Wednesday, August 31, 2011

COLOMBIA: RENUNCIA MINISTRO DE DEFENSA Y LA SEGURIDAD DE SANTOA

(foto archivo)

¡Renuncio!
El ministro de Defensa de Colombia, Rodrigo Rivera, presentó la dimisión a su cargo en medio de críticas a la política de seguridad del Gobierno. Juan Carlos Pinzón fue designado en su lugar.

En una carta dirigida al presidente Juan Manuel Santos, el ministro de Defensa Rodrigo Rivera presentó su renuncia al cargo luego de “un año de importantes resultados contra el delito”, informa El Espectador.

“Hoy considero, señor Presidente, que debo terminar este período de mi vida y disponerme a explorar nuevas oportunidades de servicio a mi país, razón por la cual le presento renuncia a mi cargo como Ministro de Defensa Nacional”, dijo Rivera.

La dimisión del ministro de Estado se presenta tras las fuertes críticas que recibió durante su administración. Rivera señaló cada uno de los avances en materia de seguridad, así como los contundentes golpes contra las Farc y la baja del jefe de esa estructura alias el ‘Mono Jojoy’.

“Durante estos meses hemos asestado los golpes más contundentes de nuestra historia a la estructura narcoterrorista de las FARC. Libramos a Colombia de quien era el símbolo del terror, alias el Mono Jojoy, y poco a poco, con acciones ofensivas eficaces, hemos diezmado la guardia pretoriana del máximo cabecilla del narcoterrorismo, alias Alfonso Cano, neutralizando uno tras otro los principales criminales que delinquían en el comando conjunto central de esa organización narcoterrorista. En lo corrido de su gobierno (7 de Agosto de 2010 a 23 de Agosto de 2011) hemos neutralizado 3411 terroristas de las FARC (1.590 desmovilizados, 1.462 capturados y 359 abatidos en combate), en una clara demostración de la ofensiva que ha mantenido toda nuestra fuerza pública contra la que sigue siendo nuestra principal amenaza de seguridad”, dice la carta.

Tras el anuncio, Rivera en compañía de la cúpula Militar se desplazó al Palacio de Nariño con el propósito de formalizar su retiro. Minutos más tarde, el presidente Santos designó a Juan Carlos Pinzón para ocupar el cargo dejado por Rivera.

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La seguridad de Santos no es la de Uribe
lanota.com

miércoles, 31 de agosto de 2011
Juan Manuel Santos enterró la “seguridad democrática” de Álvaro Uribe sin reemplazarla por otra política. Las señales han sido equívocas.
Santos se ha inclinado a favor de los críticos de Uribe en temas relacionados con la seguridad (y la justicia). Daría la impresión que se ha propuesto destruir la imagen y el legado de Uribe en distintas áreas, pero muy especialmente el de la “seguridad democrática”.

Ha tenido el terreno abonado para aporrear la gestión de su antecesor debido a los problemas de corrupción que su gobierno heredó del anterior. Seguramente su estrategia es la de opacar la imagen de Uribe para realzar la propia. Es una lucha contra la sombra de una gestión, que a pesar de todo, es apreciada y bien recordada por la mayoría de los colombianos.

Esta estrategia tiene sus problemas. Genera ambigüedades de todo tipo. La principal de ellas, obviamente, tiene que ver con la “seguridad democrática”, la política más emblemática del gobierno de Uribe. Los coqueteos de Santos con el eventual inicio de negociaciones de paz con la guerrilla, y el júbilo que esos coqueteos han despertados entre quienes creen que esa es la mejor salida para el país (y entre la multitud de ONGs que usufructúan del tema), es la raíz de la creciente percepción de que Santos no es claro en temas de seguridad.

La primera victima de esta falta de claridad es la mística de las fuerzas armadas para continuar con una lucha que sólo sacrificio y dificultades conlleva. Volver otra vez con el cuento de que criminales y delincuentes no lo son tales sino interlocutores a un altísimo nivel político de quienes han recibido el mandato popular de gobernar, sólo crea confusión y desánimo entre quienes deben combatirlos. Y peor aún, le proporciona un nuevo aire político y militar a quienes se mueven al margen de la ley.

Ya pocos le creen a Santos cuando se muestra indignado acerca de los repetidos ataques de las Farc contra personas e infraestructura. Ataques estos cada vez más frecuentes, dirigidos mostrar poder en la antesala de las supuestas negociaciones que se rumora están a la vuelta de la esquina. Esta historia ya la ha vivido Colombia en innumerables ocasiones. Y se vislumbra como otra nueva pesadilla en el horizonte ante un Santos que parece dejarse seducir por cantos de sirena que anuncian “la paz” pero que sólo traen la intensificación de la guerra.

Ahora hay mucho más en juego que en la Colombia de hace una década. Gracias precisamente a los éxitos del gobierno de Uribe con su “seguridad democrática” el país ha sido receptor de grandes flujos de inversión extranjera y de una creciente interrelación comercial y económica con el resto del planeta. Su progreso futuro depende de que se mantengan y profundicen los logros en materia de seguridad. Es poco el margen para asumir riesgos, al estilo de los de un juego de póker.

Al final de cuentas, la percepción actual de inseguridad, a un año de finalizado el gobierno de Uribe, no tiene que ver con quién sea el Ministro de Defensa. Da lo mismo que lo sea Rodrigo Rivera o Juan Carlos Pinzón. El problema no es el ministro. El problema es el mismísimo Presidente de la República y sus ambigüedades frente a las Farc y a un eventual “proceso de paz”.
(Advertencia: lanota.com sólo utiliza este nombre. No tiene relación alguna con portales o empresas que emplean la palabra lanota en otras combinaciones de nombres).

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