Monday, May 30, 2011

LIBIA: ENCRUCIJADA EN LA GUERRA

DIARIO DE CUBA
Libia
Bertrand de la Grange | Ajdabiya |

Una carretera, armas y tropas. Quien logre dominar los cuatro carriles que unen Trípoli y Bengasi habrá ganado la guerra.

Quien logre dominar a los cuatro carriles asfaltados que unen Trípoli a Bengasi habrá ganado la guerra en Libia. En los últimos tres meses, Muamar el Gadafi y los rebeldes, apoyados por la OTAN, se han disputado esa autopista de mil kilómetros en pleno desierto, a poca distancia de la costa mediterránea. Desde el cielo, los aviones de la coalición occidental sueltan toneladas de bombas, día tras día, para machacar a las tropas del dictador y obligarles a replegarse. Sin mucho éxito hasta ahora, ya que la oposición armada, o "combatientes por la libertad", como quieren ser llamados, no logran avanzar ante la superioridad militar de la milicia de Gadafi.

Los insurrectos siguen estancados a 200 kilómetros al oeste de Bengasi, capital de la rebelión, pero les falta todavía recorrer 800 kilómetros para llegar a Trípoli. Han logrado consolidar sus posiciones en el tramo bajo su control, que incluye la pequeña ciudad de Ajdabiya, abandonada desde marzo por casi todos sus habitantes. La población empieza a volver e intenta reparar los enormes daños provocados por la artillería de Gadafi a sus hogares y a sus tiendas. Se ha difuminado el temor a un nuevo ataque, pero hay enfrentamientos a menos de 40 kilómetros de distancia, en un punto donde la rebelión ha concentrado una parte considerable de sus combatientes y de su armamento variopinto.

A lo largo de la autopista, en parte cubierta por la arena del desierto, quedan las carcasas de decenas de tanques soviéticos y vehículos de transporte de tropas que han sido destruidos por los bombardeos de la OTAN. Son los despojos de la columna blindada de Gadafi que intentó tomar Bengasi el 19 de marzo, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU acababa de votar una resolución para proteger a la población civil libia. Un poco más adelante, los rebeldes han desplegado decenas de camionetas transformadas en vehículos de guerra, con anticuadas ametralladoras antiaéreas de fabricación soviética, cañones de 106 mm o extrañas armas en forma de turbinas que usaban los helicópteros. Algunos camiones llevan los temibles "órganos de Stalin", que disparan simultáneamente hasta cuarenta y cuatro proyectiles de grueso calibre, con un efecto devastador. Todo proviene de los arsenales de Gadafi, que fueron asaltados por la población civil.

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