Wednesday, May 25, 2011

EL BLANCO Y NEGRO DE DOS EXHUMACIONES

25/5/2011


Chile busca conocer la verdad en torno a la muerte de Salvador Allende durante el golpe militar
Contrasta con el ritual grotesco a que fueron sometidos restos de Simón Bolívar en el 2010

Contrasta con el ritual grotesco a que fueron sometidos restos de Simón Bolívar en el 2010




Por Angélica Mora

DIARIO DE AMÉRICA

La exhumación de los restos del Presidente de Chile, Salvador Allende, fue digna y simple este lunes, cuando el ataúd del ex mandatario salió del mausoleo donde estuvo por 37 años…
El gesto natural de esta exhumación contrasta con el ritual grotesco a que fueron sometidos los restos del Libertador Simón Bolívar el 16 de julio del 2010.

En Santiago hombres con el rostro descubierto, unos vestidos con el traje blanco del Servicio Médico Legal y otros con chaquetas azules, de la Corte de Apelaciones, procedieron a sacar los restos del Mandatario. Estuvieron presentes familiares, entre ellos su hija, la senadora socialista Isabel Allende y representantes del gobierno derechista de Sebastián Piñera, todos en respetuoso silencio.

Chile busca conocer la verdad en torno a la muerte de Salvador Allende durante el golpe militar. Quiere saber si realmente el acorralado gobernante socialista se suicidó o fue asesinado aquel 11 de septiembre de 1973.

El contraste con la exhumación de Simón Bolívar fue enorme:
En Caracas, los restos, habían permanecido en una sala especial en el Panteón Nacional desde octubre de 1876.

La ceremonia fue macabra. Más parecía una pista de circo, con propio Presidente Hugo Chávez participando en ella, camuflado detrás una máscara blanca, como los otros asistentes.

Chávez describió "cómo lloró" junto a los forenses, antropólogos y médicos:
“Yo los vi llorando a todos, lloramos ¿Quién no va a llorar?”.
Me dije: "tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada... Cristo mío, Cristo Nuestro, mientras oraba en silencio viendo aquellos huesos, pensé en ti! Y cómo hubiese querido. Cuánto quise que llegaras y ordenaras como a Lázaro: ‘levántate, Simón, que no es tiempo de morir’. De inmediato recordé que ¡Bolívar Vive! ”.

El espectáculo fue espeluznante, duró toda la noche del 16 de julio del 2010 y se realizó sin previo aviso al pueblo venezolano.

Chávez detalló que se tomaron tomografías del cráneo y muestras de los huesos diciendo que “ahora con la tecnología, cuántas cosas más no vamos a hacer”.

Además, explicó que le tomaron rayos X a los restos, así como muestras para exámenes de ADN para “certificar científicamente que esos son los restos de nuestro padre Bolívar”.

La operación, que comenzó el jueves en la noche y duró unas 19 horas, fue también presenciada por la fiscal general Luisa Ortega y revelada más tarde por Chávez a la una de la madrugada del viernes a través de su perfil en la red social Twitter.

“A partir de esta misma madrugada estaremos informando detalles del procedimiento científico que se vino siguiendo con los restos heroicos de Bolívar”, escribió Chávez.

Pero nada en concreto salió de esa exhumación.
Las hipótesis sobre lo que provocó a muerte de Bolívar siguen inclinándose hacia la tuberculosis.
Se demostró así, que la iniciativa de llevar a cabo la operación fue sólo una maniobra política más del Mandatario para usar la imagen del Libertador.
La exhumación de Bolívar desató duras críticas de opositores y destacados historiadores venezolanos que sostuvieron que Chávez lo que busca siempre es “reescribir la historia a su manera” para adaptarla a su visión particular.

Dos exhumaciones, dos historias, dos destinos, que pueden ser la tarjeta de presentación de los gobiernos que las mandaron a realizar.

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