictador de Libia hizo que el pueblo acumulara demasiado odio, que no se disipará fácilmente. Ni siquiera entre sus hombres hay lealtad, sino que ahora está el "salvarse como se pueda", traicionando con confesiones, la vida del que hasta ayer era el Amo Absoluto.

El rostro desesperado de Gadafi y su ruego que no lo mataran va resonar por largo tiempo en el mundo. Su imagen confusa, ensangrentada y suplicante es una cruel muestra a los dictadores -que aún quedan- a recapacitar.

Aunque lo dudo. Seguramente poco hará ese ejemplo en suavizar la mano represora de la tiranía.
Muammar Gadafi fue sepultado en un lugar secreto del desierto libio este martes, junto a los cadáveres de su hijo Mutassim y el ex ministro de Defensa, Abu Bakr Yunes. Cuatro testigos juraron ante el Corán no revelar el sitio donde fueron enterrados. La escena no contó con ningún familiar presente del Dictador, ya que todos están en el exilio o muertos.

Gadafi murió a consecuencias de un linchamiento que nadie se atrevió a detener. Tenía "dos heridas de bala, una en la cabeza y otra en el pecho, y cicatrices de operaciones quirúrgicas del pasado, una en la nuca, dos en el estómago y otra en la pierna izquierda", según una fuente que estuvo presente en la única autopsia que se le hizo al dictador libio.
Nadie en Libia llora a Gadafi. Es la suerte final de los déspotas.

Por toda esta horrible lección, cada dictador que aún queda, debería encogerse horrorizado pensando que va para allá: Va a ser pasto de las turbas, como nunca creyó que terminaría Mussolini y ahora Moammed Gadafi.

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