Thursday, July 28, 2011

EL FIN DE CHÁVEZ Y EL GOBIERNO CUBANO

fidel_raul_chavez4g
por Carlos Alberto Montaner

La prioridad de los servicios cubanos es apuntalar al chavismo en el
poder a cualquier costo. Dan por sentado que Chávez se morirá pronto y
hacen planes. Están en estado de alerta y se mueven en esa dirección a
toda máquina. Cuando Adán Chávez, el hermano mayor de Hugo, ya al
corriente del cáncer que afectaba al Presidente, regresó de Cuba hace
unos días y dijo en Caracas, públicamente, que había que pensar en
defender a la revolución bolivariana por cualquier vía al margen de
las elecciones, estaba describiendo el punto de vista y la desesperada
estrategia de La Habana. Era predecible. Raúl Castro y su hermano
tienen buenas razones para temer que Chávez, si se muere, se lleva a
la tumba a la revolución cubana. Esos 100,000 barriles diarios de
petróleo, y los copiosos subsidios que le concede a la Isla, son el
principal sostén de una dictadura asombrosamente improductiva, como no
se cansan de denunciar los propios mandamases del
régimen. Si se corta ese flujo de recursos la hecatombe sería mayor
que la padecida cuando desaparecieron la URSS y su generoso subsidio.
Entonces, a principios de los noventa, la capacidad de consumo de los
cubanos se contrajo súbitamente en un 40%. Ahora sería peor.
El escenario que Raúl y Fidel temen es probable que suceda: la cúpula
chavista, sorprendida por la desaparición del caudillo venezolano, se
divide y es barrida en las urnas. Eso es lo que quieren evitar. Todos
saben que en ese país no hay nadie en las filas oficialistas que
despierte simpatías populares. Chávez no creó un partido sino un coro
de sicofantes. Muerto o en medio de una prolongada etapa agónica,
simplemente, no tiene sustituto. Por eso Adán comenzó a preparar las
condiciones para un escenario violento. Tratarán de imponerse por la
fuerza y la represión utilizando a los chavistas cercanos al
castrismo, más o menos como Moscú, durante la Guerra Fría, dominaba a
sus satélites utilizando a los camaradas locales prosoviéticos. Lejos
de pactar un acuerdo pacífico con la oposición, van a radicalizar
el proceso, como dicen en la jerga. En ello les va la vida.
El fin de la colaboración entre La Habana y Caracas conlleva otro
aspecto muy grave para los Castro. En Venezuela hay unos sesenta mil
cooperantes cubanos. Si el chavismo pierde el poder tendrían que
repatriarlos rápidamente y temen que un porcentaje grande intente
quedarse. Hay planes de contingencia para evacuarlos por cualquier
medio en una especie de Dunkerque caribeño si la situación se hace muy
crítica, pero antes de llegar a ese punto el gobierno de Raúl Castro
hará cualquier cosa por mantener su jugosa colonia.
Los demócratas venezolanos de la oposición, naturalmente, no se
cruzarán de brazos. No son idiotas. El mensaje que ya le están
susurrando al oído a los diputados chavistas y a los militares con
mando de tropa va en la otra dirección: es inútil tratar de convertir
el gobierno de Caracas en una dictadura procomunista contra la
voluntad del 80% de todos los venezolanos, incluida la mayor parte de
los chavistas, como confirman todas las encuestas. Ese intento
terminaría en un baño de sangre. No hay chavismo sin Chávez y nadie
sabe exactamente qué es la revolución bolivariana más allá de un
inmenso desorden que se ha tragado un billón (trillón en inglés) de
petrodólares mientras demolía una buena parte del tejido empresarial.
Llegó el momento de quitarle la mecha a la bomba de tiempo mediante
unos comicios honrados y el compromiso de no pasarle la factura a
nadie por los 12 años de chavismo.
Los chavistas â€"dicenâ€" no pueden ni deben subordinar los intereses
venezolanos a la conveniencia de Cuba. Para ellos (por lo menos para
los que ya están al habla con sus adversarios) la desaparición del
teniente coronel es una oportunidad de consolidar dos grandes fuerzas
políticas de centroderecha y centroizquierda que, recurriendo a
procedimientos democráticos, le den estabilidad al país tras la
desaparición de Chávez.
Es probable, en suma, que Cuba no consiga imponer su voluntad en
Venezuela, pese a todo el empeño que ponga en el esfuerzo. Cuando
Moscú era la metrópolis del mundillo comunista de Centroeuropa, tenía
varias divisiones del Ejército Rojo ocupando el territorio de sus
satélites y les suministraba petróleo y gas a precios preferenciales a
esos países. La relación de Cuba con Venezuela es diferente. Los
satélites de la URSS en gran medida eran parásitos económicos de
Moscú. Cuba es un paraíso de su satélite. Los venezolanos no necesitan
para nada a los cubanos. Esa relación de fuerzas acabará
prevaleciendo.

Mi nacionalismo, feroz como es, no es excluyente; no está diseñado
para hacerle daño a ninguna nación o individuo.

El nacionalismo violento, también conocido como imperialismo, es la
verdadera abominación

Mahatma Gandhi
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